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Gustavo Varela (1962, Boedo) es el filósofo del tango. Sus charlas sobre el género que nació maldito y se volvió emblema nacional lo convirtieron en un intelectual de culto. Aficionados se amuchan para oírlo en conferencias, en la radio –conduce Demoliendo Tangos en AM 750 junto a Guillermo Fernández, entre otros*– y en la universidad. Editorial Ariel acaba de publicar su última obra: Tango y política. Sexo, Moral burguesa y revolución en Argentina que ya está en librerías y se presenta el 10 de mayo en el Centro Cultural de la Cooperación.

Refirió a que el proceso de su nuevo libro le llevó dos décadas. ¿Viene a sintetizar su trabajo anterior o aporta algo distintivo frente a Mal de tango y Tango: una pasión ilustrada? ¿Qué preguntas agregó y cuáles descartó a la hora de armar este último material?

Este libro es el final de un recorrido que amplía mucho los contenidos de mis libros anteriores. Asocié al tango con otros documentos de la historia política argentina y eso provocó nuevas preguntas y, con ello, otras conclusiones. Por ejemplo: casi todas las historias del tango sostienen que el contenido de las letras del tango es derivado, o bien de la tristeza de los inmigrantes, o bien del milagro creativo de sus autores. Sin embargo son muy pocos los tangos dedicados a la inmigración. Y por otra parte, quienes componen las letras, en su gran mayoría, son hijos de esos inmigrantes. Y muchos de ellos con un fuerte sentimiento patriótico. ¿De dónde procede esa afirmación de lo nacional? ¿De dónde ese carácter moral que escriben en las letras de los tangos? Estas respuestas no las encontré en la historia del tango sino en los libros escolares surgidos a partir de la ley 1.420 de educación primaria obligatoria, en los libros de lectura. En los textos de Pizzurno, por ejemplo, están escritos estos dos ejes, la moral y el sentimiento patriótico. La escuela fue el modo de volver homogénea lo heterogéneo de la inmigración. Por ello el tango canción y el primer gobierno popular argentino, el de Hipólito Yrigoyen son contemporáneos: los dos nacieron en 1916.

El análisis, en este libro, se extiende hasta Piazzolla y la vanguardia, y el tango actual. También allí encontré un enlace aún no visto en otras historias: la música de Piazzolla es contemporáneas a la creación del INTA, del INTI, del Instituto Di Tella, de la terapia de grupo, de la danza contemporánea, del cine de autor. Es decir, novedad y laboratorio. Mezclar, reunir lo que parece distante, crear nuevas formas. Piazzolla es un genio y por eso compone y toca lo que toca. Pero un genio no salió de un repollo sino de un suelo histórico del que se nutre y en el que se ve a sí mismo. Si el tango canción es del corazón, el de Piazzolla es otra cosa, más de experimentación que de afecto.

¿Qué hace del cruce tango y política una pregunta válida hoy?

La historia política es aquello que permite derribar los mitos y las falsas afirmaciones. Por ejemplo, aquella que afirma que el tango y la política no tienen nada que ver. O que el arte y la política son antagónicos o indiferentes entre sí. La historia muestra otra cosa: que el tango nació en plena formación del estado nación moderno argentino. Eso significa que surgió bajo una oligarquía agraria, con el dominio de lo europeo por encima de cualquier otra raíz para lo nacional; con la necesidad de mano de obra extranjera y a la vez con un desprecio aristocrático hacia los inmigrantes; con mucho dinero en pocas manos y muchos pobres sin derecho a nada. Con grandes mansiones y, a la vez, con casas de chapa en pleno centro; con 200 escuelas y 6000 prostíbulos ubicados en el corazón financiero del país y en los arrabales del sur; con niños bien que bailan el tango en los prostíbulos del centro y van a La Boca a buscar diversión, tango y pelea a puños. Todos ellos bailan el tango en los comienzos, los niños bien y los guapos e inmigrantes de los arrabales. ¿Pero cómo, no nació en el pueblo, no lo bailaban los hombres entre ellos? La historia argentina y los documentos del tango desmienten estas afirmaciones. La procedencia del tango se inscribe en los discursos y prácticas sobre sexo que surgen en Argentina en el último tercio del siglo XIX. En el sexo no hay una cuestión de clase sino de margen moral. El signo más elocuente es el baile.

