Ferreres advirtió por el atraso cambiario y dijo cuál debería ser el precio del dólar hoy

El economista sostuvo que el tipo de cambio debería ubicarse muy por encima del nivel actual para reflejar la inflación acumulada y recomponer el equilibrio externo.

14 de enero, 2026 | 07.00

El debate sobre el precio del dólar en 2026 volvió a ocupar el centro de la escena económica con una advertencia que no pasó desapercibida en la city. El economista Orlando Ferreres, uno de los economistas más escuchados por el mercado, puso en números una discusión que atraviesa al programa económico desde sus primeros meses: el nivel del dólar y su relación con la inversión, el consumo y el equilibrio externo. Las definiciones de Ferreres exponen las tensiones que genera sostener un tipo de cambio bajo en una economía que arrastra problemas estructurales de competitividad y escasez de divisas.

Ferreres cuestionó la estrategia cambiaria del gobierno de Javier Milei y señaló que el valor actual del dólar no refleja la paridad teórica de equilibrio con Estados Unidos. En una entrevista con Canal E, el economista y consultor preferido de la city porteña definió cuánto debería ser la cotización del dólar hoy, para tener una referencia del nivel de devaluación que puede venir.

Cuál debería ser la cotización del dólar según Orlando Ferreres

Para Ferreres, el tipo de cambio oficial, que en enero de 2026 ronda los 1.480 pesos, debería ubicarse en torno a los 1.815 pesos para reflejar esa relación. El señalamiento no se limita a una discusión técnica, sino que apunta a los efectos concretos que tiene el atraso cambiario sobre distintos sectores de la economía, como el turismo en ciudades como Mar del Plata.

Ferreres planteó que la decisión de sostener un dólar relativamente bajo limita la inversión productiva y genera distorsiones visibles en actividades como el turismo. La salida de argentinos al exterior, particularmente hacia países limítrofes como Brasil, funciona como un indicador indirecto de esa dinámica. Cuando el tipo de cambio no acompaña la evolución de los precios internos, el consumo se reorienta y el balance externo se resiente. En ese punto, el economista advirtió que, pese a algunos movimientos recientes del dólar, el saldo de la cuenta corriente y del balance de pagos continúa siendo negativo.

El diagnóstico se vuelve más complejo cuando se incorpora la inflación proyectada. Ferreres explicó que, si se suman los aumentos de precios esperados y el arrastre inflacionario de los próximos meses, el tipo de cambio de equilibrio debería ubicarse más cerca de los 2.015 pesos por dólar. Ese cálculo surge de considerar una inflación estimada en torno al 21 por ciento, más un arrastre adicional cercano al 10 por ciento. La brecha entre ese valor teórico y el tipo de cambio vigente marca el tamaño del desajuste que, según su mirada, condiciona el funcionamiento de la economía.

Orlando Ferreres, economista.

Los esquemas de dólar bajo suelen sostenerse mientras existen anclas financieras, ingreso de capitales o respaldo externo, pero tienden a generar tensiones cuando la acumulación de reservas no acompaña. Ferreres señaló que el gobierno insistió en mantener este esquema, aun cuando eso dificulta la generación de reservas por parte del Banco Central. Si bien reconoció que en enero hubo una mejora en la acumulación, advirtió que la oferta de divisas sería mayor si existieran alternativas de ajuste cambiario.

Por un lado, el tipo de cambio bajo funciona como herramienta para contener la inflación y ordenar expectativas. Por otro, reduce incentivos a la inversión exportadora y presiona sobre el sector externo. En ese equilibrio inestable, el Gobierno apuesta a que la disciplina fiscal y el respaldo financiero alcancen para evitar una corrección brusca, aun a costa de resignar dinamismo en la actividad.

Según explicó Ferreres, un dólar en niveles cercanos a los que estima como de equilibrio permitiría mejorar la inversión, fortalecer la ocupación y recomponer el salario real, con impacto directo en el consumo. El razonamiento supone que un ajuste cambiario ordenado podría corregir distorsiones sin desatar una aceleración inflacionaria descontrolada, aunque esa hipótesis suele generar resistencias dentro del propio Gobierno.

En materia de precios, el economista proyectó para 2026 un aumento del nivel general de precios del 20 por ciento, una cifra que duplica la previsión incluida en el presupuesto oficial. En ese marco, reconoció que resulta difícil perforar el piso del 2 por ciento mensual con un dólar que se mueve a un ritmo superior, lo que vuelve a poner en tensión el vínculo entre política cambiaria y desinflación.