Deutsche Telekom, Orange, Telefónica y Vodafone, cuatro de las principales operadoras de telecomunicaciones de Europa, avanzan en la creación de un consorcio para competir contra Starlink, el servicio satelital de SpaceX. El objetivo es ofrecer conexión directa a los celulares sin depender de torres terrestres ni de la infraestructura de la compañía estadounidense.
La alianza busca aprovechar el espectro de radio de 2 GHz que la Unión Europea planea reservar prioritariamente para empresas locales. De esta manera, las operadoras pretenden incorporar la conectividad satelital a sus servicios habituales de telefonía móvil y evitar que una compañía estadounidense concentre el control de las conexiones espaciales del futuro.
La estrategia europea contra Starlink
Las empresas consideran que una acción conjunta es necesaria para contar con la escala suficiente para desarrollar una alternativa competitiva. Starlink ya desplegó más de 7.600 satélites en órbita baja, lo que le permitió consolidar una posición dominante en este segmento.
Para las operadoras europeas, depender de una red privada estadounidense supone riesgos vinculados con la seguridad digital y la soberanía tecnológica del continente. Por eso, además de mantener el vínculo comercial con sus clientes, buscan ofrecer cobertura en zonas rurales y de montaña sin que los usuarios tengan que recurrir a equipos adicionales.
La iniciativa también se apoya en la estrategia de la Unión Europea para proteger sus recursos tecnológicos. El bloque planea crear una licencia centralizada para el espectro de 2 GHz y desarrollar IRIS², su propia constelación de satélites.
La normativa propuesta divide esa banda en tres bloques. Uno estará reservado para servicios gubernamentales y de defensa, otro para competidores comerciales locales que cumplan determinadas condiciones de propiedad y el restante quedará disponible para participantes internacionales.
Los desafíos para las operadoras
El proyecto también implica cambios en las estructuras empresariales. Las compañías deberán cumplir requisitos de control y propiedad europea para acceder a los bloques de espectro protegidos.
Vodafone, por ejemplo, mantiene un proyecto conjunto con la estadounidense AST SpaceMobile, mientras que Deutsche Telekom tiene acuerdos comerciales con Starlink. Además, Telefónica y Vodafone cuentan con participación de inversores de Medio Oriente, por lo que podrían crear filiales independientes con directorios integrados por ciudadanos de la Unión Europea.
A esto se suman desafíos técnicos. La conexión directa entre satélites y celulares debe afrontar la pérdida de señal, las limitaciones de potencia de los teléfonos y el desplazamiento de los satélites, que genera variaciones de frecuencia.
Las operadoras europeas apuestan a resolver estos obstáculos mediante una estrategia común y bajo el marco regulatorio de Bruselas. Así, buscan evitar que Starlink domine las conexiones satelitales y posicionarse en un mercado que podría ser clave para el futuro de la telefonía móvil.
