PASO 2021: Una discusión de modelos, actitudes y responsabilidades

El enojo de Macri en las PASO de 2019 que pagamos hasta el día de hoy. Después tuvo que pedir auxilio para asegurar la transición. 

12 de septiembre, 2021 | 00.05

Este domingo se cumplen dos años de las últimas primarias  (calendario, son dos años, un mes y dos días), cuyo resultado provocó la ira del entonces presidente Mauricio Macri y motivó su decisión de llevar a cabo un autogolpe financiero, el cual sigue bollando en la Justicia. Tras el resultado de los comicios, Macri mandó a la población a dormir y, al día siguiente hizo lo mismo con el Banco Central. Furioso con el resultado, ordenó a las autoridades del BCRA, a cargo entonces de Guido Sandleris, no intervenir en el mercado cambiario y dejar correr al dólar. El resultado fue que la divisa se disparó en menos 72 horas casi un 30 por ciento, convirtiéndose en el tiro de gracia para una agonía que se había extendido durante cuatro años.

El dólar pasó de 45,40 pesos el viernes a 55,75 el lunes, a 56,32 pesos el martes y a 58,84 pesos el miércoles. La suba implicó una apreciación del dólar de 22,8 por ciento el lunes, que se completó el miércoles acumulando un alza de 29,6 por ciento. Este salto solo es comparable con la devaluación llevada a cabo por el macrismo al asumir, aunque a ese porcentaje se llegó tras varias semanas y no en 72 horas. La decisión de dejar correr al dólar como castigo a los votantes fue llevada a la Justicia, dado que, incluso como decisión de política económica, había un acuerdo previo con el Fondo Monetario de intervenir con hasta 250 millones de dólares si la cotización superaba los 51 pesos. 

La salida de capitales y la dolarización de la deuda de Nación, provincias y muchas empresas líderes recibió el impacto pleno del día de furia de Macri. La deuda provincial, por ejemplo, que se había dolarizado en su mayor parte en los años previos hasta 2018, cuando se le cerraron los mercados al macrismo, pese a que los recursos que reciben estas jurisdicciones son en pesos, se elevó en menos de una semana en unos 268.800 millones de pesos. Solo para la provincia de Buenos Aires, la más endeudada en dólares y euros por la entonces gobernadora María Eugenia Vidal, se disparó y en apenas 48 horas la deuda provincial creció "orgullosamente" en unos 115.500 millones de pesos. Por su parte, la mora del sector privado se cuadruplicó, según los informes de bancos del BCRA, en ese momento a cargo de Sandleris. 

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La inflación se triplicó entre julio y septiembre, siendo este último mes el que recibió el primer impacto de la devaluación, en particular en lo relativo a alimentos y insumos para la construcción, para cerrar ese ejercicio con el mayor nivel de precios minoristas desde 1991. La pobreza subió en la última parte del año 5 puntos, de 35 al 40 por ciento y las reservas iniciaron un proceso de deterioro que solo pudo ser frenado con la re-implementación de un duro cepo a la venta minorista, incluso más restrictivo que el eliminado al inicio de la gestión junto a la apertura financiera. Los depósitos a plazo perdieron el 20 por ciento de su masa total en los meses subsiguientes.

El autogolpe macrista

Al justificar el autogolpe financiero, el ex presidente habló de desconfianza e incertidumbre de los mercados por el resultado de las primarias. Lo cierto es que nunca hubo confianza en el gobierno de Macri. Los registros de la autoridad monetaria bajo su gestión dan cuenta que la fuga de capitales a través del canal formal (no se cuenta la salida especulativa a través de los dólares financieros) fue constante durante todo su mandato. La formación de activos externos (fuga de capitales) 2016 fue de 12.326 millones de dólares, en 2017 ascendió a 17.757 millones de dólares, en 2018 a 18.019 millones de dólares, y en 2019 fue de 16.693 millones, sin contabilizar noviembre y diciembre de ese año cuando el macrismo impuso un nuevo cepo cambiario.

Macri se tomó varias semana para recapacitar e ilusionarse con dar vuelta la elección presidencial. Fue entonces cuando dispuso una serie de medidas para aguantar hasta diciembre, como el "reperfilamiento" de la bola de letras que había emitido el BCRA. “Podemos analizar cómo llegamos hasta acá. Algunos atribuirán la suma de todos los males a la presunta mala praxis del Gobierno actual; en el polo opuesto, otros al futuro inferido a partir de una experiencia pasada. Casi sin matices, la culpa es del otro", sostuvo el siempre enigmático ex ministro de Economía Hernán Lacunza, para anunciar que pateaban de tres meses a seis meses (dícese; al próximo gobierno) los vencimientos de manera compulsiva.

Los dólares del Fondo ya se habían esfumado y el organismo había frenado el último desembolso. Hasta entonces, el dinero del organismo había servido para para eludir el default de la deuda del sector público hasta el fin de mandato de Macri. Pero la devaluación que impulsó tras las PASO complicó aún la estructura financiera. La recesión prolongada había puesto en aprietos el cuadro de resultados de los bancos en el rubro financiaciones al sector privado. La morosidad de empresas en el sistema financiero se había disparado, pasando de de 1,1 por ciento sobre el total de los créditos en mayo de 2018 a 4,2 por ciento al año siguiente. 

