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Impacto tecnológico en la región: el avance acelerado de la Inteligencia Artificial obliga a rediseñar centros de datos en pleno desarrollo

Los centros de datos en México tardan dos años en construirse, pero los servidores de IA evolucionan más rápido. Te contamos cómo afecta esto a la obra.

30 de septiembre, 2026 | 14.54
La IA avanza tan rápido que obliga a rediseñar los centros de datos durante la obra

Construir un centro de datos en México toma alrededor de dos años. El problema es que los servidores de inteligencia artificial cambian más rápido que eso, así que buena parte de la ingeniería termina modificándose a mitad de obra para no quedar desactualizada apenas se inaugure el edificio.

Jesús Muñoz, country manager de WSP en México, lo resume desde su propia experiencia con clientes: "Estamos cambiando nuestros modelos de diseño e ingeniería, siendo mucho más reactivos". La firma dejó de diseñar en oficina y trasladó buena parte del trabajo al campo, donde acompaña la construcción mientras ajusta los planos.

El rack cambia antes que el edificio

Un rack es el gabinete donde se montan los servidores dentro de un centro de datos. Cuanta más electricidad se concentra ahí, más calor hay que sacar para que los equipos no se recalienten. Según la Agencia Internacional de Energía, la densidad de potencia de los servidores de IA se multiplicó 11 veces entre 2020 y 2025, y podría multiplicarse otras cuatro hacia 2027.

Con esa proyección, un solo rack avanzado podría llegar a demandar tanta electricidad como 65 hogares juntos. Esa curva cambia buena parte de los supuestos con los que se calcula una instalación antes de poner el primer ladrillo, algo que Nvidia también anticipa: sus racks de IA llegarán a la escala de 1 megawatt a partir de 2027, con una arquitectura de 800 voltios en corriente directa pensada para mover esa potencia sin colapsar el sistema.

Una industria que crece más rápido de lo que se construye

La Asociación Mexicana de Data Centers reportó 279 megawatts de capacidad instalada durante 2026, con otros 205 en construcción. La proyección para 2031 es de 1,73 gigawatts, más de seis veces la base actual. Una parte de esa infraestructura se levanta mientras cambia la generación de hardware que va a ocupar cada sala.

Odata ya lo está resolviendo en la práctica: instalará refrigeración líquida en su centro QR03, en Querétaro, para recibir equipos que van a necesitar más capacidad de procesamiento que la prevista originalmente. Las adecuaciones eléctricas arrancaron entre 2022 y 2023, mucho antes de que llegaran los servidores que las justifican.

Dos calendarios que no siempre coinciden

A la carrera entre diseño y construcción se suma otro plazo: conectar un centro de datos a la red eléctrica puede sumar hasta tres años en Querétaro. CloudHQ, que construye un campus de seis instalaciones en el estado, terminó su primera subestación de alta tensión en septiembre y sigue trabajando en la segunda.

Ese desfase amplía la distancia entre el momento en que se define un proyecto y el momento en que puede energizarse. Mientras tanto, la Comisión Federal de Electricidad y la Asociación Mexicana de Data Centers acordaron este mes compartir información sobre los nuevos desarrollos, un primer paso para que la infraestructura eléctrica del país no quede varios pasos atrás de la demanda que genera la inteligencia artificial.

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