Alan Nuzzolese es un realizador audiovisual que trabaja como encargado de compras en una fábrica y dedica gran parte de sus días a una causa muy clara: mantener vivo el archivo audiovisual de Charly García. A través de Rarezas Say No More, su proyecto en YouTube e Instagram, se encarga de rescatar, restaurar y compartir materiales inéditos que repasan la historia del ídolo del rock argentino.
Esta relación idílica entre Alan y Charly empezó en 1994: tenía 12 años cuando el ritmo pegadizo de Chipi-Chipi invadió los medios y él, fascinado, le pidió a su padre que le comprara el cassette La hija de la lágrima. La mirada incrédula de su progenitor no impidió la compra de esa ópera rock que, si bien en la infancia resultaba indescifrable, terminó marcando a fuego su maduración musical.
Aquel despertar adolescente se transformó rápidamente en un camino sin retorno; a sus 14 años, durante una tarde en la casa de su primo, un compilado de Sui Generis encendió de forma definitiva su fascinación al quedar cautivado por clásicos como Rasguña las piedras y Canción para mi muerte. A partir de ese momento, comprender la magnitud de García como compositor lo llevó a rastrear su obra en estricto orden cronológico: desde los pasajes de La Máquina de Hacer Pájaros y la potencia de Serú Girán hasta su consolidación solista, descubriendo que clásicos populares como Seminare pertenecían a su autoría. Más allá del plano sonoro, las letras actuaron como un faro formativo en su juventud, ofreciéndole una mirada crítica para cuestionar los mandatos sociales de la época.
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El nacimiento de Rarezas Say No More se dio en 2012 y sin grandes pretensiones: Nuzzolese conservaba un tesoro audiovisual acumulado durante sus años de secundaria y sintió la necesidad de ponerlo en circulación. "Simplemente tenía muchos cassettes VHS con grabaciones de la TV que realicé durante mi adolescencia y tenía ganas de compartirlas, porque había entrevistas muy buenas que no estaban en Youtube y a mí me daba orgullo poder mostrar a mi ídolo con sus respuestas tan ocurrentes", cuenta el fan que creció en Flores pero actualmente vive en Colegiales.
Con el correr de las semanas, las publicaciones sumaron adeptos y el archivo personal demandó una búsqueda metódica en ferias, intercambios con coleccionistas e investigaciones de campo. El proyecto dio un salto cualitativo al sumar procesos de restauración digital junto a colaboradores como Gabriel Brítez en la imagen y Bruno Feroldi en el sonido.
Ese trabajo de orfebrería permitió rescatar momentos célebres y verdaderos hallazgos de arqueología sonora, como una cinta Geloso de 1964 con la voz de un Charly de 12 años, la reunión de Sui Generis en Montevideo en 1981 o el histórico Seminare bajo la lluvia en el Festival Quilmes Rock 2004. "Ese video había salido en un DVD oficial con lo mejor del festival, pero estuvo bloqueado en Youtube durante varios años. Yo me encargué personalmente de insistir en las oficinas de derechos de autor para que lo desbloquearan. Creo que fue lo más importante que hice por la difusión de Charly, ya que debe ser una puerta de entrada de millones de nuevos admiradores", asegura Alan.
Un regalo en el picaporte y un piano en el living
En 1999, cuando cursaba el secundario a pocas cuadras del edificio del artista, Alan decidió acercarle un obsequio particular: una remera con una imagen trucada de John Lennon encendiéndole una pipa a García. Al no encontrar a nadie, dejó la bolsa colgada del picaporte. Tiempo después, el propio Charly lució esa prenda en el videoclip de Sweet Home Buenos Aires y, tras un saludo desde el balcón, bajó a agradecerle en persona con una palmada en la espalda.
Años más tarde, la relación entre Alan y su ídolo se estrechó cuando su expareja, Solange Perkes, se convirtió en la maquilladora personal del músico. Entre cumpleaños y visitas de estudio, el episodio más memorable ocurrió en la intimidad de su propio hogar: "El momento más increíble de todos fue cuando el mismísimo Charly cayó a mi departamento, tenía muy buena relación con mi ex. Fue increíble tener a Charly de invitado, un sueño. En un momento vio colgado en mi pared el vinilo de Sui Generis Pequeñas anécdotas sobre las Instituciones (que estaba autografiado por él y enmarcado) y se sorprendió. Dijo: '¡Uh mirá, Sui Generis!' y se sentó al piano a tocar varios temas de ese hermoso álbum… me estalló la cabeza".
Un militante de Charly García
El motor detrás de cada publicación sigue siendo la difusión apasionada de una obra fundamental para la música en español. Alan lo sintetiza con claridad al definir su rol en las redes: "Lo más gratificante para mí es leer comentarios de gente que se engancha con la obra de Charly gracias a mi publicación... 'fogonear' podría ser la palabra, fogonear en las redes. Me considero un militante de Charly García".
