Netflix empezó la cuenta regresiva para el estreno de Mis muertos tristes, la miniserie argentina dirigida por el reconocido Pablo Larraín y basada en cuentos de la escritora Mariana Enríquez. Los episodios que estarán disponibles a partir del 24 de septiembre adaptan varios cuentos de la autora, una de las referentas del género terror en Latinoamérica: un repaso por los cuentos y de qué trata cada uno.
Mis muertos tristes sigue a Ema, una médica de 60 años, que puede ver y escuchar a los muertos. Los llama “presencias” y ha vivido toda su vida evitando que ese don la conecte con el sufrimiento de otros. Pero cuando su sobrina Julie -una joven perturbada que también puede comunicarse con los muertos, aunque de una forma mucho más intensa y sexual- llega a su casa, Ema se ve obligada a involucrarse.
Lo que comienza como un reencuentro familiar se convierte en una perturbadora cadena de eventos que alteran el equilibrio entre el mundo de los vivos y los muertos, contagiando a todo un barrio con voces del más allá. Mientras las fronteras entre la vida, la muerte y el deseo se desdibujan, Ema tendrá que enfrentarse a su pasado, su hija, y los fantasmas que nunca dejó ir. El elenco está conformado por Mercedes Morán, Dolores Fonzi, Alejandra Flechner, Carlos Portaluppi, Germán de Silva, Luz Jiménez y Carolina Sánchez Álvarez.
Qué cuentos adapta la serie de Netflix
Un lugar soleado para gente sombría
Una periodista viaja a Los Ángeles para investigar la historia de una joven cuya muerte en el Hotel Cecil se convirtió en un fenómeno de internet. Lo que comienza como una investigación sobre un caso rodeado de misterio deriva en una experiencia personal y perturbadora, en la que el hotel y sus fantasmas se mezclan con recuerdos, pérdidas y otras historias de muerte.
Cuando hablábamos con los muertos
Cinco adolescentes se reúnen a escondidas para jugar con una ouija y comunicarse con los muertos. La diversión cambia de tono cuando deciden intentar contactar a personas desaparecidas durante la última dictadura argentina. El juego adolescente se convierte entonces en una búsqueda atravesada por la memoria, la ausencia y una presencia sobrenatural que las chicas no consiguen controlar.
Mis muertos tristes
Una médica jubilada convive con las apariciones de personas fallecidas que permanecen ligadas al barrio donde vive. Entre esos fantasmas está el de su propia madre. A medida que las presencias se multiplican, el cuento convierte el contacto con los muertos en una forma de enfrentar el dolor, la violencia y aquello que una comunidad intenta olvidar.
Julie
Una joven regresa a la Argentina acompañada por su familia después de haber pasado un tiempo en Estados Unidos. Sus allegados no saben cómo manejar su situación y su vínculo cada vez más perturbador con presencias sobrenaturales. El cuento se mueve en una zona inquietante entre la enfermedad, la soledad, el deseo y la posibilidad de que aquello que Julie asegura experimentar sea algo más que una percepción.
