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Shock por la historia del tango de Carlos Gardel que cantó Julio Sosa antes de su muerte

Descubrí el trasfondo poco conocido de un popular tango que une al lunfardo y Carlos Gardel con el trágico destino de Julio Sosa.

12 de agosto, 2026 | 17.48
Shock por la historia del tango de Carlos Gardel que cantó Julio Sosa antes de su muerte

En los últimos años de la vida de Carlos Gardel se concentró la producción más emblemática de su repertorio tanguero, especialmente con las obras que escribió junto a Alfredo Le Pera. Sin embargo, antes de esa etapa, "El Zorzal Criollo" ya había seleccionado canciones de un acervo popular que reflejaba tanto lo criollo como lo tanguero, ganándose el título de cantor nacional.

Un ejemplo temprano de esa selección es “Mi noche triste”, un tango que se popularizó en 1917 en la voz de Gardel. Originalmente era un instrumental del compositor Samuel Castriota, al que Pascual Contursi le agregó letra y Gardel lo incorporó a su repertorio con éxito rotundo.

En 1925, durante una gira en Barcelona, uno de sus guitarristas, José María Aguilar, le presentó “Leguisamo solo”. Gardel lo grabó de inmediato, motivado por su pasión por el turf y su amistad con Irineo Leguisamo, el jockey que inspiró la canción. Ya en 1927, cuando Gardel gozaba de fama y era un dandy reconocido, no pudo resistirse a la fuerza del tango reo y al lunfardismo que caracterizaba al género. Fue entonces cuando grabó “La gayola”, compuesta por Rafael Tuegols y Armando Tagini, una canción que refleja la crudeza y el lenguaje popular del lunfardo.

El lunfardo, a pesar de estar prohibido o considerado de mal gusto durante décadas, fue un vehículo fundamental para la expresión auténtica del tango. “La gayola” es un claro ejemplo, y su título mismo —que significa la reja o la cárcel— anuncia la historia de un hombre que, tras salir preso, busca despedirse de alguien especial antes de partir lejos.

El protagonista de esta historia parece más afectado por la pérdida de su madre que por la privación de su libertad. Como bien señala La Nacion, en las estrofas rinde homenaje a esa figura materna, con versos como: “Una noche fue la muerte quien vistió mi alma de duelo a mi tierna madrecita la llamó a su lado Dios... Y en mis sueños parecía que la pobre, desde el cielo, me decía que eras buena, que confiara siempre en vos”.

El tango “La gayola” se convirtió en uno de los éxitos de Carlos Gardel.
 

La identidad de la mujer a la que se dirige el hombre permanece ambigua, pero se sabe que la intención no es vengarse, sino más bien buscar un reencuentro y un perdón. “¡No te asustes ni me huyas!... No he venido pa’ vengarme" dice el primer verso, mientras relata un pasado marcado por un conflicto que terminó en prisión y que tuvo que ver con una traición sentimental. 

Gardel intervino en la letra original, incorporando lunfardo para darle mayor autenticidad: reemplazó palabras como “trabajar” por “laburar”, “contemplarme” por “campañearme” y “librarme” por “largarme”, además de referirse a la muerte como “la huesuda”. El final del tango es especialmente conmovedor, con la promesa de trabajar lejos para juntar dinero y no faltar en el momento de la despedida última: “Voy a trabajar muy lejos, a juntar algunos cobres. Pa’ que no me falten flores cuando esté dentro ‘el cajón”. 

El último tango de Julio Sosa

Otro ícono del tango, Julio Sosa, también interpretó “La gayola” y fue su último tango cantado en radio antes de su trágico accidente. La versión de Sosa mezclaba el original con la adaptación de Gardel, y en ella recitaba la parte del hombre que sale de prisión para dejar su perdón, un momento cargado de emoción y misterio. 

El 25 de noviembre de 1964, Sosa grabó una breve audición en Radio Splendid junto a la orquesta de Leopoldo Federico. El cierre inesperado fue “La gayola”, que eligió para despedir la sesión. Esa misma noche, tras firmar autógrafos y participar de una despedida de solteros en el barrio del Abasto, Sosa salió en su auto hacia la costanera, pero nunca llegó a destino.

En un intento por esquivar un camión en Avenida Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla, chocó contra un pilote de hormigón. A pesar de dos operaciones, falleció a la mañana siguiente, el 26 de noviembre, a los 38 años. Su muerte trágica y prematura marcó un antes y un después en la historia del tango, y su despedida fue multitudinaria en el Luna Park. 

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