Gemini en Chrome puede leer la pestaña activa y otras que compartas con el asistente, pero hay un ajuste en Configuración que corta ese acceso automático.
Google metió a su asistente de inteligencia artificial dentro del navegador y, con él, una pregunta de fondo: qué ve Gemini mientras navegás. La respuesta incluye el contenido de las pestañas, sus direcciones y hasta datos del historial, y el control para limitarlo está en un menú que pocos revisan.
Qué lee Gemini cuando abrís una pestaña
- Gemini en Chrome procesa el contenido de la pestaña activa, su URL y cualquier otra pestaña que el usuario comparta con el asistente. Cuando se le pide encontrar una página ya visitada, también toma direcciones del historial de navegación. Parte del contenido que utiliza puede no ser visible para quien navega.
- Las pestañas compartidas viajan a los servidores de Google: URLs, contenido multimedia y texto de la página. Según la propia compañía, ese material puede ser revisado por razones de seguridad, y las conversaciones sobre pestañas compartidas pueden ser leídas por revisores humanos para mejorar Gemini. Es el precio de un asistente que necesita ver la pantalla para funcionar.
Cómo apagar el acceso a las pestañas
El ajuste está en Configuración, dentro de Innovaciones de IA. En Chrome de escritorio, abrí el menú de los tres puntos, entrá en Configuración, elegí Innovaciones de IA y después Gemini en Chrome. En la sección Permisos, desactivá la opción Compartir pestaña actual de forma predeterminada.
Si Gemini en Chrome no aparece en ese menú, probablemente no iniciaste sesión en el navegador o la función todavía no llegó a tu país. Chrome ofrece además apagar la IA que funciona en el dispositivo, usada para detectar estafas, que ocupa aproximadamente 20 GB de disco por los modelos de lenguaje que descarga.
Lo que el ajuste no resuelve
Desactivar el uso compartido de la pestaña actual limita una función, pero no elimina al asistente del navegador. Gemini sigue ahí, y cada vez que el usuario decide compartir una pestaña, el contenido vuelve a salir hacia Google. El control pasó de la configuración inicial a la decisión de cada consulta.
La tesis de fondo es que la privacidad en Chrome dejó de ser un estado y pasó a ser una configuración que hay que revisar. Con funciones de IA activadas de forma predeterminada, quien busca la máxima reserva tendrá que evaluar si le alcanza con ajustar Chrome o si le conviene otro navegador.
