A medida que se acerca el final del gobierno de Cambiemos, las promesas de campaña siguen cayéndose a pedazos a manos de la crisis económica. En esta oportunidad, las inversiones y la compra de dólares, dos pilares del discurso macrista durante la campaña 2015, cayeron en comparación a los valores registrados en el kirchnerismo.

Dos de las críticas que hacía el presidente Mauricio Macri, previo a su asunción, era que la falta de inversiones y el cepo cambiario retrasaban el desarrollo económico del país. La pregunta es si durante su gestión la dinámica cambió y es allí donde las palabras del Gobierno quedan en la nada.

Según datos del Banco Central (BCRA), 1.221.500 personas compraron dólares con el cepo en noviembre de 2015. En cambio, en abril de este año, fueron 1.090.000 quienes accedieron a la adquisición de la moneda estadounidense.

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En otro aspecto, las inversiones también fueron un punto débil para Cambiemos. En 40 meses de gobierno, la inversión extranjera directa (la que llega para invertir en la economía real y quedarse) promedió mensualmente U$S 217 millones. Por su parte, el promedio mensual de los ocho años de gobierno de Cristina Kirchner fue de U$S 232 millones.

Así, durante el kirchnerismo, la inversión bruta interna fija terminó siendo del 15,6% en 2015, medida en pesos corrientes, o 19,8%, en pesos constantes (ajustados por inflación). A contramano, en los primeros tres años de gobierno de Macri siempre se ubicó en el 14%, según la consultora de Orlando Ferreres.

A precios constantes, la cifra se eleva al 19,7%, pero continúa por debajo del guarismo alcanzado por la expresidenta en su segundo mandato.

Las directivas de coaching para los integrantes de la alianza Cambiemos en el último tiempo fue apelar al holdup problem. En los mercados, se denomina así a este tipo de juegos secuenciales que capturan el dilema del jugador que elige primero cuando tiene que realizar una inversión no reversible y puede por lo tanto ser “secuestrado” por el segundo jugador.

Es decir, siempre siguiendo el discurso oficialista, el peligro de la vuelta de una fuerza opositora habría atentado contra la seguridad de los inversores, por lo cual nunca llegó el tan aclamado “segundo semestre”. Pero las cuentas públicas reflejan una realidad muy distinta.

Según el BCRA, en abril, la formación de activos externos trepó a U$S 2.341 millones y creció un 32% en relación a marzo. Para peor, el balance de la fuga de capitales en los últimos tres años es demoledor.

Desde diciembre de 2015, acumuló más de U$S 68.000 millones, equivalente al 120% del monto del acuerdo con el FMI. Cabe destacar que el desenfrenado éxodo de divisas se dio a la par de la victoria electoral de 2017, por lo que el argumento del efecto Cristina jamás podría ser contemplado.