El mercado laboral vuelve a poner sobre la mesa la discusión de los efectos de la desindustrialización y la apertura comercial. De acuerdo con datos oficial de la Secretaria de Trabajo, en noviembre volvió a disminuir la dotación de puestos asalariados registrados en el sector privado. Según los registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el empleo asalariado registrado en el sector privado se redujo en 17.000 puestos durante ese mes, mientras que en el semestre comprendido entre junio y noviembre la pérdida acumulada asciende a 88.000 trabajadores, con seis meses consecutivos de destrucción neta de empleos.
La información difundida por la Secretaría de Trabajo indica que en noviembre el total de personas con trabajo registrado en el país alcanzó los 12,852 millones, con una caída del 0,1 por ciento respecto del mes anterior. Dentro de ese universo, los asalariados registrados sumaron 10,034 millones, lo que representa un retroceso del 0,2 por ciento mensual. La contracción se verificó tanto en el sector privado, que emplea a 6,189 millones de personas y cayó 0,2 por ciento en la comparación mensual, como en el sector público, donde la reducción fue del 0,4 por ciento. El único segmento asalariado que mostró una variación positiva fue el trabajo en casas particulares, con un incremento del 0,6 por ciento.
El retroceso del empleo privado fue parcialmente compensado por el crecimiento del trabajo independiente, que aumentó 0,6 por ciento en noviembre. Dentro de ese grupo, los monotributistas crecieron 0,3 por ciento, los autónomos 0,4 por ciento y los monotributistas sociales 3,5 por ciento en la comparación mensual. Sin embargo, la lectura interanual introduce matices relevantes: el conjunto del trabajo independiente se redujo 10,2 por ciento respecto de noviembre de 2024, con una caída determinante del 61,9 por ciento en la cantidad de monotributistas sociales, asociada a cambios normativos en ese régimen. En paralelo, el empleo asalariado total cayó 1,1 por ciento interanual, equivalente a 114.800 trabajadores menos, de los cuales 78.800 corresponden al sector privado.
Esta dinámica se produce en un contexto de desregulación laboral y reformas que flexibilizan condiciones de contratación, lo que incide en las decisiones empresarias en materia de dotación de personal. El análisis por ramas de actividad permite identificar dónde se concentra el ajuste. Durante noviembre, la caída del empleo asalariado privado estuvo liderada por las Industrias manufactureras (-0,4 por ciento), Comercio y reparaciones (-0,4 por ciento), Explotación de minas y canteras (-0,4 por ciento) y Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (-0,3 por ciento). En términos interanuales, la industria acumuló una reducción del 3,1 por ciento en su dotación de personal, mientras que la explotación de minas y canteras cayó 8,1 por ciento y la intermediación financiera 2,7 por ciento.
El sector de Alimentos y Bebidas, que concentra la mayor proporción del empleo industrial, registró una caída interanual del 0,9 por ciento. En ramas como Química y Petroquímica, Metalmecánica, Madera y Papel, Automotores y Neumáticos, que en conjunto explican más de la mitad del empleo manufacturero, las bajas oscilaron entre 1,9 y 4,1 por ciento. El caso del complejo Textil, Confecciones, Cuero y Calzado resulta particularmente significativo, ya que en noviembre de 2025 alcanzó su nivel de empleo más bajo desde el inicio de la serie histórica en 2009, lo que implica la pérdida de la capacidad de absorción laboral construida durante los últimos quince años.
De acuerdo con el informe oficial, "la pérdida acumulada de 88 mil empleos entre junio y noviembre se explica principalmente por desvinculaciones en empresas medianas y grandes", lo que indica que el proceso atraviesa a actores con mayor escala y peso en la estructura productiva. La reducción de planteles en este segmento tiene efectos multiplicadores sobre cadenas de proveedores y economías regionales, especialmente en sectores industriales con alta integración territorial.
Las provincias más afectadas
En noviembre, diecinueve de las veinticuatro jurisdicciones registraron caídas mensuales del empleo asalariado privado, mientras que solo cuatro mostraron incrementos y una permaneció estable. Entre las provincias más afectadas en la comparación interanual se encuentran Santa Cruz (-10,8 por ciento), Chubut (-6,4 por ciento), La Rioja (-5,1 por ciento) y Tierra del Fuego (-5,0 por ciento). En contraste, Santiago del Estero (+2,9 por ciento), San Juan (+2,6 por ciento) y Neuquén (+0,8 por ciento) exhibieron variaciones positivas en el último año, aunque en algunos casos con oscilaciones mensuales negativas recientes.
El ciclo de destrucción neta del empleo privado comenzó en septiembre de 2023 y se profundizó durante el primer trimestre de 2024, con una caída mensual promedio del 0,4 por ciento. A partir de abril de 2024 la contracción se moderó y en el tercer trimestre se observó una estabilización, seguida por una recuperación acotada de 0,1 por ciento mensual en el cuarto trimestre. Ese repunte no logró consolidarse: durante el primer semestre de 2025 el empleo alternó leves subas y bajas sin superar los niveles de fines de 2024, y desde junio retomó una senda descendente que acumula seis meses consecutivos de retrocesos.
En este marco, los salarios nominales muestran incrementos interanuales del 30,1 por ciento en la remuneración promedio y del 29,5 por ciento en la mediana, con valores de 1.836.177 y 1.394.745 pesos respectivamente en noviembre de 2025. Sin embargo, la evolución de los ingresos debe analizarse en relación con la dinámica inflacionaria y con la pérdida de puestos formales, ya que el promedio salarial no refleja la situación de quienes fueron desvinculados ni de quienes migraron hacia esquemas independientes con ingresos variables. El conjunto de indicadores configura un escenario en el que la economía no logra sostener el nivel de empleo registrado, particularmente en sectores industriales.
