El presidente chileno José Antonio Kast sorprendió al país durante la semana al no convocar ni adherir a ninguna conmemoración por el 53° aniversario del último golpe de Estado en el país vecino. De esta manera rompió con la tradición tácita de todos los presidentes que, desde la vuelta de la democracia en 1990, habían respetado los homenajes a Allende y a los colectivos de derechos humanos.
Desde el entorno de Kast advirtieron que "tenía agenda pautada" en distintas regiones del interior, mientras que en la oposición despertó fuertes críticas contra el mandatario. Fuentes consultadas por El Destape señalaron que es "una señal política grave" que está en sintonía "con lo que ya dijo en campaña".
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Chile recuerda este viernes un nuevo aniversario del 11 de septiembre de 1973, día en que las fuerzas armadas derrocaron al presidente Salvador Allende y llevaron al general Augusto Pinochet al poder, quien mantuvo después 18 años de dictadura en el país trasandino. La fecha cuenta con una fuerte presencia en la memoria social por los bombardeos que las tres fuerzas lanzaron sobre el Palacio de La Moneda, sede del Ejecutivo nacional, que derivaron en la muerte del propio Allende mientras estaba dentro de la casa de Gobierno.
Desde 1990, año en que la democracia volvió al país de la mano de Patricio Aylwin, todos los presidentes electos realizaron homenajes por el 11S chileno. Incluso Michelle Bachelet (del Partido Socialista) y Sebastián Piñera (del derechista Chile Vamos) hicieron actos y menciones históricas, más allá de las cuestiones ideológicas. Kast se convierte así en el primer presidente, en su primer 11 de septiembre al frente del Ejecutivo, en hacerle un desplante a la memoria colectiva chilena.
No conforme con eso, el mandatario salió de Santiago rumbo a regiones del interior del país para "sostener su agenda programada de trabajo", tal como indicaron fuentes cercanas al jefe de Estado. Esta decisión provocó severas críticas tanto en la oposición como dentro de su propia tropa. Desde la izquierda le replicaron que, más allá de haber ganado con su partido, tiene que acordarse que "gobierna para todos los chilenos, incluso los hijos de los desaparecidos en la dictadura".
El analista político chileno Marcelo Mella charló con El Destape y afirmó que el desplante de Kast a los homenajes por el 11S chileno se sostiene "en tres líneas narrativas" que el Ejecutivo "quiere sostener ante la sociedad". "En primer lugar, él ya dijo que su prioridad son los temas de su agenda seguridad, no los de memoria colectiva", advirtió Mella. En segundo lugar dijo que, si bien Kast "mantuvo un respaldo muy fuerte estos seis meses", dentro de su gobierno enfrenta "una importante fragmentación, tanto entre ministros y parlamentarios", por lo que hacer este homenaje "podría generarle aún más problemas hacia dentro de la coalición".
En tercer punto, el analista trasandino sostuvo que la ausencia de Kast en los homenajes al golpe a Allende se explica "en su bajo compromiso con el pacto del sistema político chileno que se constituyó en 1990 para la defensa de los derechos humanos y de no repetición de gobiernos autoritarios", además de la posición contraria "a las violaciones de los derechos humanos y al respeto por las libertades civiles".
Por otro lado, Mella explicó a este portal que no solamente se trataría de una actitud personal del presidente Kast por sus ideas, sino que también es un gesto hacia dentro de su coalición. "Hay partidos que integran el gran frente de Kast que tienen una mirada crítica y revisionista hacia la democracia y a las políticas de derechos humanos", indicó y remató: "Que Kast haga esto reaviva aún más ese sentimiento crítico de estos sectores hacia el pacto democrático de 1990".
Las reacciones de la oposición
En declaraciones a El Destape, el diputado del Partido Comunista de Chile, Marcos Barraza Gómez, calificó al desplante de Kast a los homenajes como "una señal política grave" porque el palacio de La Moneda, donde fueron los hechos violentos de 1973, representa "al Estado de Chile y no a las convicciones de quien ejerce circunstancialmente la Presidencia".
"Y resulta aún más grave porque guarda silencio frente a las víctimas del terrorismo de Estado, pero no cuando se trata de impulsar indultos para condenados por graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. No estamos, entonces, ante una simple omisión, sino ante una definición política, sino de un olvido selectivo", agregó.
El legislador enfatizó además en la necesidad de cumplir con "los compromisos democráticos" del Estado. "Desde la recuperación de la democracia, Chile ha construido un compromiso con la memoria, la verdad, la justicia y las garantías de no repetición. Un gobierno puede tener otro signo político; lo que no puede cambiar son los compromisos democráticos del Estado con los derechos humanos", concluyó el diputado nacional.
La postura del Gobierno
Desde el Gobierno chileno defendieron la decisión esquiva del presidente Kast. Aseguraron que hoy el país tiene la "necesidad" de "centrarse en las prioridades actuales" y "mirar hacia adelante". "La fecha de hoy es un día al cual todos los chilenos se aproximan con diferentes tipos de sensibilidades y sentimientos, nosotros somos respetuosos de esas aproximaciones", señaló a la prensa el titular de Interior y vocero de Gobierno, Claudio Alvarado.
El actual ministro de Justicia y Derechos Humanos, Fernando Rabat, tras ser consultado por la prensa, no descartó dar lugar indultos a criminales de lesa humanidad en la dictadura o mismo a policías condenados por recursos ilegítimos durante las protestas de 2019. Alegó que las solicitudes serán evaluadas "caso a caso".
