Dos escenarios contrapuestos concentraron, este fin de semana, la atención mundial en Asia.
Medio Oriente aceleró el pulso. El comercio marítimo internacional, ya golpeado por el cierre del estrecho de Ormuz, aumentó su riesgo con el avance de la organización armada Ansar Alá (“Partidarios de Dios”, conocida como “hutíes” por el apellido de su líder Abdul Malik al Huti) poniendo en peligro la circulación en el estratégico paso de Bab al Mandab y el Mar Rojo.
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Por otro lado, no lejos de allí, en Nueva Delhi, capital de India, la organización BRICS celebró sus 20 años de existencia en una cumbre donde impulsaron con fuerza las nuevas estructuras que –aseguran– están reemplazando el viejo orden decadente post Segunda Guerra Mundial.
“Gobernanza global inclusiva y fortalecimiento del multilateralismo” fue la propuesta de discusión en esta XVIII cumbre de BRICS+, cuyos integrantes representan más del 55% de la población mundial y cerca del 44% del PBI mundial (según paridad del poder adquisitivo, PPA), con la expectativa de que esta cifra sea del 50% en el 2030.
De acuerdo con el FMI, teniendo en cuenta el PBI (PPA), es decir, comparando y haciendo las equivalencias del costo de vida real en cada país, China es la economía más grande del mundo. Le sigue Estados Unidos; India en tercer lugar y Rusia, en cuarto. Brasil es la octava. Argentina descendió del puesto 28 (en 2023) al 30 (con el gobierno de Javier Milei).
La venganza de Putin
Las exitosas cifras de BRICS fueron retomadas por el presidente ruso Vladimir Putin para burlarse de las potencias occidentales en una conferencia, en India, previa a la cumbre.
“Si analizamos los últimos 5 años, BRICS produjo el 40% del PBI mundial y el llamado G7 –que no entiendo por qué se le sigue considerando grande– fue solo del 29%. Una diferencia que llama la atención”, dijo el líder del Kremlin arropado por los aplausos de los presentes.
“Si hablamos de crecimiento de la economía mundial casi la mitad la proporcionó BRICS y el G7 sólo aportó 18%. ¿A qué se debe? En BRICS vive la mitad del planeta, nuestros mercados internos son enormes y dinámicos. Nuestras urbanizaciones crecen y varias de nuestras empresas nacionales se afirman en el mercado global: la china Huawei, la rusa Rosatom, la brasileña Embraer, entre otras”.
Afectado por las sanciones de Occidente, Putin no perdió la oportunidad de ser lapidario con EE.UU. y sus adeptos europeos. “Sobre Rusia se aplican cerca de 30.000 sanciones, casi el doble de las aplicadas contra el resto de los países todos juntos. Pero entre 2023 y 2025, Rusia aumentó su PBI 10,3% y el desempleo cayó a un nivel récord: 2,3%. En cambio, los que imponen sanciones tienen problemas de déficit presupuestario, aumento de la deuda pública y recesión industrial. Se enfrentan a cuestiones delicadas. No los voy a señalar con el dedo, pero en la Eurozona la producción industrial cayó el 8%. Es mucho para ellos”, ironizó.
En su discurso en la cumbre detalló las formas ilegales en las que “los que piensan en términos coloniales” buscan frenar a “sus crecientes competidores”. “Se están utilizando todos los medios posibles, incluyendo guerras arancelarias, intentos de dictadura económica, chantaje, injerencia en asuntos internos y, simplemente, la fuerza bruta”, aseguró Putin.
El anfitrión, el indio Narendra Modi, y el presidente de China, Xi Jinping, fueron más moderados en sus discursos. Xi reivindicó el rol del bloque en “la preservación de la paz y la estabilidad; en rechazar la mentalidad de Guerra Fría y la confrontación entre bloques y en respetar la soberanía y los asuntos internos de otros”.
Xi y Modi, el encuentro más esperado
La declaración final, lejos de las expectativas occidentales que anunciaban desavenencias y posibles rechazos, fue firmada por todos los miembros, los cinco fundadores –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica– y los nuevos: Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Arabia Saudita e Indonesia. Cabe recordar que existe una fuerte tirantez entre Irán y EAU, cuyo emir es abiertamente aliado de Israel y EE.UU.
“No es la primera vez que aparecen diferencias al interior de los BRICS”, explicó a El Destape la doctora en Relaciones Internacionales Lía Rodríguez de la Vega. “La dinámica de la ampliación conlleva el desafío de las diversidades multiplicadas e interpela al conjunto, pero en el momento en que dicha ampliación se decidió, se asumió también el riesgo de trabajar para asegurar la cohesión interna del grupo, más allá de las obvias diferencias.”
Una de las tensiones fuertes en el interior de BRICS era la relación China-India. La visita de Xi a Nueva Delhi después de 7 años, el largo estrecharse de las manos y la reunión bilateral que ambos mandatarios tuvieron al margen de la cumbre fueron leídos como buenos indicios.
“El encuentro da cuenta de la consolidación del deshielo diplomático tras los violentos enfrentamientos fronterizos sino-indios, en la zona del valle de Galwan, en el Himalaya, en 2020”, explica la especialista. “Fue mucho trabajo conjunto durante meses para desescalar el conflicto y llegar a un acuerdo para una solución mutuamente aceptable. Ya se está estabilizando la frontera de ambos países en el Himalaya, se reabrió el comercio fronterizo y se restablecieron los vuelos directos.”
Otro de los temas que despertó expectativas en esta cumbre fue el relacionado con la política exterior de la India y su rol en el marco de la rivalidad de EE.UU. y China. Durante la Guerra Fría, gobernada por el Partido del Congreso, Nueva Delhi estaba muy cerca de Moscú (ex Unión Soviética) pero con el gobierno de extrema derecha de Modi su alineación cambió.
“La política exterior india busca una autonomía estratégica que le permita mantener vínculos tanto equilibrados como pragmáticos con EE.UU., Rusia y el bloque de los BRICS, afrontando las tensiones geopolíticas de cada momento”, afirmó Rodríguez de la Vega. “En línea con su idea de que el mundo que emerge no es anti-occidental sino post-occidental, India considera que esa estrategia le permite crear espacios de cooperación que afianzan su seguridad, al tiempo que establece contrapesos regionales que la beneficien”.
La era post-occidental: los recursos estratégicos que consolidan el motor del bloque
El grupo BRICS anunció que la próxima cumbre, en 2027, será en China. Como agregó la especialista: “Las cifras avalan la creciente relevancia del bloque en la configuración del orden mundial actual: concentra el 72% de las reservas globales de tierras raras (China es poseedora de la mayor reserva seguida por Vietnam y Brasil); el 78% de la producción mundial de carbón (China es la mayor productora seguida de India e Indonesia) y el 36% de la producción mundial de gas natural”.
La consigna de esta cumbre fue: “Fortalecer la resiliencia, la innovación, la cooperación y el desarrollo sostenible”. Con esta fuerza y con cierta disminución en las desavenencias internas, el grupo sigue proponiéndose como el motor de desarrollo global y el guía ideológico de otro mundo posible.
