Superar los 90 años depende de muchos factores incontrolables, como la genética, pero llevar hábitos saludables es fundamental para agrandar esa posibilidad. A sus 91 años, la actriz española Lola Herrera sigue trabajando en teatro y mantiene una rutina en la que el movimiento, la alimentación y la curiosidad ocupan un lugar central en su vida. Explica que no se trata de una fórmula mágica, sino de una mezcla de disciplina, hábitos saludables y ganas de seguir aprendiendo.
"Corro, troto...soy un correcaminos", contó la actriz en TELVA al hablar de su actividad física. También explicó uno de sus rituales cotidianos: "Me gusta tomarme mucho tiempo para desayunar, incluso madrugo más para poder hacerlo con calma, ducharme y empezar el día sin prisas". Para Herrera, cuidar el cuerpo y encontrar tiempo para disfrutar de las pequeñas cosas son parte de una rutina que le permite mantenerse activa a los 91 años.
Lola Herrera y el secreto de su longevidad: mantenerse en movimiento
La actriz no concibe el ejercicio como una obligación aislada, sino como parte de su estilo de vida. Caminar, trotar y mantenerse activa durante los ensayos y las funciones teatrales son algunas de las actividades que forman parte de su día a día. Su pasión por el trabajo también parece ser un motor fundamental. En una charla en el podcast de Remedios Cervantes, explicó: "Yo estoy segura de que si dejase de trabajar, me iría a hacer puñetas porque esto para mí es una forma de vida. Lo que me da la gasolina es subirme al escenario".
Actualmente, Herrera protagoniza la obra Camino a la Meca, con funciones que requieren concentración, memoria y energía. Sin embargo, reconoce que todavía tiene algo pendiente para conseguir: "Quiero aprender a descansar. A reinventarme en el descanso, en el disfrute personal de mi vida privada".
La alimentación de Lola Herrera a los 91 años
Otro de los pilares de su rutina es la alimentación. La actriz intenta elegir los alimentos que le sientan bien y evitar aquellos que le generan molestias. "He tomado la decisión de no comer cosas que no me sientan bien; no me compensa", aseguró. En su despensa predominan las verduras, las frutas y el pescado, mientras que ha reducido el consumo de carne. También disfruta especialmente de las ensaladas, que forman parte de sus preferencias gastronómicas.
El desayuno es uno de los momentos a los que dedica más tiempo. Herrera suele empezar el día con un kiwi, café con poca leche y una tostada de pan integral con cereales, acompañada de queso batido y mermelada o aceite de oliva. La actriz prioriza la calma y evita comenzar la jornada con apuro. A lo largo de los años, también tomó decisiones para cuidar su salud, como dejar de fumar en 1988 y abandonar el consumo de alcohol.
Curiosidad y ganas de aprender, el otro hábito para mantenerse activa
Para Lola, envejecer no significa renunciar a los intereses personales ni dejar de descubrir cosas nuevas. Después de cumplir los 90 años empezó a pintar, a estudiar historia del traje y a profundizar en sus inquietudes culturales. La actriz considera que la curiosidad es una forma de mantenerse conectada con el mundo y anima a cultivar relaciones con personas que compartan ese interés por aprender y experimentar. Su visión de la longevidad no se limita a la alimentación o al ejercicio físico, sino que también incluye el trabajo, los vínculos, los proyectos y la capacidad de seguir encontrando motivos para levantarse cada mañana.
