El dato de la inflación del 1,7% esconde algo detrás de los promedios en el precio de algunos bienes, como los alimentos. La canasta básica, que se utiliza para medir los niveles de pobreza e indigencia, corre muy por encima del IPC. La Canasta Básica Alimentaria aumentó 39,6% interanual y la Canasta Básica Total 38,3%, contra 33,5% del nivel general del IPC. El análisis corresponde al último informe del Grupo Atenas.
“La CBA supera en 5,3 puntos a la propia división alimentos del IPC de GBA. La explicación es de composición: la canasta de indigencia se construye sobre el costo calórico mínimo y está sobrecargada en pan, harina, fideos, arroz y tubérculos, exactamente los rubros que más aumentaron”, puede leerse en el documento.
Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.
La señal relevante está en el trigo. La suba en pan y harina fue del 3,8%, fideos 4,5%, galletitas entre 3,4% y 4,3%. El precio de los farináceos y cereales, en un contexto de volatilidad internacional de las materias primas agrícolas por los conflictos bélicos en curso, corren al doble que el índice general de precios.
El núcleo de la inflación
El dato del 1,7% de variación de precios para agosto indica que toda la baja de precios se explicó por cuestiones estacionales, de acuerdo a la visión del Grupo Atenas. De los 0,4 puntos porcentuales que separaron a agosto de julio (2,1%), los precios estacionales explicaron 0,43, al pasar de +4,5% a -0,9% por el desarme de los paquetes turísticos tras las vacaciones de invierno.
El otro dato es que la inflación núcleo no cede. “Se ubicó en 1,8% por tercer mes consecutivo, equivalente a 23,9% anualizado, y explicó el 78% del dato del mes. Es el verdadero piso nominal de la economía. Sin movimiento en el núcleo, el 1,7% de agosto debe leerse como un mes estacionalmente favorable y no como un cambio de régimen”, puede leerse en el informe del Grupo Atenas.
En esta línea, la variación interanual se movió dentro de la banda de 32,4% a 33,8% a lo largo de todo 2026, y el registro actual (33,5%) es superior al de septiembre de 2025 (31,8%). “El ritmo mensual baja; el registro anual, no”, agregaron.
MÁS INFO
El anticipo de la pobreza
La canasta básica corre muy por encima del IPC. La Canasta Básica Alimentaria aumentó 39,6% interanual y la Canasta Básica Total 38,3%, contra 33,5% del nivel general: brechas de 6,1 y 4,8 puntos respectivamente. Más significativo aún, la CBA supera en 5,3 puntos a la propia división alimentos del IPC de GBA. La explicación es de composición: la canasta de indigencia se construye sobre el costo calórico mínimo y está sobrecargada en pan, harina, fideos, arroz y tubérculos, exactamente los rubros que más aumentaron.
Estos guarismos anticipan un alza de la pobreza para el primer semestre del año, dato que se difundirá al cierre del mes. Algo de esto ya lo viene marcando el Nowcast elaborado por el Departamento de Economía de la Universidad Nacional Torcuato Di Tella (UNTDT), que estimó una tasa de pobreza de 31.3% para el semestre febrero – julio 2026. En el período julio-diciembre de 2025, la estimación de pobreza había sido del 28,2. Desde entonces comenzó a subir.
“La incidencia proyectada se puede descomponer mecánicamente en un promedio ponderado de una tasa de pobreza de 30.1 por ciento para el bimestre febrero-marzo de 2026, 32.7 por ciento para el segundo trimestre calendario y 29.2 para el mes de julio. Esta proyección sugiere que alrededor del 31 por ciento de las personas viven en hogares urbanos pobres. La EPH es una encuesta representativa de una población urbana que en el semestre de referencia se estimó en 30.0 millones de personas lo que implica que alrededor de 9.4 millones viven en hogares urbanos pobres”, indicó Martín Rozada, titular del Departamento de Economía de la UNTDT.
MÁS INFO
La pauperización avanza, ya que los ingresos mínimos no cubren las canastas básicas. “La jubilación mínima más el bono asciende a $498.633 frente a una línea de pobreza de $519.578 por adulto equivalente: el 96% de la línea. El bono permanece congelado en $70.000 desde marzo de 2024 —treinta meses— y representa el 14% del haber total, de modo que el ingreso efectivo creció en torno al 27,5% interanual contra una CBT de 38,3%, una pérdida real cercana al 7,8%. El salario mínimo de agosto ($376.600) equivale al 72,5% de esa línea, y se requieren 4,26 salarios mínimos para sacar de la pobreza a un hogar de cuatro integrantes ($1.605.497)”, analizó el grupo de economistas coordinados por Silvina Batakis y Martín Pollera.
Lo que bajó en términos reales —indumentaria, equipamiento del hogar, bienes durables— fueron consumos postergables, cuya ponderación crece con el ingreso. Lo que subió —tarifas, regulados, canasta alimentaria— fueron consumos inelásticos, cuya ponderación decrece con él. “El índice general baja porque se abarata lo que el hogar de bajos ingresos no compra y se encarece lo que no puede dejar de comprar; y el instrumento con el que se actualizan sus ingresos es, precisamente, ese promedio”, concluyó el Grupo Atenas.
