WhatsApp tiene un menú que muestra todos los dispositivos conectados a tu cuenta: se llama Dispositivos vinculados y permite cerrar cualquier sesión que no reconozcas.
Una sesión de WhatsApp Web olvidada en la computadora del trabajo, de un cibercafé o de un conocido puede seguir abierta durante días. Revisar quién está conectado es un chequeo rápido y el primer control que conviene hacer ante la sospecha de que alguien mira tus chats.
Dónde está el menú que lista los dispositivos
En Android, el acceso está en los tres puntos verticales de la pantalla principal de WhatsApp, en la opción Dispositivos vinculados. En iPhone, la función se encuentra dentro de la pestaña de ajustes de la aplicación. Ahí aparece el historial de sesiones y, en algunos casos, la última actividad de cada una.
Cada conexión se identifica como computadora, tablet o navegador, y esa etiqueta es la pista para detectar una intrusión. Si figura un equipo que no recordás haber usado, hay un acceso que no controlás.
Qué señales deben encender la alarma
Hay tres casos que merecen revisión inmediata: un dispositivo desconocido, una sesión abierta en un equipo compartido o prestado y una conexión vieja que sigue activa. Los equipos del trabajo, los usados en un viaje o los enviados a reparar son los que más suelen quedar vinculados sin que el dueño lo note.
Encontrar una sesión extraña no prueba por sí solo que alguien haya leído tus chats. Aun así, la recomendación es cerrarla y reforzar la seguridad, porque mientras siga abierta, ese dispositivo conserva acceso a la cuenta.
Cómo cerrar sesiones y blindar la cuenta
Para sacar a un intruso, alcanza con tocar el nombre del dispositivo y elegir Cerrar sesión. Desde ese momento, el equipo pierde el acceso a los chats y deja de recibir el contenido de la cuenta.
El cierre de sesión conviene acompañarlo con cuatro medidas: activar la verificación en dos pasos, registrar un correo de recuperación, bloquear el celular con clave, huella o rostro y no compartir nunca los códigos que llegan por mensaje. Esto último es clave, porque las estafas suelen empezar con mensajes, llamadas o invitaciones a grupos, con falsos romances, ofertas de trabajo, inversiones de ganancias rápidas o suplantación de familiares y conocidos. Ante cualquier pedido de dinero, la regla es confirmarlo por otro canal.
