Hoy, un adolescente puede descargar prácticamente cualquier app sin que sus padres se enteren, salvo que activen manualmente un control parental dentro de cada red social por separado. Meta presentó una propuesta que busca cambiar ese punto de partida.
La compañía planteó que, en México, las tiendas de aplicaciones y los sistemas operativos identifiquen directamente el rango de edad de cada usuario, y que cuando se trate de un menor, sean los padres quienes autoricen o rechacen la descarga de cada app desde ahí, antes de instalarla. El planteo se presentó durante Screen Smart México, un encuentro organizado por la propia compañía sobre seguridad de niños y adolescentes en internet.
Cómo funcionaría en la práctica
Eliana Pérez, gerente de Políticas Públicas de Meta para México, Centroamérica y el Caribe, explicó que una tienda de aplicaciones podría enviarle a los desarrolladores una "señal de edad", sin que cada plataforma tenga que pedirle por separado que confirme cuántos años tiene. Según Pérez, esto permitiría que la experiencia se ajuste a la edad del usuario desde el mismo momento en que descarga la app, en lugar de que cada red social establezca sus propias restricciones de manera independiente.
Un tema que reparte responsabilidades
La propuesta abrió una discusión más amplia sobre quién debe hacerse cargo de proteger a los menores en internet. Viridiana García, oficial nacional de Comunicación e Información de la UNESCO, planteó que esa tarea no puede recaer solo en las familias, porque los padres no diseñaron estos entornos digitales; también les cabe responsabilidad a las plataformas por sus modelos de negocio y a los gobiernos por la regulación. Según datos que citó la UNESCO durante el encuentro, el 44% de los adolescentes accede a redes sociales antes de la edad mínima establecida, y el 83% afirma estar expuesto regularmente a al menos un riesgo en línea.
Parte de una estrategia más amplia
Esta propuesta se suma a otras medidas que Meta ya anunció en distintos países, como límites diarios de uso para adolescentes y bloqueos automáticos de contenido durante la madrugada, en el marco de un debate global sobre cómo equilibrar la seguridad de los menores con el uso de redes sociales.
