En el catálogo de Netflix se esconde una auténtica joya de época, una película dramática británica basada en una novela éxito de ventas que remite a la clásica película Memorias de África (1985), dirigida por Sydney Pollack y protagonizada por Meryl Streep y Robert Redford. Se trata de La excavación, una aventura con inspiración real sobre uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX.
La excavación, película de Simon Stone estrenada en Netflix y protagonizada por Carey Mulligan y Ralph Fiennes, narra la relación que mantuvieron la terrateniente Edith Pretty y el arqueólogo Basil Brown, quienes estuvieron detrás de la célebre excavación de Sutton Hoo, que marcó un antes y un después en la historia de la arqueología. La película está basada en la novela de 2007 escrita por John Preston y se desprende de una historia real.
La historia de Edith Dempster y Basil Brown
Si bien nació como Edith Dempster en 1883, la terrateniente decidió adoptar el apellido de su esposo, Frank Pretty. Ambos compraron en 1926 la propiedad de Sutton Hoo, ubicada cerca de la ciudad de Sutton en el sureste de Inglaterra, y al poco tiempo nació su un hijo, Robert. La muerte de su esposo unos años después, en 1934, motivó a Edith para decidirse y excavar en sus terrenos para descubrir los tesoros que escondían bajo tierra.
Por otra parte, Basil Brown era reconocido por ser un apasionado autodidacta que, aunque dejó la escuela a los 12 años para trabajar en agricultura, persiguió sus sueños e inquietudes intelectuales que lo llevaron a interesarse en la astronomía y la arqueología, motivo por el cual se relacionó con el museo local para luego ser escogido como colega de Pretty en la excavación.
La primera excavación tuvo lugar en el verano de 1938, con cierto escepticismo por parte de Brown que se confirmó tras encontrar tan solo unos pocos objetos y restos humanos. Sin embargo, el verdadero tesoro saldría a la luz en 1939, cuando el arqueólogo retomó la excavación junto a Pretty y encontraron un bulto mucho más grande: era la huella de un barco, de más de 24 metros de longitud, y que contenía un inmenso cargamento de ajuares funerarios de cientos de años de antigüedad. Y estaban intactos. En total se encontraron 263 objetos.
