Ni escuela ni juegos: el duro presente de los niños en Gaza que tienen que trabajar

En el devastado territorio palestino, el 97% de las escuelas fueron dañadas o destruidas por bombardeos y demoliciones de Israel.

12 de febrero, 2026 | 19.43

Antes de que el sol asome en Khan Younis, Gaza, Mahmoud, un chico de 15 años, ya está despierto. No en su cama, sino en un colchón delgado dentro de una carpa abarrotada, desplazado por el conflicto que azota la región. En lugar de prepararse para ir a la escuela, toma un saco de arpillera gastado y comienza su jornada de trabajo. En el devastado territorio palestino, el 97% de las escuelas fueron dañadas o destruidas por bombardeos y demoliciones de Israel.

Mahmoud explicó que, aunque el saco está vacío, siente su peso desde antes de llenarlo. Sus manos están ásperas y marcadas por el trabajo de recorrer las calles de la ciudad recolectando materiales para prender fuego y así poder alimentar a su familia. "Mi espalda duele antes de empezar a caminar", afirmó, en diálogo con Al Jazeera

La guerra genocida de Israel, que comenzó tras el 7 de octubre de 2023, dejó a Mahmoud sin padre, quien falleció en un ataque aéreo. Desde entonces, él asumió la responsabilidad de sostener a su madre y hermanos, sacrificando la escuela.. "A veces camino seis horas para encontrar unos pedazos de madera. El polvo del escombro me entra en los pulmones y toso toda la noche. Pero no puedo parar, no hay fuego para cocinar el pan", relató.

Antes del conflicto, Mahmoud era uno de los mejores estudiantes. Recordó con nostalgia sus días de escuela y cómo se esconde cuando ve a su antiguo profesor de matemáticas, avergonzado por su situación actual. "No quiero que me vea así, sucio y trabajando como un burro en vez de estudiar", remarcó.

Mientras tanto, Layla, de 11 años, también se ve obligada a trabajar. Su padre está discapacitado y no puede proveer para la familia, por lo que ella recorre las calles de Khan Younis vendiendo té caliente por un shekel. Su infancia quedó bajo los escombros de su casa destruida, junto a su muñeca rosa favorita.

"Ojalá vuelva el color rosa a mi vida, que mi habitación vuelva y que mi familia vuelva a ser feliz como antes de la guerra", dijo Layla a la cadena qatarí antes de apurarse para vender más té. 

Casi todas las escuelas de Gaza están destruidas

La realidad de Mahmoud y Layla refleja la de miles de niños en Gaza, donde más del 97% de las escuelas fueron dañadas o destruidas por bombardeos y demoliciones. La ONU informó que los 658.000 niños en edad escolar han tenido acceso muy limitado a la educación presencial durante más de dos años.

Además, muchos de los edificios escolares que quedan en pie funcionan como refugios para desplazados, lo que imposibilita su uso educativo. La crisis económica, que según la ONU se desplomó un 83% desde antes de la guerra, obliga a cada vez más chicos a trabajar para ayudar a sus familias, como denuncian habitantes locales.

La psicóloga educativa Yaqeen Jamal advirtió que lo que se observa en Gaza no es solo trabajo infantil, sino "la destrucción sistemática del futuro de toda una generación". Explicó que estos niños pierden su seguridad y su niñez, cargando con responsabilidades que superan sus capacidades físicas y mentales, lo que puede derivar en una generación con altos niveles de analfabetismo y problemas de salud mental.

Para Jamal, la reconstrucción escolar y la reanudación de la educación deben ser prioridad, ya que la enseñanza es la última defensa para preservar la identidad y el futuro del pueblo palestino. Sin embargo, la reconstrucción en Gaza será lenta y difícil, con Israel bloqueando el proceso y la amenaza constante de nuevos ataques.