El animal print suele cargar con una mala fama que no le corresponde. Lejos de ser un estampado anticuado o difícil de llevar, el problema casi nunca es la prenda en sí, sino la forma en que se combina. Bien utilizado, el animal print puede resultar sofisticado, actual y hasta atemporal. Mal combinado, en cambio, es de los estampados que más rápido pueden arruinar un look.
La clave para que el animal print funcione en 2026 es usar una sola pieza con este estampado por look. Puede ser una prenda protagonista, como un abrigo estructurado o un vestido, o un complemento, como zapatos o un bolso, pero nunca varios a la vez. El resto del estilismo debe construirse alrededor de esa única pieza, con tonos neutros y siluetas limpias, para evitar el efecto recargado que suele espantar a quienes le tienen desconfianza a este tipo de estampado.
Una fórmula que funciona casi siempre es la del look monocromático con un solo toque animal: un conjunto total black con zapatos de serpiente, un total beige con un cinturón de leopardo, o un look en tonos crudos con un bolso de cebra. Ese contraste entre lo neutro y el estampado es lo que hace que el animal print se vea elegante en lugar de excesivo.
Por otro lado, no todos los animal print se ven igual de actuales. Para esta temporada, se destacan el leopardo, en tonos más naturales y ligeramente apagados; la serpiente, en grises o tonos topo; y la cebra, en blanco y negro. Conviene evitar los tonos hipersaturados, los brillos extremos y los estampados demasiado marcados, que son justamente los que suelen darle esa imagen pasada de moda al animal print.
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Un pantalón de leopardo puede verse muy elegante si se combina con una camisa blanca y accesorios simples, sin sumar más estampados ni colores llamativos. La misma lógica aplica a un tapado con estampado animal sobre un look completamente negro, o a una falda de leopardo con una blusa lisa y botas en tonos neutros. En todos los casos, la idea es dejar que una sola pieza tenga el protagonismo y que el resto del outfit la acompañe, sin competir con ella.
Un aliado después de los 55
Contrario a lo que muchas veces se cree, el animal print no tiene una edad límite. Después de los 55 años, una de las combinaciones más recomendadas por los estilistas es la de un top de aire clásico con un pantalón sastrero estampado y mocasines, un conjunto que resulta favorecedor y no se ve forzado. Sumar una prenda exterior o un cárdigan largo en un color liso ayuda además a alargar la silueta y le da un aire diferente al conjunto, sin perder sobriedad.
