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Develaron la increíble historia de Arruabarrena con un jugador de Boca y su papá

La increíble historia de Rodolfo “Vasco” Arruabarrena con el padre de un jugador que hoy dirige en Boca Juniors.

18 de septiembre, 2026 | 18.56
Boca Juniors, Rodolfo Vasco Arruabarrena, Facundo Herrea.

La historia de Facundo Herrera con Boca Juniors tiene un capítulo familiar tan particular como inesperado. Mucho antes de que el defensor llegara a Primera, su padre, Leo, compartió las Inferiores con Rodolfo “Vasco” Arruabarrena y, décadas después, aquellos caminos volvieron a cruzarse entre ambos.

Para entender el vínculo entre Arruabarrena Herrera hay que retroceder hasta 1986. Por entonces, el "Vasco" era apenas un juvenil que transitaba la Novena División de Boca y compartía plantel con Leo Herrera, el padre de "Jagger".

No sólo fueron compañeros de categoría. Durante un tiempo, ambos llegaron a formar la dupla central de aquella defensa. Años después, Arruabarrena se encontró con una fotografía de aquella época y reconoció inmediatamente a su antiguo compañero. “Compartimos infantiles, prenovena y novena. Hasta hice dupla central con él un tiempo”, recordó el DT en diálogo con Planeta Boca Juniors.

Aquella camada también tuvo otros nombres que posteriormente llegaron a la Primera de Boca, como Juan Cobián, Silvio Rivero y Leonardo Luppino. El paso del tiempo no borró el vínculo entre aquellos futbolistas.

Con algunos cada tanto nos mandamos mensajes, mandan alguna foto y demás”, contó Arruabarrena. Pero la historia tenía reservada una segunda parte que nadie podía imaginar en aquel momento.

Arruabarrena volvió a encontrarse con la familia Herrera

Tres décadas después, el "Vasco" volvió a coincidir con la familia de su antiguo compañero, aunque en una situación completamente diferente. Esta vez, Arruabarrena era entrenador de Boca y Herrera, el hijo de Leo, buscaba ganarse un lugar entre los profesionales.

El técnico ya lo había observado en Reserva y conocía de cerca su recorrido. Por eso, cuando apareció la posibilidad, decidió darle una oportunidad. “Lo veíamos en Reserva. Conozco a la familia y sé de qué está hecho. Después es él el que tiene que aprovechar las oportunidades, y las está aprovechando”, explicó el DT en conferencia de prensa.

Para Arruabarrena, el crecimiento de un juvenil debe darse de manera progresiva. En el caso de Herrera, esa oportunidad llegó y el defensor respondió dentro de la cancha. “Llegó la oportunidad, lo pusimos, aprovechó, sigue mejorando, sigue mostrando esa entereza que tiene que tener un central de Boca, gana muchos duelos”, destacó el entrenador.

El Vasco también remarcó una característica que considera fundamental: la capacidad del joven para escuchar y seguir aprendiendo. “Tiene que seguir aprendiendo, tiene que escuchar a los más grandes”, señaló, antes de advertir sobre la exposición que suelen generar los elogios cuando un juvenil empieza a destacarse. En tanto, dejó una frase que resume la relación entre ambos: “Conozco al padre Leo y también al abuelo Lito, pero si está es porque se lo ganó”.

La historia de Jagger Herrera en Boca

El camino de Facundo hasta convertirse en defensor central tampoco fue lineal. Durante sus primeros años en Boca, Jagger jugaba en el mediocampo, tanto como volante central como en la posición de ocho. Con el paso de las temporadas, su ubicación comenzó a retrasarse. Terminó instalado en la zaga y encontró allí el puesto que le permitió consolidarse.

Para mejorar, Herrera reconoció que presta especial atención a distintos referentes de la posición. “Trato de mirar mucho al Cuti Romero, a Van Dijk, trato de copiar mucho esas cosas”, explicó.

