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El triste momento personal que atraviesa Graciela Borges: "hasta todo el tiempo"

La actriz atraviesa un triste momento y lo compartió en sus redes. Graciela Borges despidió a una fiel compañera y recibió el afecto de figuras de la cultura.

01 de octubre, 2026 | 10.17
Graciela Borges

Graciela Borges compartió con su comunidad de seguidores el doloroso momento que le toca atravesar en su vida personal tras la partida de su mascota. La emblemática figura del cine argentino utilizó sus redes sociales para despedir a Sarita, su fiel compañera canina de los últimos años, y recibió una ola de afecto por parte de fans y figuras del ambiente artístico.

La actriz dedicó unas breves pero sentidas palabras de despedida para su mascota en el pie de foto del posteo donde se la puede ver junto a su compañera. "Sarita de mi corazón, hasta todo el tiempo", escribió Graciela Borges y así dio cuenta del profundo lazo afectivo que las unía y del vacío que deja su partida.

El posteo no tardó en llenarse de mensajes de apoyo y condolencias por parte de diversos referentes del mundo de los medios y la cultura. Personalidades como Mariana Enriquez, Evelyn Scheidl, Paola Krum y Malena Guinzburg dejaron sus palabras de aliento en la publicación para acompañar a la actriz en este proceso de duelo.

A su vez, en sus historias de Instagram, la artista volvió a volcar sus sentimientos mediante la poesía: para homenajear la memoria de su fiel compañera, Borges eligió compartir las estrofas de Un perro ha muerto, el célebre texto de Pablo Neruda que retrata la nostalgia y la huella imborrable que dejan los animales en la vida de sus dueños.

Posteo de Graciela Borges.

El fragmento de Neruda que compartió Graciela Borges

Mi perro ha muerto.

Lo enterré en el jardín

junto a una vieja máquina oxidada.

Allí, no más abajo,

ni más arriba,

se juntará conmigo alguna vez.

Ahora él ya se fue con su pelaje,

su mala educación, su nariz fría.

Y yo, materialista que no cree

en el celeste cielo prometido

para ningún humano,

para este perro o para todo perro

creo en el cielo, sí, creo en un cielo

donde yo no entraré, pero él me espera

ondulando su cola de abanico

para que yo al llegar tenga amistades.

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