El valor del pedido promedio en una de las principales aplicaciones de reparto se mantiene prácticamente congelado desde octubre de 2025, lo cual provoca una severa pérdida del poder adquisitivo de los repartidores frente a la inflación y el costo de vida. Durante el primer trimestre de 2026, el aumento de la mayoría de los precios de referencia tendió a incrementar la cantidad de pedidos necesarios para sostener distintos niveles de consumo e ingreso.
El panorama para los trabajadores de plataformas de delivery, concebidos como miniempresarios por la narrativa libertaria, muestra brechas cada vez más profundas. Según el último informe del coeficiente de Alcance de Pedido Promedio (APP) elaborado por la Fundación Encuentro, mantener un hogar, pagar un alquiler o cubrir la canasta alimentaria requiere una cantidad desmedida de viajes. Este fenómeno impacta de lleno en quienes operan mediante la aplicación Rappi, donde las tarifas permanecen estancadas frente al aumento del costo de vida.
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El estancamiento agrava la brecha del ingreso
La estabilidad general del indicador agregado del mercado esconde dinámicas marcadamente opuestas entre las principales empresas del sector. Mientras que la competencia aplicó ajustes en las tarifas del pedido promedio durante el primer trimestre de 2026 (alcanzando los $ 3.924), Rappi mantuvo congelados sus valores sin modificaciones desde octubre de 2025.
Como consecuencia de esta parálisis en los pagos brutos por viaje, el poder de compra de quienes trabajan con Rappi se deterioró de forma continua frente a cada incremento de la inflación y de las canastas de consumo de referencia.
Esta falta de actualización provocó que la brecha entre plataformas continuara ampliándose mes a mes. Para cubrir los mismos gastos esenciales, un repartidor que utiliza Rappi debe realizar un esfuerzo sustancialmente mayor y completar más viajes que un trabajador de otras aplicaciones.
Vivir del delivery: cientos de pedidos para cubrir lo básico
El informe del coeficiente APP mide la cantidad de pedidos brutos —sin computar propinas ni descontar costos operativos como combustible, telefonía o mantenimiento del vehículo— necesarios para alcanzar distintos umbrales socioeconómicos.
Para un repartidor de Rappi, el volumen de trabajo exigido para llegar a cubrir metas básicas de subsistencia ha alcanzado cifras alarmantes:
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Canasta Básica Total (Hogar de 4 integrantes): Se requirieron 596 pedidos en marzo de 2026, mostrando un aumento progresivo desde los 534 pedidos que se necesitaban en octubre de 2025.
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Alquiler promedio: Se necesitan realizar 250 pedidos (tomando la media del mercado agregado), exigiendo más de 177 entregas para afrontar únicamente el alquiler de un monoambiente en la Ciudad de Buenos Aires.
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Ingreso promedio de la economía: Alcanzar el equivalente al ingreso medio individual en Argentina demandó 320 pedidos.
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Gastos de crianza y alimentación: Cubrir la Canasta Básica Alimentaria individual exigió 67 pedidos, mientras que afrontar la canasta de crianza de un niño supuso completar 175 envíos.
Tortura de reparto: costos fijos y pérdida de poder adquisitivo
La situación se vuelve aún más compleja si se consideran los costos de mantenimiento indispensables para prestar el servicio. Aunque abonar el Monotributo (Categoría A) requiere 13 pedidos promedio y llenar un tanque de nafta para motocicleta insume 2 pedidos, estos gastos fijos merman directamente el ingreso neto del repartidor.
El estudio concluyó que la estabilidad aparente de los promedios generales del sector oculta una realidad dispar. Mientras el valor pagado por viaje permanezca estancado frente a la inflación acumulada, el número de viajes diarios requeridos para sostener la vida cotidiana continuará empujando a los trabajadores de Rappi a jornadas laborales cada vez más extensas e intensas.
