Qué están haciendo otros países para reducir la actual inflación histórica

Se trata de un fenómeno global y, como en la Argentina, es multicausal.

18 de abril, 2022 | 14.31

La inflación es actualmente un fenómeno global y, como en la Argentina, también es multicausal. La suba histórica de los precios internos se exhibe tanto en economía en desarrollo como avanzadas y, a diferencia de otros momentos históricos, hay algunos puntos en común que atizan la inflación. Esto no implica que las recetas, como enuncian los voceros del establishment, sean extrapolables a todos los países. En la Argentina, la alta concentración en los principales proveedores de alimentos, telecomunicaciones y energía requieren de una mirada más abarcativo que otros lares y la política económica no puede circunscribirse al ajuste y la suba de tasa de interés, medidas ya utilizadas por el macrismo con un rotundo fracaso en el objetivo de bajar los precios internos. 

La inflación mundial encuentra actualmente tres factores claramente identificados: la suba del petróleo, de los granos y la depreciación de la moneda de los países en desarrollo. En el primer bimestre del año la cotización del barril de crudo saltó 77 por ciento por encima del cierre del 2020, elevando los costos del transporte. Otro factor clave son los precios de los alimentos. Durante 2021, los aumentos de los precios de los alimentos superaron sus marcas históricas en ocho de cada diez países de las economías en desarrollo, llegando a duplicar y hasta cuadruplicar los valores pre pandemia.

La inflación de los precios de los alimentos afecta mucho a los países de menores ingresos. Entre las economías avanzadas, ese salto acaparó a casi la mitad (15 de 34) de países incluidos en el listado de Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional. En estas economías, los niveles de precios se ubican en sus máximos en 30 o 40 años, según el país de que se trate. El otro punto que explica la escalada es la depreciación de la moneda por menores ingresos de capital, lo que se profundizará si la Reserva Federal continúa con su política de alzas de tasas de interés como política antiinflacionaria. Esto apreciaría las monedas de países avanzados. El traslado de esa apreciación es más rápido en los países en desarrollo, que son importadores netos.

Cómo responden los países 

A partir de la invasión de Rusia en Ucrania, la inflación avanza con más celeridad y eso volvió a reforzar la desigualdad, en la mayoría de los países. Por este motivo, muchos países comenzaron a mixturar políticas ortodoxas y heterodoxas, como Brasil y España, que limitaron los incrementos internos del combustible para desacoplarlos de la escalada del crudo a nivel internacional.

"Espero que se sienten quienes se tengan que sentar a resolver; gobernar no es hacer una fiesta con amigos, no es juntarnos con amigos y decirnos cosas, son debates, consensos, diálogos. También a veces es gritarse y debatir fuerte. Después hay que resolver e ir para adelante", señaló la economista y ex Directora General de Economía y Género  Mercedes D'Alessandro en declaraciones radiales de este fin de semana. La disparidad de precios entre economías avanzadas y en desarrollo es elevada, dado que en el caso de los países en desarrollo ya se arrastraba una pérdida de ingreso per cápita antes de la pandemia, como en la Argentina. 

En economías en desarrollo, el principal riesgo es importar la inflación de los países que se considera avanzados, a través de sus monedas. Estados Unidos inició una política de apretón monetario, con alza de tasas. Sin embargo, las expectativas de inflación se mantienen en alza. Incluso la portavoz del Gobierno estadounidense reconoció presiones del sector productor de carne vacuna, que se carterizaron para subir sus precios y especular durante la pandemia. Sí, en Estados Unidos. 

Italia, España y Grecia habían logrado bajar paulatinamente su inflación, con gradualidad y bandas de flotación de sus monedas, lo que les evitó recurrentes devaluaciones en busca de competitividad que solían ocurrir en esos países históricamente. Con el cepo del moneda comunitaria, el euro, estos países se encuentran sin margen de política monetaria como herramienta anti-inflacionaria. Una buena lección para los defensores de la dolarización de la economía argentina. 

Más allá de algunas herramientas heterodoxas puntuales, como las mencionadas de Brasil y España, muchos países están utilizando la herramienta clave para manejar la inflación: un aumento en las tasas de interés, tal como le exige el Fondo Monetario a la Argentina. El problema de centrarse en esa herramienta es que, con economía aún frágiles en la salida de la pandemia, es alimentar una recesión.

En algunas economías latinoamericanas se aplicaron  paquetes de medidas que incluyeron políticas ortodoxas y heterodoxas, dónde se fijaron precios públicos (electricidad, gas, impuestos, etcétera), combinado con acuerdos de que empresas no incrementaran sus precios y trabajadores no pidieran aumentos salariales, lo que en términos reales es también un ajuste . De todos modos, las miradas siguen puestas en lo que haga la Reserva Federal con su tasa de interés, por el impacto en el dólar y, por ende, en los precios de las materias primas. 

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