La inflación de los alimentos durante agosto fue de 1,7% según el INDEC, pero para una parte de la población que necesita endeudarse para cubrir sus gastos básicos el aumento efectivo habría sido mucho mayor. Según una estimación del Instituto Periferias, entre quienes recurren al crédito para comprar alimentos el incremento en este rubro alcanzó el 4,9%, casi tres veces la variación registrada por el organismo oficial.
La diferencia surge de incorporar al cálculo el costo financiero que deben afrontar las familias que no cuentan con ingresos suficientes para realizar sus compras corrientes y necesitan financiar el consumo. De esta manera, al aumento del precio de los alimentos se agregan los intereses y recargos derivados del endeudamiento.
¿Cuánto aumenta la inflación de los alimentos al pagar con tarjeta o crédito?
Daniel Menéndez, sociólogo y director del Instituto Periferias, señaló que el fenómeno tiene una fuerte presencia en los barrios populares. "Encontramos que más del 60% de las personas que viven en los barrios populares se endeudaron de alguna forma, con familiares o con algún tipo de entidad funanciera. Dentro de ese universo, casi un 60% se endeudó para comprar alimentos", precisó.
En ese sentido, Menéndez explicó que "para esos endeudados, a la inflación medida por el INDEC se le debe sumar el costo financiero que pagan esos millones de argentinos y argentinas para acceder al consumo de alimentos", y agregó que "considerando esos costos, la inflación para quienes tienen deudas arroja otro número: un 4,9%".
El planteo del instituto apunta así a una diferencia entre la evolución de los precios y el costo que finalmente termina pagando una familia cuando debe recurrir al financiamiento para acceder a esos mismos productos. En los hogares con problemas de ingresos, el crédito deja de utilizarse para consumos extraordinarios y pasa a financiar necesidades cotidianas.
Menéndez puso como ejemplo las condiciones de financiamiento disponibles para algunos consumidores. "Podemos tomar, por ejemplo, las tasas máximas que tiene Mercado Pago para su cartera de clientes: los consumos cuotificados en doce pagos pueden alcanzar un recargo total de 187%. Si además consideramos que el 75% no llega a fin de mes, se conforma un círculo vicioso en que los préstamos sirven para saldar créditos anteriores, aumentando aún más esos recargos. Es claro que mientras siga existiendo esta crisis de ingresos en la Argentina, el endeudamiento seguirá en crecimiento.
Las cifras de la crisis de morosidad familiar récord
De acuerdo con un reporte del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el nivel de morosidad de los hogares con las entidades bancarias subió del 2,5% en octubre de 2024 al 12,8% en junio de 2026. El incremento resultó aún más pronunciado en las billeteras virtuales, donde avanzó desde el 7,3% registrado en noviembre de 2024 hasta el 30,1% en junio de este año. Al contemplar en conjunto ambos tipos de financiamiento, la irregularidad de las familias se ubicó cerca del 15,5% en junio.
Durante junio, la cantidad total de personas endeudadas llegó a 20,96 millones, de las cuales 5,91 millones presentaban atrasos en sus pagos. Entre quienes se encontraban en situación de mora, 2,90 millones acumulaban incumplimientos únicamente con billeteras virtuales, 1,66 millones exclusivamente con bancos y otros 1,36 millones mantenían obligaciones impagas en los dos segmentos. En ese escenario, el creciente recurso al financiamiento no bancario se consolida como una de las principales transformaciones en la estructura financiera de los hogares.
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CEPA indicó además que, respecto de febrero de 2024, se sumaron 2,60 millones de personas a la categoría de deudores morosos. De ese incremento, 1,40 millones corresponden a usuarios con incumplimientos únicamente en billeteras virtuales y 1,01 millones a personas en mora exclusivamente con bancos. A lo largo del mismo período, el número total de deudores se expandió en 1,60 millones, en un contexto marcado por la reducción de quienes se financian solamente mediante bancos y el avance de los usuarios que recurren a entidades no financieras.