Dentro de Boca también tuvo otro espejo importante. “Cuando estaba Marcos (Rojo) lo trataba de mirar mucho a él”, contó. Así, mientras avanzaba en su formación, fue construyendo su propio estilo a partir de observar a defensores de elite y a referentes que tuvo cerca en el club.

El origen del apodo que lo acompaña desde chico

Aunque en el mundo Boca todos lo conocen como Jagger, su nombre es Facundo. El sobrenombre apareció durante su etapa en las Inferiores y surgió por su parecido físico con Mick Jagger, el histórico cantante de The Rolling Stones.

Con los años, el apodo dejó de ser simplemente una ocurrencia de sus compañeros y se convirtió en una marca que lo acompañó durante todo su crecimiento futbolístico.

Lo curioso es que, cuando empezó a recibir ese sobrenombre, Herrera ni siquiera tenía demasiado conocimiento sobre la figura que lo había inspirado. “La verdad que ya estoy acostumbrado, tantos años diciéndome Jagger y más ahora que me lo dicen en todos lados”, relató.

Sin embargo, hay un lugar donde prácticamente nadie lo llama de esa manera. “Mi familia me dice Facundo”, explicó. Y esa familia fue justamente la que estuvo presente durante cada etapa de su recorrido.

La Candela, el comienzo de un sueño que terminó en Primera

Herrera tenía apenas unos seis años cuando hizo su primera prueba en Boca. Llegó a La Candela acompañado por su padre y su abuelo Lito, sin comprender todavía la dimensión de lo que podía significar quedar en el club.

Yo era muy chiquito, tendría alrededor de seis años. Fue una prueba que me hice en La Candela y la verdad que no entendía mucho: yo iba y sólo jugaba a la pelota”, recordó.

Aquella prueba fue el comienzo de un recorrido que lo llevó por todas las categorías juveniles, hasta llegar a Reserva y finalmente cumplir el sueño de debutar en la Primera de Boca Juniors.

Su estreno tuvo un detalle especial. La camiseta número 42 quedó como recuerdo para dos personas fundamentales en su vida: su mamá y su abuelo Lito, quien lo había acompañado desde aquel primer día. “Lo que estoy viviendo, la verdad, es un sueño. Es lo que siempre busqué de chiquito”, expresó Herrera.

El día que cumplió otro sueño: jugar en la Bombonera

El debut profesional fue apenas el comienzo. Después llegó otro de los momentos que Facundo había imaginado durante años: jugar en la Bombonera. Para un futbolista formado desde niño en Boca y que además es hincha del club, pisar ese campo de juego tiene un significado diferente. “Fue algo hermoso, algo único, algo que me imaginaba siempre: estar ahí con toda la gente tan eufórica”, recordó sobre aquella experiencia.

También describió lo que sintió al escuchar a la hinchada durante los partidos: “Se te cruza todo cuando la gente canta. El otro día, en el gol de Toto, esperando el VAR... hermoso. Mirás todo”. La particularidad es que Herrera conoce ese estadio desde dos lugares distintos. Primero lo vivió como hincha y alcanzapelotas; ahora lo hace como futbolista profesional.

El deseo que todavía tiene pendiente: un gol a River

Facundo ya cumplió varios de los objetivos que alguna vez tuvo de chico. Llegó a Boca, atravesó las Inferiores, jugó en Reserva, debutó en Primera y pudo disputar partidos en la Bombonera. Pero todavía hay un sueño que guarda con especial ilusión: convertir su primer gol frente a River. “Mi primer gol me gustaría hacérselo a River, olvidate. De cabeza, que sea de cabeza, ojalá faltando unos minutos”, confesó.

Y el Superclásico ya forma parte de sus recuerdos, aunque desde otro lugar. En 2022, cuando Boca venció 1-0 a River en la Bombonera con gol de Darío Benedetto, Herrera estaba detrás del arco como alcanzapelotas. Después del tanto, se acercó para festejar junto a los jugadores. Ahora el sueño es distinto: ya no quiere mirar ese festejo desde afuera, sino protagonizarlo dentro de la cancha.

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