La escalada militar en Medio Oriente suma una nueva amenaza para la economía mundial: el aumento del precio de los alimentos. Carl Skau, jefe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), advirtió que los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen sobre barcos y rutas comerciales en represalias a los bombardeos del gobierno yemení en el exilio y de Arabia Saudita pueden afectar el abastecimiento global. El riesgo se suma a la tensión en el estrecho de Ormuz y a un escenario que ya presiona sobre el petróleo y los costos de transporte.
Skau habló con la radio pública estadounidense NPR pocas horas después de abandonar Yemen, donde recorrió zonas afectadas por una crisis alimentaria cada vez más grave. Según explicó, alrededor de 18 millones de personas atraviesan una situación de inseguridad alimentaria aguda y los recortes en la ayuda humanitaria redujeron drásticamente la cantidad de personas asistidas por el organismo.
Pero el titular del PMA puso el foco también en una consecuencia que trasciende las fronteras de Yemen, como lo es el impacto sobre el comercio internacional. "12% del comercio mundial pasa fuera de Yemen", explicó Skau al referirse a la ruta marítima que atraviesa el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. Según su advertencia, la interrupción de ese corredor puede generar aumentos de precios no solamente en los países en desarrollo, sino también en Estados Unidos y Europa.
El problema es que los barcos que evitan las zonas de conflicto deben buscar recorridos alternativos, lo que implica viajes más largos, mayor consumo de combustible y seguros marítimos más caros. Todos esos costos pueden terminar trasladándose a los productos que llegan a los consumidores.
El aumento del precio del petróleo
En el caso del petróleo, el impacto puede ser todavía más directo. Si los buques no pueden utilizar el estrecho de Bab el-Mandeb, una de las alternativas es extender las rutas marítimas y rodear África para llegar al océano Índico. Ese desvío puede sumar unas tres semanas a viajes que ya demandaban alrededor de cuatro, con un incremento del consumo de combustible y de los costos de transporte.
A esto se suma la situación del estrecho de Ormuz, otra de las principales vías para la salida del petróleo del Golfo Pérsico. Si ambas rutas permanecen bloqueadas o sufren interrupciones prolongadas, las alternativas disponibles en el corto plazo no alcanzarían para reemplazar completamente el flujo habitual.
El propio Skau ubicó a Ormuz, las rutas marítimas vinculadas a Yemen y el mar Negro entre los principales puntos de presión sobre el comercio mundial. Según explicó, las interrupciones en esas vías están "empujando los precios" tanto en los países en desarrollo como en Estados Unidos y Europa.
