El desarrollo de la cultura audiovisual no está entre las prioridades del gobierno de Javier Milei y así lo ha dejado en claro desde que asumió la presidencia, instalando políticas de desfinanciamiento y recortes que, día a día, masacran la industria y crean nuevos desempleados. En la Argentina mileísta filman las grandes plataformas y compañías; el resto quedan a la suerte del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales y su escasa oferta de concursos públicos. Frente a la situación crítica del sector (desde inicios del 2026 se contabilizan apenas una veintena de rodajes), la Academia de Cine y Netflix se aliaron para presentar el Laboratorio IMPULSAR, un programa federal al rescate del cine y de los jóvenes directores que, desmotivados por la crisis, buscan cómo salir adelante.
El ambicioso programa parte de una alianza entre la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina y el Fondo Netflix, como un fomento a la industria y una respuesta ante la falta de oportunidades para que nuevas camadas de cineastas puedan desarrollar sus habilidades sin irse del país. "Veíamos una falta de motivación en el estudiantado joven que no sabía para qué seguir apostando a su carrera si se está destruyendo todo el entramado audiovisual", remarcó Martín Desalvo, uno de los directores del laboratorio y representante de la Academia, en diálogo con El Destape, sobre el diagnóstico que realizó la asociación civil a partir de un trabajo en espacios educativos. De este problema surgió Netflix como un aliado inesperado para dar la "batalla cultural" frente al modelo libertario.
Pero antes de ahondar en los intereses de Netflix por el cine argentino, un repaso preciso sobre las bases de la convocatoria que ofrece una respuesta ante la no respuesta estatal. Laboratorio IMPULSAR es un programa de desarrollo de proyectos audiovisuales que acompaña a duplas creativas en el fortalecimiento de sus propuestas, brindando herramientas de desarrollo, mentoría especializada y vinculación directa con referentes de la industria nacional e internacional. El programa combina una etapa virtual con otra presencial, ofreciendo a los equipos seleccionados un recorrido de formación, acompañamiento y apoyo a través de:
- Tutorías, talleres y mentorías en áreas como montaje, fotografía, música, sonido, dirección y producción de series y películas.
- Financiamiento para la producción de un teaser o tráiler.
- Viaje y alojamiento en CABA para la etapa presencial final donde los proyectos se presentarán ante una feria con las principales productoras del país.
"No queríamos que fuera una instancia semejante a una escuela, sino más bien un impulso para ese semillero de cineastas que está intentando entrar a lugares de difícil acceso en un contexto cada vez más desafiante", agregó Desalvo. Fueron 125 historias las que se presentaron ante al IMPULSAR y 14 las que llegaron a la última instancia. Voces del AMBA, Córdoba, Tucumán, La Rioja, Mendoza y Santa Fe que buscan llevar parte de su cultura regional a todo el país, reactivando (y democratizando) las posibilidades laborales.
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Netflix, un aliado impensado ante el "no hay plata" para el cine
La Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina existe desde el 2004 y funciona como una continuidad de la primera academia, abierta en el año 1946 y disuelta por la dictadura militar de 1955 tras la "Revolución Libertadora" que derrocó a Juan Domingo Perón. En su estatuto, la asociación sostiene como bandera el fomento de todo aquello que "contribuya a generar un ecosistema favorable para que la industria cinematográfica se desarrolle”. A más de 70 años de este atentado a la democracia y el cine argentino, la historia se resiste a la repetición pese a figuras que pululan en el poder como fantasmas de los tiempos más oscuros.
En esta situación entró Netflix como jugador clave del IMPULSAR. Es sabido el interés de la plataforma en Argentina por la buena repercusión que tienen los contenidos locales en la región y en el mundo. Los datos lo respaldan: en el primer semestre 2026 la segunda temporada de En el barro (9,9 millones) impulsó las visualizaciones de la temporada uno (4,4 millones). También, la cuarta y última temporada de Envidiosa (7 millones) generó que las anteriores tres temporadas acumulasen casi la misma cantidad de visualizaciones que la última (6,4 millones). "Netflix tiene un compromiso con que haya oportunidades donde antes no las había. No viene a quedarse con la propiedad intelectual de ninguno de los proyectos", sostuvo Pablo Ingercher, uno de los directivos de la Academia, al explicar la función de la plataforma en el programa e insistir en que no viene a reemplazar al Estado. Una cosa es clara: no reemplaza, pero sí deja en evidencia la ineficiencia de un sistema público donde parece no importar la búsqueda de una industria más federal, diversa y equitativa, donde nuevas historias enriquezcan el patrimonio cultural del país.
Los sueños detrás de los proyectos
De los 14 proyectos seleccionados hay 7 largometrajes y 7 series que se mostrarán ante las principales productoras que trabajan en Argentina. Más allá de cada nombre, hay un sueño. Uno de los casos más gráficos del alcance transformador del laboratorio IMPULSAR tiene como protagonista a la provincia de La Rioja y el proyecto de serie Alcalá, del director Kevin Federico Minardi y la productora Sofía Pereyra Geovana, recién egresados de la Universidad de La Rioja. La producción cuenta la historia de un chico marcado por el bullying y el acoso, que encuentra en el boxeo un camino para cambiar su realidad. “Nos inspiramos en una etapa de mi niñez, en la cual el deporte sacaba chicos de la calle”, indicó Minardi, quien tiene particular interés en contar historias sobre las problemáticas de la clase media baja del interior de la provincia.
La dupla riojana llegó al universo de las series de la mano de un curso virtual de guion cinematográfico, de la UNTREF, que les abrió el panorama frente a las dificultades que tiene desarrollarse viviendo en el interior. "En La Rioja cuesta mucho hacer cine que trascienda más allá de YouTube o de proyecciones locales. Si bien se han rodado series como Menem y películas como Hombre muerto, con Osvaldo Laport, se trata de producciones nacionales que vienen a grabar acá”, advirtió Pereyra Geovana. Fue tal la sorpresa por quedar entre los 14 seleccionados que recién en la fase final -el rodaje del trailer- pudieron dimensionar algo, hasta ese momento inalcanzable: era la primera vez que trabajaban con un equipo enteramente riojano sectorizado por áreas. "Por lo general estamos acostumbrados a hacer todo todos", siguió la productora. Y por eso no se conocen voces provinciales que la hayan "pegado" en el mainstream. El camino es siempre el mismo: se graba una producción, se sube a YouTube y se estanca ahí, sin tener un desarrollo comercial posible.
La historia de Alcalá y el impacto que le trajo IMPULSAR es muy diferente a los casos de Córdoba, que en la última década tuvo un amplísimo crecimiento de su polo audiovisual, y de Ciudad de Buenos Aires, epicentro de la actividad. Aún así, en todos los relatos aparece una misma idea: sin la presencia del INCAA es imposible pensar a largo plazo que será del cine argentino. En El Ciclo, largometraje de ficción del cordobés Andrés Tamagnini, una planta desconocida conecta tres historias cruzadas por el amor a la botánica. Por otro lado, en Las ilusiones, película de Ingrid Pokropek, una estrella fugaz confunde los deseos de un grupo de desconocidos. Cuando el Estado decide correrse, sostener el cine argentino también se convierte en una forma de resistencia. Filmar, contar y abrirle camino a quienes todavía tienen algo que decir es, hoy, una manera de impedir que la motosierra termine por cortar el futuro.
