Para tener una piel impecable, es fundamental seguir una rutina de limpieza facial todos los días con los productos adecuados para tu tipo de piel. Si además entrenás, tenés que saber que la limpieza se vuelve todavía más importante debido a la acumulación de bacterias y células muertas que pueden perjudicar tu piel.
Aunque muchas personas dudan sobre si conviene lavarse la cara antes o después de hacer ejercicio, dermatólogos aseguran que el momento en el que lo hacés puede marcar la diferencia para prevenir brotes, irritación y poros obstruidos. No tiene que ver solamente con la transpiración, sino con las consecuencias de que el sudor se quede impregnado en la piel durante muchas horas.
¿Hay que lavarse la cara antes o después de entrenar?
Según especialistas, el lavado más importante es el que se hace después del entrenamiento. Sin embargo, existe una excepción. La dermatóloga Mona Gohara, profesora clínica asociada de Dermatología en la Facultad de Medicina de Yale, explica en Real Simple que solo conviene limpiar el rostro antes de entrenar si se está usando maquillaje, especialmente base, o una capa abundante de protector solar.
Al transpirar, estos productos pueden mezclarse con el sebo y el sudor, favoreciendo la obstrucción de los poros y aumentando el riesgo de que aparezcan granitos. En cambio, si la piel ya está limpia y libre de maquillaje, no hace falta volver a lavarla. "Si tenés la piel limpia y sin maquillaje, por lo general no es necesario lavarte la cara antes de entrenar. De hecho, limpiar la piel en exceso puede eliminar sus aceites naturales y volverla más seca o sensible".
El verdadero secreto está en el lavado de después
Muchas personas creen que el sudor provoca la aparición de granitos después de entrenar, pero en realidad el problema no es el sudor en sí, sino dejarlo sobre la piel durante demasiado tiempo. "El sudor no es el enemigo. Pero cuando se mezcla con la grasa, las bacterias y las células muertas y permanece sobre la piel, puede aumentar el riesgo de que los poros se obstruyan y aparezca irritación", explica Gohara.
Por ese motivo, la especialista recomienda lavar el rostro apenas sea posible una vez finalizado el entrenamiento para eliminar el sudor, el exceso de grasa, las bacterias y otras impurezas antes de que puedan generar problemas.
No solo eliminás el sudor
Otro motivo por el que conviene lavarse la cara después de hacer ejercicio tiene que ver con las superficies que se tocan durante el entrenamiento. Mancuernas, colchonetas, máquinas y cintas para correr son elementos de uso compartido que pueden acumular bacterias.
Cada vez que te secás el sudor de la frente o te acomodás el pelo con las manos, también podés estar trasladando esos microorganismos al rostro. De hecho, un análisis ambiental ampliamente citado encontró que las pesas libres pueden albergar hasta 362 veces más bacterias que un asiento de inodoro, lo que refuerza la importancia de higienizar tanto las manos como la cara al terminar de entrenar.
El paso que no deberías saltear en tu rutina de skincare
Una vez que limpiaste el rostro, los dermatólogos recomiendan aplicar una crema hidratante. Si bien la limpieza elimina el sudor, el exceso de grasa y la suciedad acumulada, también puede retirar parte de la hidratación natural de la piel. Aplicar una crema hidratante después ayuda a reparar la barrera cutánea y a mantener la piel equilibrada y saludable.
Si no podés lavarte la cara inmediatamente después de entrenar, los especialistas aconsejan al menos enjuagarla con agua tibia hasta poder hacer una limpieza completa. Si eso no es posible, el agua micelar o una toallita limpiadora sin alcohol pueden servir como una solución temporal. Lo importante es no dejar que el sudor permanezca sobre la piel durante varias horas.
