Netflix tiene un amplio catálogo de películas argentinas, pero muchas veces es difícil saber con cuál quedarse. Inseparables es un film del 2016 protagonizado por Oscar Martínez y Rodrigo de la Serna y una de las producciones más destacables de la oferta del gigante del streaming.
Este conmovedor drama sigue a Felipe, interpretado por Martínez, un hombre de negocios acaudalado que ha quedado cuadripléjico tras sufrir un accidente. En busca de un asistente terapéutico se topa con Tito (Rodrigo de la Serna), quien es ayudante del jardinero, y decide contratarlo, a pesar de recibir la oferta de muchos otros candidatos cualificados.
Esta historia es una adaptación del ya clásico fránces homónimo, dirigida por Olivier Nakache y Éric Toledano. Sin embargo, la versión argentina no tiene nada que envidiarle a la original. De la Serna y Martinez forman un dúo por igual entrañable y explosivo. A diferencia de la versión francesa que aborda las diferencias raciales y la inmigración en París, la adaptación argentina se enfoca en el choque de clases sociales y los prejuicios dentro de la idiosincrasia porteña.
Dirigida por Marcos Carnevale, Inseparables dura menos de dos horas y es tan conmovedora como graciosa. Es una gran opción dentro de la amplia oferta de series y películas de Netflix, dado que asegura un momento de diversión y emoción para compartir con otros durante el fin de semana.
De qué trata Inseparables y por qué verla
Felipe es un empresario adinerado que quedó tetrapléjico tras un grave accidente. En la búsqueda de un asistente terapéutico personal, se le presentan varios candidatos sobrecalificados, pero decide contratar a Tito, el ayudante de su jardinero. Tito no tiene ninguna experiencia, protocolo ni preparación para el puesto, pero Felipe lo elige por una razón fundamental: es el único que no lo mira con lástima ni condescendencia. A pesar de provenir de realidades sociales totalmente opuestas, entre ellos surge un vínculo de amistad sincero que transforma la vida de ambos.
Vale la pena ver Inseparables principalmente por la química actoral que hay entre Oscar Martínez y Rodrigo de la Serna, quienes logran adueñarse por completo de la historia y darle una impronta argentina por sobre la trama original. Juntos transforman un drama sobre la discapacidad en una comedia emotiva sobre la empatía, dejando atrás la lástima y los prejuicios sociales.
