Un grupo de socios productores denunció penalmente al escritor y empresario Hernán Casciari por presuntas irregularidades vinculadas con el manejo de los fondos aportados para distintos proyectos de Orsai Audiovisuales. La denuncia quedó radicada en el Juzgado Criminal y Correccional N° 34 y será investigada por la Fiscalía N° 16 de Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La polémica hace foco en el modelo de financiamiento impulsado por Casciari desde 2020, mediante el cual distintos largometrajes fueron financiados directamente por personas que adquirían bonos y pasaban a formar parte de la comunidad como “Socios Productores”. Hernán Casciari fue consultado por El Destape sobre la demanda, pero no emitió declaraciones al respecto.
La propuesta se presentaba como un sistema alternativo para rodar películas sin intermediarios tradicionales y con participación de los inversores en distintas instancias de los proyectos. “No es crowdfunding, porque eso es entregar dinero sin pedir nada a cambio. Esto es una inversión”, decía Hernán Casciari en una entrevista para Almorzando con Juana Viale (El Trece), en junio de 2024. En el plan de negocios también se garantizaba el acceso a información económica y financiera, presupuestos independientes, rendiciones de gastos y una participación proporcional en las ganancias generadas por la explotación comercial de las obras.
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Con el avance de los trabajos, algunos socios comenzaron a cuestionar ciertos manejos y decisiones de Orsai y reclamaron información sobre el destino del dinero. Entre las observaciones que hacían los perjudicados aparecen pedidos de presupuestos desglosados, rendiciones económicas completas, explicaciones sobre modificaciones presupuestarias y detalles sobre las decisiones vinculadas con la distribución y comercialización de las películas.
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El método Orsai
Uno de los puntos centrales del reclamo está relacionado con una explicación que, según los denunciantes, Casciari habría dado públicamente acerca del uso de fondos entre diferentes proyectos. De acuerdo con esa reconstrucción, cuando un filme o una serie necesitaba recursos adicionales, se utilizaba dinero proveniente de otro proyecto para cubrir esos gastos. Los socios ponen en jaque esa metodología porque quienes aportaban para un determinado equipo no necesariamente participaban de los siguientes trabajos de Orsai.
El abogado Ariel Gil Ces, representante legal por la demanda, sostiene que la investigación debería determinar si existieron delitos vinculados con el manejo de los fondos. “El delito de estafa se tipifica cuando no se da información y se engaña a la gente para que confíe en vos. La gente puso plata porque confiaba en la reputación de Casciari. Estafa es el delito más básico, puede haber delitos de evasión fiscal, malversación de fondos privados y hasta una asociación ilícita”, afirmó en diálogo con El Destape. Y agregó: “Él (Casciari) blanqueó la entrada de la plata, pero no blanqueó la salida. En el excel de rendición de cuentas que recibieron los socios inversores no hay nada comprobable”. Y sentenció: “Que se haga cargo del error no lo hace inocente. Esto es similar a un caso de estafa piramidal, porque hubo mucha gente que atrajo a otra gente a los proyectos de Orsai y puso dinero de buena fe”.
Los afectados esperan que Casciari sea citado a indagatoria y que el conflicto pueda resolverse mediante una mediación penal. De acuerdo a sus relatos, durante el conflicto el escritor se refirió a ellos como “talibanes disconformes” y también los arengó a que, ante su disconformidad con el modelo Orsai, lo “demanden”.
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Un sistema con fallas
Orsai Audiovisuales comenzó a desarrollar proyectos financiados mediante el sistema descrito anteriormente desde el año 2020, con la película La Uruguaya, basada en una novela escrita por Pedro Mairal. “Se la vendimos a Disney y la gente ganó dinero. Todos los que pusieron 100, ganaron 120”, afirmaba Casciari ante una sorprendida Juana Viale y destacaba el éxito de un modelo que, según explicaba, no dependía de las plataformas de streaming ni del INCAA. Se calcula que hubo aproximadamente 23.640 participaciones, según datos públicos, aunque esa cifra no equivale necesariamente a la cantidad de involucrados, ya que algunos socios participaron en más de una producción, entre las que aparecen: Sola en el Paraíso, con 938 participaciones; La Uruguaya, con 1.967; Canelones, con 5.495; La Muerte de un Comediante, con 10.139; Emi On Off, con aproximadamente 4.000; y D.A.M., con 1.101.
En el caso de Sola en el Paraíso, documental protagonizado por la actriz Justina Bustos, cuestionan que el documental terminara gratuito en YouTube, pese a que los socios habían aportado dinero bajo la expectativa de una explotación comercial del producto. El presupuesto consignado en un informe público, divulgado por Orsai, asciende a USD 90.007,16.
La socia productora, Lilian Bouzas, participó de Sola en el Paraíso y La Muerte de un Comediante. Lilian esperaba que la primera película tuviera recorrido por festivales y posteriormente pudiera generar algún tipo de recupero económico, pero terminó llevándose una amarga sorpresa: “Evidentemente no había tenido la repercusión esperada y entonces se decidió colgarla, pero no se consultó a ninguno de los que pusimos plata. Y así perdimos toda posibilidad de acceder a algún tipo de recupero de la inversión”, expresó. Actualmente, la mencionada película sigue disponible online.
Los problemas más resonantes llegaron con La Muerte de un Comediante, película protagonizada y dirigida por Diego Peretti. La producción tuvo un presupuesto superior a USD 1,8 millones y un rodaje en Bruselas. Posteriormente, se comunicó que había generado pérdidas. Los denunciantes cuestionan que no se hubiera presentado una rendición integral acompañada por facturas, comprobantes y documentación respaldatoria de los gastos.
También hay señalamientos hacia Canelones, producción formalmente iniciada en el 2021 como una miniserie de seis capítulos, que finalmente mutó en una película protagonizada por Verónica Llinás y Darío Barassi. Uno de los socios productores, Luis Salvatto, asegura haber destinado USD 500 a Canelones y otros USD 2.000 a La Muerte de un Comediante. En marzo de 2026, después de consultar a Casciari por el bajo rendimiento, obtuvo una respuesta del escritor en la que, según Salvatto, reconocía que el resultado económico todavía no era satisfactorio y planteaba que ambos proyectos tendrían recorrido en cines y plataformas. Según lo aportado por Salvatto, hasta el momento recibió USD 56,40, aproximadamente el 2,25% de los USD 2.500 invertidos.
Otro de los testimonios incluidos en la denuncia corresponde a Facundo Pedrotti, quien asegura haber invertido USD 850 entre Canelones y La Muerte de un Comediante. Pedrotti decidió participar después de escuchar las explicaciones de Casciari en radio sobre la metodología de negocios en Orsai, y confió en su trayectoria pública: “Jamás hubiera pensado que me iba a cagar”, afirmó. Hasta el momento, asegura haber recibido apenas USD 9,87 de su inversión.
El caso ahora deberá avanzar en la Justicia para determinar si existieron irregularidades y, eventualmente, si las conductas denunciadas podrían constituir delitos.
