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Milei miente: las 9 razones que explican por qué el empleo formal es mejor que el informal

El empleo informal también es trabajo, pero eso no significa que sea equivalente al empleo registrado. La diferencia no es semántica: se traduce en salarios, derechos laborales, cobertura social y protección frente a situaciones de vulnerabilidad.

07 de septiembre, 2026 | 14.08
Milei miente: las 9 razones que explican por qué el empleo formal es mejor que el informal

El presidente Javier Milei defendió el crecimiento del trabajo no registrado y cuestionó las lecturas económicas que desestiman este indicador dentro del mercado laboral. En sus declaraciones, el mandatario rechazó las críticas sobre la falta de estabilidad en este sector y enfatizó el valor de la actividad laboral frente a cualquier conducta al margen de la ley.

Al referirse a los análisis que advierten sobre el sesgo en las cifras oficiales, el jefe de Estado cuestionó la metodología utilizada por diversos consultores: "Sólo muestran el empleo formal, como si el empleo informal no fuera empleo". Milei salió al cruce de quienes relativizan las condiciones de estos puestos de trabajo y diferenció la búsqueda de ingresos de las actividades ilícitas: “Dicen que no es empleo de calidad. Lo que no es de calidad es robar. Trabajar está bien”.

Por qué el empleo formal es mejor que el informal

La defensa del empleo informal como una alternativa frente al desempleo deja de lado una cuestión central: no todos los puestos de trabajo ofrecen las mismas condiciones. Tener un empleo registrado significa contar con derechos laborales y mecanismos de protección que no están garantizados para quienes trabajan en la informalidad. En un contexto de salarios deteriorados y dificultades para conseguir trabajo, la diferencia entre ambas modalidades adquiere todavía mayor relevancia.

Salarios más altos

Una de las principales diferencias aparece en los ingresos. Los trabajadores registrados suelen percibir remuneraciones considerablemente superiores a quienes están fuera de los registros laborales. Un relevamiento sobre el mercado argentino encontró brechas salariales muy importantes entre ambos grupos.

Datos más recientes también muestran que la distancia continúa siendo significativa. Para 2025, por ejemplo, la remuneración promedio bruta de los asalariados privados registrados fue estimada en $ 2.282.905, frente a $ 556.783 para los trabajadores no registrados. Incluso considerando las diferencias metodológicas entre ambas mediciones, la brecha sigue siendo contundente.

Aguinaldo y vacaciones pagas

El empleo registrado garantiza el acceso a derechos laborales básicos como el aguinaldo y las vacaciones pagas. En el trabajo informal, en cambio, estos beneficios pueden directamente no existir.

La diferencia no es solamente salarial. Estudios laborales muestran que, además de cobrar menos, los trabajadores no registrados presentan una cobertura mucho menor de beneficios laborales. Entre los trabajadores formales, en cambio, estos derechos forman parte de la relación laboral registrada.

Obra social y cobertura de salud

Otro de los beneficios centrales del empleo registrado es el acceso al sistema de seguridad social y a una obra social vinculada con la relación laboral. La registración permite que el empleador realice los aportes correspondientes y que el trabajador pueda acreditar formalmente su vínculo laboral. El sistema contempla, además, contribuciones destinadas a distintos componentes de la seguridad social.

Aportes para la jubilación

Estar registrado también significa realizar aportes previsionales. Esto resulta fundamental para construir derechos de cara al futuro.

En un empleo informal, la ausencia de aportes puede traducirse en una trayectoria previsional mucho más vulnerable. Por eso, la informalidad no solamente afecta el ingreso presente: también puede deteriorar la protección económica durante la vejez.

Protección frente a accidentes laborales

El trabajo registrado también permite acceder a mecanismos institucionales de protección frente a accidentes y enfermedades vinculadas con la actividad laboral.

La relación formal deja asentada la existencia del vínculo entre trabajador y empleador y habilita las coberturas correspondientes. En la informalidad, esa protección puede quedar seriamente limitada.

Licencias y derechos laborales

El empleo formal contempla derechos vinculados con distintas situaciones de la vida laboral y familiar: licencias, descansos, vacaciones y límites a la jornada, entre otros. La Constitución Nacional reconoce, entre otros derechos, condiciones dignas y equitativas de trabajo, descanso y vacaciones pagas, una remuneración acorde con las horas trabajadas y libertad de organización sindical.

Representación sindical y negociación colectiva

Otro aspecto clave es la posibilidad de estar alcanzado por convenios colectivos y negociaciones salariales.

En Argentina, buena parte de las remuneraciones de los trabajadores registrados se determina mediante negociaciones colectivas por actividad. Esto permite discutir salarios y condiciones laborales de manera organizada.

Mayor estabilidad y protección laboral

La registración también permite acreditar formalmente la relación laboral y establece un marco de derechos y obligaciones entre las partes. La propia legislación define cuándo una relación laboral se encuentra registrada y establece mecanismos para formalizar el vínculo.

Menor exposición a la pobreza laboral

La informalidad también está estrechamente relacionada con la pobreza laboral.  Por eso, presentar el crecimiento del empleo informal como una mejora en sí misma implica ignorar una parte sustancial del problema. No alcanza con contabilizar cuántas personas trabajan: también importa cuánto cobran, qué derechos tienen y qué protección reciben.

En definitiva, el debate sobre el mercado laboral no debería reducirse a elegir entre desempleo e informalidad. La cuestión central es qué tipo de empleo se genera. Un puesto registrado puede ofrecer salario, derechos, cobertura de salud, aportes jubilatorios, vacaciones, aguinaldo y representación sindical; la informalidad, por definición, deja al trabajador fuera de buena parte de esa estructura de protección.

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