El carácter popular del tango, su potencia política en los sectores más pobres, viene después, en el cambio de siglo, posterior al Centenario de la Revolución de Mayo. Me animo a decir que el tango es la primera expresión genuina de los sectores populares. Porque es la composición de una identidad política de esos sectores. El pueblo en 1920 es otro distinto del de 1880, no es el mismo. La dinámica de la población y los efectos de la escuela obligatoria, más el servicio militar obligatorio, más el voto obligatorio, intervino en la vida de todos y brindó una conciencia de clase al pueblo.

La bajada de su libro "Sexo, moral burguesa y revolución en Argentina" une tres cuestiones al menos problemáticas para cualquier status quo, en tiempos como el actual en que un 51% votó el "cambio": ¿Qué hay de vigente en hablar de "revolución", y de los otros conceptos?

Estos tres conceptos políticos se corresponden con las distintas formas del tango: el prostibulario, el tango canción y la vanguardia. Son las tres partes en las que está dividido el libro. Lo que intento mostrar allí son las discontinuidades del tango, los cortes que atraviesan su historia. El período más popular del tango, el de su época de oro, coincide con la llegada de Perón al poder. En 1955, la revolución fusiladora, cuando derroca a Perón, en cierta manera derroca al tango canción. No porque prohibiera pasar tangos, no. Peor: cuando intervienen sobre la vida privada y los afectos de la gente; cuando prohíben la palabra Perón y la marcha y las fotos y todo lo que prohíben, lo que sucede allí es la rotura del tejido afectivo. El tango no es otra cosa que eso, un tejido que reúne y cose afectos compartidos. La vieja, Gardel y Perón, este dicho de la época, es un mismo amor hecho tres.

Nuestros días son parecidos a aquellos de 1955. Romper la trama de cualquier modo: Perón era fascista y Cristina es populista; esta acusación está dirigida a combatir las formas afectivas para la política. Contra la pasión, proponen la eficiencia y la libertad de mercado. En lugar del abrazo, el interés. En esta argentina de devaluación y despidos, el tango es la soja de Buenos Aires. Eso dicen: soja sin nada de encuentro, sin nada de abrazarse. Sin retenciones y a pura angurria.

¿Qué le gustaría que cambie en el tango? ¿Qué preservaría?

Creo que lo más escandaloso que tiene el tango es el baile; lo más sensible, las letras; y lo más bello e iluminado, la música. Me quedo con sus tres modos por distintas razones. Lo que sí me gustaría que cambie es la política que lleva el actual gobierno de la Ciudad y el gobierno Nacional para el tango. Lo único que parece importar es el mundial de tango y la cantidad de dólares que dejan los turistas en el país. Me gustaría que surjan programas donde se impulse a las nuevas generaciones. El gobierno de la Ciudad ha cerrado infinidad de lugares donde se toca tango. ¿Las razones? En esos lugares parece que encontraron aquellas deficiencias que no encontraron los inspectores en Costa Salguero hace unos pocos días.

Para los que todavía no se acercaron al género: ¿Qué es y qué ama del tango?

El tango es una forma de caminar, dicen los que bailan. Y es cierto. Es caminar en un salón. Pero también una forma de caminar la calle, de caminar junto a un amor; de caminar con un país que a veces se ríe y en otras fracasa. Lo que más amo del tango es eso, su obstinación por seguir caminando a pesar de todo.

¿Está trabajando en algún otro libro o proyecto ya sea de éste área u otras disciplinas?

Pienso en un libro dedicado a Luis César Amadori. Me entusiasman estos tipos que fueron polifacéticos: Amadori fue director de cine, letrista, dramaturgo. Y además, olvidado. Como Romero o Vacarezza. Muy populares en su época y hoy casi nadie sabe quiénes son.

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*Programa de radio conducido por Guillermo Fernández, Luis Longhi, Federico Mizrahi y Gustavo Varela. Con: Walter Alegre, Irene Kuten, Mariana Fossati y Licenciado Rataplán. Domingos de 12 a 15 por AM 750.