La catástrofe registrada en la frontera entre Nepal y el Tíbet conmocionó al mundo y, por ahora, se registran 157 muertos y cientos de personas deparecidas, tras las innundaciones provocadas por la crecida del río Lhende Khola que arrasó con decenas de casas y asentamientos.
Cuál es la diferencia entre un alud y una riada: qué pasó en Nepal
Los términos de alud y riada suelen confundirse, pero son fenómenos naturales diferentes y la tragedia en la región del Himalaya combinó, en cierta medida, elementos de ambos fenómenos. Ya que, si bien el desastre fue ocasionado por la riada, comenzó por un alud.
En concreto, un alud, también llamado avalancha, es el desplazamiento repentino de una masa de nieve —que puede arrastrar además rocas y vegetación— por la montaña con una pendiente pronunciada, generalmente de entre 25 y 45 grados. Este fenómeno se produce por la acumulación de nieve en la zona de inicio, lo que genera un colapso dentro del manto nevado, aunque también puede ser provocado por la acción humana, animales o fuertes lluvias sobre el manto de nieve.
La riada, en cambio, refiere al aumento violento del caudal de un río, un arroyo o una corriente de montaña, que en cuestión de minutos u horas puede transformar un cauce tranquilo en una masa de agua, barro y escombros capaz de arrasar con puentes, viviendas y caminos. La diferencia central con una inundación convencional radica en la velocidad: mientras que las inundaciones se dan de manera gradual, por lluvias persistentes o saturación del suelo, la riada ocurre casi sin aviso.
¿Qué fue lo que pasó en Nepal?
Según las hipótesis manejadas por las autoridades nepalíes, un sismo registrado en la zona alta de la cordillera habría desencadenado un desprendimiento de hielo y rocas en territorio tibetano, similar en su mecánica a un alud de montaña.
El desprendimiento bloqueó de forma temporal el cauce del río Bhotekoshi, también conocido como Lhende Khola, hasta que la presión del agua acumulada rompió la barrera natural y se precipitó hacia abajo en forma de riada, arrasando poblados, puestos fronterizos y mercados a lo largo del recorrido.
El fenómeno destruyó decenas de asentamientos y dejó incomunicadas a fuerzas de seguridad de la zona. Según informó la Oficina del Primer Ministro nepalí, hasta el momento se desconoce el paradero de 484 turistas (391 extranjeros y 93 nepalíes), además de 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 efectivos de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de distintos proyectos hidroeléctricos.
