El recorrido de Daniela Spalla suma un nuevo capítulo de reconexión con sus raíces; radicada desde hace más de una década en México, la cantautora cordobesa atraviesa un presente de plena consolidación artística que incluye su segunda nominación al Latin Grammy en la categoría Mejor Álbum de Pop Tradicional.
En esta nueva etapa, el desarraigo y la distancia se transformaron en el motor conceptual de su próximo trabajo discográfico: a través de un universo sonoro donde el pop convive con guiños al tango, el folklore y el rock nacional, Spalla repasa su historia personal y la nostalgia de la migración. En diálogo con este medio, la artista profundiza sobre el proceso creativo de sus recientes canciones, sus deseos de colaborar con colegas locales y la expectativa por su debut en el Cosquín Rock.
Entrevista a Daniela Spalla
Los singles La espina y Tu veneno son canciones con mucho arraigo e influencia latinoamericana, sobre todo en Tu veneno, donde hay mucho tango.
- Argentina, 100%.
¿Es un poco lo que va a ser el disco que viene? ¿Va a ir por ese lado?
- Sí, en el disco tenía ganas de contar y hablar de mis orígenes, porque nunca he hablado en mi música de dónde soy, nunca lo había contado. En las entrevistas sí, todo el mundo sabe que soy argentina, pero en mi música nunca lo había reflejado. Entonces, hay un tango que es este, Tu veneno.
Hay otra canción que tiene cierta influencia de la zamba argentina, que está toda tocada en piano, muy influenciada por Hilda Herrera, una gran pianista de folklore cordobesa que ha hecho grandes cosas desde el piano en ese género. Hay mucho de eso. En esta búsqueda por contar de dónde soy, aparecieron también estos ritmos. Y en el caso de La espina, yo creo que la influencia viene más de Sandro, mucho Sandro, y Pimpinela también; tiene esa cosa de la música de los años 70.
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En los últimos años surgió un nuevo auge por el folklore, donde los jóvenes se están acercando según las métricas y las ventas de entradas. ¿Vos como artista cómo lo vivís? Se nota que es un género que te interpela.
- Sí. En mi caso, la búsqueda tuvo que ver con ir a ese momento donde yo empecé a estudiar música. Me pregunté cuál fue la razón por la que me acerqué a la música y cómo era mi relación en ese entonces, que era desde un lugar muy lúdico. En esa época escuchaba folklore, tango, jazz y mucho rock nacional, que también mezclaba mucho y se unía con el folklore.
Hay cosas de Charly García y de Fito Páez donde ellos entraban y salían de esos géneros. Esa fue mi búsqueda: llegar al folklore y al tango tratando de conectarme con el momento en que empezaba a estudiar piano y a escribir canciones. En este deseo de contar de dónde soy y cómo ha sido mi camino de pasar de Córdoba a Buenos Aires y después a México para desarrollar mi carrera y el sueño de cantar mis temas, aparecen inevitablemente esas influencias.
En este disco sobre tus orígenes e historia aparece inevitablemente el desarraigo. ¿Cómo lo has vivido y cómo lo vivís actualmente?
- Se convive. Se aprende a vivir con tener a la familia lejos y con formar parte de una sociedad que a mí me abrió los brazos de una manera muy generosa, como ha sido México, pero donde las tradiciones son muy distintas a las de uno. Ver a la distancia cómo acá están comiendo locro el 25 de mayo mientras allá esa fecha pasa completamente desapercibida es algo a lo que uno se acostumbra. Ese es uno de los sentimientos que más exploro en el disco: cómo se construye esa identidad que uno se inventa al migrar y cómo aprendés a vivir en este limbo de pertenencia.
¿Estás atenta a lo que pasa musicalmente en Argentina? ¿Hay gente que admirás y con la que te gustaría colaborar?
- Sí, muchísimo. Argentina está viviendo desde hace ya unos años un gran momento musical y de proyección internacional. Sigo muy de cerca lo que pasa acá; es muy loco porque he estado yendo a muchos programas de streaming o de radio que allá veo siempre, así que conozco perfecto a cada uno y de qué se trata cada espacio. Y sobre artistas argentinos con los que me gustaría colaborar, hay muchos: Miranda!, Marilina Bertoldi... Con Marilina de hecho hicimos una canción que va a salir, que está buenísima.
¿Va a salir como parte de tu repertorio?
- Es para el disco de un productor que está haciendo colaboraciones y juntando artistas. Se llama Pablo Stipicic, un productor chileno radicado en México. Hicimos una canción nueva que compusimos entre las dos.
El disco que sacaron en conjunto con Esteman está nominado a los Latin Grammy. ¿Cómo viviste esa noticia?
- Fue una locura recibir esa nominación porque realmente no la esperaba. Pasé muchos años siguiendo la transmisión de las nominaciones y terminando absolutamente decepcionada, entonces este año estaba mentalizada en que no iba a pasar. Mi novio, que también es mi manager, se conectó rápido para ver la transmisión mientras yo lo miraba sin mucha esperanza, y de repente sucedió. Saltamos de alegría. Ahí mismo llamamos a Esteman, que estaba en México mientras nosotros estábamos en Italia, y compartimos la noticia con mucha alegría los dos.
También te vas a presentar en el Cosquín Rock en febrero. ¿Qué expectativas tenés y de qué se va a tratar el show?
- Va a ser uno de los primeros shows ya con el disco afuera, así que seguramente vamos a cantar cosas del nuevo trabajo y canciones clásicas de mi repertorio que obviamente quiero tocar en Córdoba, mi provincia. Siempre que voy para allá subo algún video y me llegan muchos mensajes preguntando cuándo hago un show, porque casi siempre que vine a tocar a Argentina fue en Buenos Aires. Sé que hay mucha gente en ese Cosquín Rock que viene esperándome desde hace varios años.
¿Es tu primera vez en el festival?
- Es mi primera vez, y tampoco he ido nunca como público, así que tengo una experiencia desde cero. Lo he visto siempre de afuera y lo vengo siguiendo mucho en los últimos años; vi cómo ha crecido y es un festival donde pasan cosas que dan que hablar durante semanas. La música entre las sierras es increíble. Yo vi un concierto de Fito Páez en las sierras cuando tenía 18 o 19 años, acompañadísima por mi mamá, y es un espectáculo que no me voy a olvidar nunca en mi vida; volver caminando por la montaña para llegar a la ruta fue algo increíble.
