Delta 2.0, el emulador gratuito de Riley Testut, suma Sega Genesis, logros y un rediseño completo. Es la mayor actualización de su historia, según sus desarrolladores.
Con la versión 2.0, Delta deja de ser solo el emulador de las consolas de Nintendo para el iPhone: ahora también incluye la de Sega. Está en la App Store y en AltStore PAL, y trae funciones pensadas para jugar en serio, como logros, modo hardcore y cartuchos físicos.
Qué consolas soporta ahora
La novedad es Sega Genesis, con skins de mando y compatibilidad con códigos Action Replay y Game Genie. Se suma a NES, SNES, Nintendo 64, Game Boy, Game Boy Color, Game Boy Advance y Nintendo DS, es decir, casi todo el catálogo clásico de Nintendo.
Para Game Boy Advance hay además contenido extra de Pokémon, y el primero es Pokémon Esmeralda. Delta es un emulador y no trae juegos: hay que cargar tus propios archivos.
Las novedades que cambian la experiencia
La interfaz estrena diseño Liquid Glass, con secciones de Recientemente jugados y Favoritos. Llegan RetroAchievements, para conseguir logros en juegos compatibles, y un modo Hardcore que desactiva los estados guardados y los trucos para que la partida sea más exigente.
También hay skins con botones animados, velocidad de avance rápido por juego, controles de audio para escuchar música o podcasts mientras jugás y filtros experimentales como el CRT. Con los accesorios GB/SN Operator de Epilogue podés usar cartuchos físicos y leer o escribir archivos guardados. En el iPhone Duo, el juego entra en reposo al plegar el equipo durante una partida de Nintendo DS.
Requisitos y letra chica
Delta es gratuita, con compras integradas opcionales, y exige iOS 17.4 o posterior. Ocupa unos 239 MB y funciona con mandos de PlayStation, Xbox y MFi. Sincroniza partidas por Google Drive o Dropbox y, según su desarrollador, no recopila datos.
La versión 2.0 es una apuesta por la fidelidad: logros, accesorios físicos y un modo sin trampas apuntan a quien quiere jugar los clásicos de verdad, no solo probarlos. La disponibilidad en la Argentina no está clara.
