El frizz es uno de los problemas más comunes cuando buscamos que el pelo se vea prolijo, brillante y saludable. Aunque la humedad, la falta de hidratación y el daño provocado por herramientas de calor o tratamientos químicos tienen mucho que ver, la elección del corte también puede marcar una gran diferencia.
"El long bob o lob, siempre que sellemos bien las puntas, funciona de maravilla", explica la peluquera Felicitas Ordás, directora de Felicitas Hair, en CLARA. La especialista recomienda apostar por cortes capaces de conservar el peso del cabello y mantener las puntas compactas, dos factores fundamentales para reducir la aparición de esos pequeños pelos rebeldes que se levantan alrededor de la cabeza.
Los cortes que ayudan a controlar el frizz
Cuando el objetivo es conseguir una melena más prolija, no todos los cortes juegan a favor. Según Ordás, una de las claves está en evitar técnicas que eliminen demasiado peso o deshilachen las puntas. Por eso, las melenas medias y largas con puntas contundentes y ligeramente texturizadas son una de las opciones más seguras. El propio peso del cabello ayuda a mantenerlo controlado y favorece que la cutícula permanezca más plana.
El long bob o lob también puede ser una buena alternativa, especialmente cuando las puntas están bien cuidadas y selladas. Es un corte versátil que permite mantener una longitud suficiente para aportar peso sin renunciar a un estilo actual. En el caso del cabello rizado u ondulado, la técnica debe adaptarse todavía más a la naturaleza de la melena. Ordás recomienda trabajar el cabello rizo a rizo para respetar su patrón y evitar que el corte termine debilitando la fibra.
El error que puede hacer que el pelo se encrespe todavía más
No solo importa qué corte elegir, sino también cómo se realiza. La experta desaconseja especialmente la navaja, ya que puede deshilachar las puntas y abrir la cutícula. Tampoco recomienda abusar del entresacado ni de las capas excesivamente cortas y desfiladas. Lo que sucede es que cuando se elimina demasiado peso de la parte superior, aparecen numerosos cabellos cortos que pueden levantarse y formar ese característico halo de frizz.
¿Las capas son buenas o malas para el frizz?
Las capas no están necesariamente prohibidas. De hecho, pueden ser útiles cuando se colocan estratégicamente, especialmente en melenas muy densas, onduladas o rizadas. La diferencia está en la forma de trabajarlas. Las capas largas, internas y suaves permiten retirar volumen y aportar movimiento sin dejar demasiados cabellos cortos en la superficie. Por el contrario, las capas muy cortas, altas y desfiladas pueden favorecer ese efecto de pelo erizado. En pelos finos con tendencia al frizz, lo ideal es aligerar lo mínimo posible para conservar el peso que ayuda a mantener la melena bajo control.
La longitud también importa
A la hora de combatir el frizz, llevar el cabello largo puede jugar a favor. La longitud suma peso y hace que el pelo caiga con mayor facilidad. Por eso, el punto ideal suele encontrarse a partir de los hombros, aunque no significa que cuanto más largo sea el cabello, mejor. Las puntas abiertas y resecas pueden encresparse independientemente de la longitud. Por eso, es preferible una melena algo más corta pero con puntas sanas que un cabello muy largo y deteriorado.
Una melena hidratada es menos propensa al frizz
Por otro lado, la hidratación es fundamental. Cuando el pelo está seco o dañado, la cutícula tiende a levantarse y la fibra puede absorber con mayor facilidad la humedad ambiental, aumentando el encrespamiento. El calor excesivo, la decoloración y otros procesos químicos pueden contribuir a deteriorar esa barrera protectora. Por eso, mantener el cabello correctamente hidratado y utilizar productos que ayuden a sellar la fibra resulta fundamental.
