A sus 53 años, Laura Ponte tiene una manera particular de entender el bienestar. Lejos de las dietas estrictas y de las exigentes rutinas de gimnasio, prefiere mantenerse activa de una forma natural y adaptar sus hábitos a lo que necesita en cada momento. En su caso, no se trata de seguir dietas estrictas ni de obsesionarse con la actividad física, sino de tener una rutina saludable, realista y sostenible en el tiempo.
"Camino mucho, voy en transporte público y me bajo unas paraditas antes para caminar... Soy una persona relativamente activa", contó a Hola. Y sobre su alimentación, su filosofía es: "Como de todo, como lo que mi cuerpo siente que tiene que comer y como cuando tengo hambre".
Laura Ponte no sigue una dieta estricta: come cuando tiene hambre
La modelo reconoce que sus horarios y hábitos no responden a una rutina fija. En una entrevista con Woman dijo: "No desayuno nunca a la misma hora. Suelo comer muy temprano, a las 12:30, porque no tengo hambre de primeras, salvo que esté en un hotel que voy como loca a los huevos revueltos y a todo tipo de panes. Mi rutina es caótica como yo. No tengo muchas rutinas de nada, ni de rituales de belleza ni de baños. Vivo muy al día y según lo que me pida el cuerpo, le escucho".
Eso no significa que descuide la alimentación. Ponte contó que en su día a día tienen un papel importante las verduras, la carne y el pescado y que desde muy chica estuvo acostumbrada a una alimentación casera. "En mi casa nunca se ha bebido un refresco, ni hemos comido panes procesados, todo se ha hecho casero", contó a Women's Health.
Caminar y moverse más, su manera de hacer ejercicio
En lugar de reservar el movimiento exclusivamente para el gimnasio, Laura Ponte intenta incorporarlo a actividades cotidianas. Caminar, utilizar el transporte público, bajarse algunas paradas antes o subir por las escaleras son algunos de los gestos con los que se mantiene activa. También pasea a su perro y, aunque probó distintas disciplinas, no parece interesarle convertir el ejercicio en una obligación. "Este año he ido a seis clases de Pilates, pero lo he acabado dejando", reconoció.
Su filosofía también pasa por aceptar que no todas las mujeres buscan el mismo resultado físico. "Estamos pasando a que una mujer de 50 tenga que tener un cuerpo de 30, y no. No todas queremos estar musculadas, una cosa es estar sana, otra cosa es esto. Vamos a respetar que cada mujer decida ser lo que le dé la gana, y no forzar tanto", señaló.
Después de la menopausia, incorpora pequeños ejercicios de fuerza
Aunque no sigue una rutina deportiva convencional, Ponte sí considera importante trabajar la fuerza a partir de determinada edad. "Después de la menopausia es verdad que el cuerpo empieza a tener otras historias y hay que hacer un poquito de fuerza. Siempre digo lo mismo, tengo unas pesas delante de la cafetera, entonces cada vez que hago café, hago un poquito de fuerza", relató en Clara. En lugar de buscar entrenamientos interminables, aprovecha momentos cotidianos para mantenerse en movimiento y sumar algo de trabajo muscular.
