El ministro de Economía, Luis Caputo, abrió el grifo para que las empresas que no generan dólares puedan acceder al financiamiento en moneda dura. La restricción se había impuesto post estallido de la Convertibilidad, cuando el Banco Central no pudo responderle a los depositantes. El argumento utilizado por el endeudador serial de la Argentina para esta nueva flexibilización es que, si las empresas empiezan a tomar más crédito en dólares, los bancos podrían ofrecer al mismo tiempo mejores tasas de interés para incentivar los depósitos de todos los billetes que están fuera del sistema. La apertura del mal llamado cepo cambiario provocó que el superávit comercial terminase financiando la dolarización del “ahorro” y el pago de dividendos de las empresas extranjeras.
De acuerdo a un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), el pago de dividendos acumulado en los últimos doce meses asciende a los 3245 millones de dólares. Por su parte, la formación de activos –fuga de divisas como mecanismo de dolarización de “ahorros”- acumula en lo que va del año 12.957 millones de dólares. Los dólares del agro y los hidrocarburos de Vaca Muerta financiaron la dolarización masiva.
La película se llama Dólares en Fuga
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La salida de dólares por giro de utilidades se aceleró a partir de diciembre del año pasado. Entre 2023 y 2024, este concepto se movía en un rango promedio de entre 15 y 60 millones de dólares mensuales. Pero con el avance de la liberación cambiaria, la serie se disparó. De acuerdo a un análisis realizado por el CESO, en diciembre de 2025 fueron 246 millones de dólares girados como utilidades, otros 490 millones para mayo y el récord de junio con 1029 millones.
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“En los últimos doce meses (julio de 2025 a junio de 2026) el acumulado llega a 3245 millones de dólares. El fenómeno tiene una explicación directa: la flexibilización de las restricciones para el giro de utilidades acumuladas por empresas extranjeras, uno de los pilares de la salida del cepo. Lo que para el discurso oficial es una señal de ´normalización´ y de atracción de inversión, es en los hechos una demanda de dólares que compite palmo a palmo con las que financian importaciones, turismo o pago de deuda”, puede leerse en el reciente informe del CESO.
Los sectores que más utilidades remitieron fueron los vinculados con los beneficios del RIGI, entre ellos las empresas de Vaca Muerta y la minería.
La salida de divisas también se dio por una dolarización masiva del ahorro que terminó “debajo del colchón”. “La formación de activos externos de los hogares —la compra de dólares para ahorro, habilitada por la salida del cepo— acumula un rojo de aproximadamente 34.000 millones en 2025, y en 2026 acumula una salida por 12.957 millones de dólares”, agregaron desde el CESO.
“El contraste es elocuente: mientras el relato oficial celebra el fin de las restricciones cambiarias como una señal de confianza, el principal uso que la sociedad le dio a esa libertad fue atesorar dólares fuera del circuito productivo. La cuenta financiera, en síntesis, no refleja una vuelta de capitales productivos sino que da cuenta de la salida de ahorro de los propios argentinos”, puede leerse en el documento “Un frágil récord de reservas”.
La letra chica de las reservas
El éxito cambiario que exhibe el tándem Caputo – Bausilli convive con una estructura cada vez más frágil por debajo de la superficie. En esta línea, el trabajo del CESO señaló que el stock de reservas – 49.546 millones de dólares al cierre de este jueves- no es de libre disponibilidad ya que casi todo lo acumulado desde abril de 2025 corresponde a depósitos del sector privado y a desembolsos del FMI, no a divisas genuinas generadas por inversión externa.
“El sostén real es la cuenta corriente, financiada por el agro y los hidrocarburos, mientras que la cuenta financiera fue el canal por el cual se dolarizaron ahorros y excedentes a gran escala apenas se abrió el cepo. Fue el mismo canal utilizado por las empresas extranjeras para girar utilidades acumuladas durante años”, puede leerse en el trabajo citado.
¿Puede darse un escenario similar de tensión cambiaria y bancaria como con el macrismo durante 2018-2019? Esto se lo preguntó el CESO pero también forma parte de las preocupaciones “macroprudenciales” de Caputo.
“Los depósitos en dólares solo pueden ser respaldados con reservas internacionales, siendo ellas el límite del sistema antes de un potencial colapso. Ejemplos de tal situación fueron la crisis del 2001-2002 que finalizó con la pesificación de depósitos, así como la crisis de 2018-19, que mostró un sistema bancario con capacidad de respaldo pero el sistema bancario pudo afrontar la salida de depósitos en dólares hasta controlar la corrida bancaria gracias a la ayuda de una serie de desembolsos del FMI”, indicaron los investigadores del CESO.
Por entonces, Macri tuvo que devaluar e instalar un nuevo “cepo”. De hecho, en septiembre del año pasado, la administración Milei tuvo que sacar de la galera una reducción a cero de las retenciones para que los agroexportadores adelantasen 7000 millones de dólares ante la crisis financiera pre electoral. “Era esto o el cepo”, sostuvo en su momento Agustín Tejeda Rodríguez, subsecretario de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, organismo que depende del Ministerio de Economía.
“Fue una medida en un contexto de crisis cambiaria y financiera, hubo dos medidas, el acuerdo con EEUU y ésta, para poder llevar tranquilidad al mercado en una situación de urgencia, fue excepcional. Uno podría tener un abanico de opciones, dentro de todas se definió ésta que podía llevar calma bajando impuestos, eso se tuvo en cuenta en la ecuación. Para evitar restricciones como un cepo, de las excepcionales esta medida era la mejor”, declaró Tejeda Rodríguez.
¿Quién saldrá al rescate de Caputo y Bausilli?