Las reservas antes de las PASO ascendían a 66.309 millones de dólares, sumando el aporte del Fondo Monetario Internacional, que desembolsó 44.500 millones de dólares. Macri entrega el poder con 43.785 millones de dólares, un cifra inferior incluso al mega préstamo del Fondo. Los depósitos en pesos pasaron de 2 billones a 1,8 billones de pesos, pese a la suba de la inflación, que indexa esos pasivos. 

BCRA vacío y endeudado

El impacto del cólera macrista tuvo su correlato directo en la deuda del Banco Central, que debió "reperfilar", que significó reestructuración forzosa (para quienes se preguntan la diferencia entre la deuda en pesos bajo legislación local y la externa, este es un ejemplo de lo que se puede hacer), de los vencimientos de sus letras. Esto le permitió registrar una baja ficticia en los compromisos de deuda que tampoco alcanzó a neutralizar la suba del peso de los compromisos. Sandleris y Lacunza registraron en agosto una reducción de las letras del Tesoro de 24.957 millones de pesos a 6438 millones, producto del reperfilamiento. Sin embargo, en moneda extranjera la administración Cambiemos dejaba una deuda de 134.000 millones de dólares, que en pesos había incrementado en 1,8 billones de pesos en apenas una semana post PASO.

En la previa a las primarias, la inflación de julio había sido de 2,1 por ciento, relativamente estable --aunque elevada-- desde principio de ese año. Pero la devaluación aceleró el índice de precios minoristas de agosto, que se elevó a 3,9 por ciento de suba mensual; mientras que el impacto pleno llegó al mes siguiente. En septiembre la inflación se disparó al 5,8 por ciento mensual.  El resultado fue que en la segunda mitad de ese año la erosión de los ingresos reales, en un contexto de crisis económica, elevó al 40 por ciento la población en situación de pobreza.

Con un nivel de desempleo por encima del 10 por ciento, los trabajadores informales no lograron una mejora real de sus ingresos, pese que el macrismo dio algunos manotazos de ahogado para mantenerse en la carrera presidencial de octubre. Las medidas de alivio anunciadas por el gobierno después de la derrota de las PASO fueron un bono de 2000 pesos, un alza del mínimo no imponible de Ganancias y un plus 5000 pesos para empleados del sector privado, las cuales no lograron revertir el deterioro de los indicadores sociales.

El consumo se vio entonces paralizado tras las PASO, aunque desde fines de 2018 venían en caída libre. Las ventas en cadenas de supermercados y mayoristas venían registrando retrocesos de dos cifras: en enero cayó 10,7 por ciento; en febrero lo hizo en 12,1 por ciento; marzo, 14,6 por ciento; abril, 12,7 por ciento; mayo, 13,5 por ciento; junio, 13,3 por ciento y julio, 12,8 por ciento. Y la actividad de la construcción se desplomó ese año un 20 por ciento, a partir de una explosiva suba en los precios de los materiales, por su fuerte correlato con la cotización de las materias primas y el tipo de cambio.

Política o castigo al votante

El ex presidente del Banco Central Martín Redrado alertó el viernes de esa semana de raid alcista del dólar que Macri ordenó "no parar" la suba. Según explicó, la orden fue "que el dólar se vaya a donde se tenga que ir de modo tal que los argentinos aprendan a quién votar". Redrado justificó que la información que maneja se debe al "buen diálogo con las autoridades, con la gente del Banco Central después de haber trabajado cinco años y medio con los profesionales" y agregó: "El correlato de la política fue decirle al Banco Central 'córrase del mercado'"

Las declaraciones del economista confirmaron la sospecha que había lanzado previamente el diputado Sergio Massa: "Es tan obvio construir la 'operación miedo' usando a los mercados. El Banco Central hoy no intervino y el Gobierno va al tercer incumplimiento con el FMI. Hoy el Gobierno tenía un arquero (el Banco Central) que tenía la obligación de cuidar el arco y se dejó hacer dos goles".

En septiembre de ese año, la fiscal federal Paloma Ochoa pidió investigar los acuerdos suscriptos entre el Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI), para determinar si desde el Poder Ejecutivo se propició una disparada del dólar y devaluación luego de las elecciones primarias del 11 de agosto de 2019. Uno de los ejes de la investigación apunta a establecer si la falta de intervención del Banco Central en el mercado cambiario obedeció a una orden del Poder Ejecutivo, en cuyo caso podría haber una violación a la carta orgánica. También implicaría un incumplimiento del acuerdo con el FMI, que preveía en ese momento una autorización para intervenir con 250 millones de dólares por día cuando el dólar superara la cotización de 51,45 pesos, siendo que cerró en 55,75 pesos y el Central no intervino

El dictamen no imputa a ningún funcionario en particular, aunque todas las miradas apuntan a Macri, Sandleris y al entonces titular de Economía, Nicolás Dujovne, quien presentó su renuncia el 17 de agosto, una semana después del autogolpe financiero, y fue reemplazado por Lacunza. 

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Cristian Carrillo

Es licenciado en Economía (UBA). Integró el Centro de Estudios para la Planificación del Desarrollo de la Economía. Escribe de Economía y Finanzas desde 2004 y trabajó en Página/12, Ámbito Financiero y la agencia de noticias Télam, radio América, AM750, Radio Palermo y El Mundo. Melómano empedernido, rozando lo histérico.

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