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El fin de los cortes de luz y agua: cómo es la tecnología que detecta las fallas antes de que pasen

Sensores, analítica de datos e inteligencia artificial permiten anticipar fallas en agua, luz y telecomunicaciones antes de que ocurran los cortes. Te contamos todo al respecto.

21 de agosto, 2026 | 13.07
Ya se pueden anticipar cortes de luz y agua

Un corte de luz que arruina el asado, un corte de agua que aparece de la nada, la señal que se cae justo cuando más se la necesita: son postales conocidas en la Argentina. La promesa ahora es, a través de la inteligencia artificial y sensores en tiempo real, anticiparlas antes de que pasen.

Sensores que avisan antes del corte

La clave está en combinar sensores en tiempo real, analítica de datos e inteligencia artificial para monitorear infraestructuras que hasta hace poco solo se revisaban cuando algo ya había fallado. "La tecnología está transformando la forma en que se gestionan estas infraestructuras, impulsando un cambio de enfoque: pasar de la atención de fallas cuando ya ocurrieron a la anticipación de posibles interrupciones", explica Marjorie Ann Guerra, gerente de Digital Studios de Tivit Latam.

En redes eléctricas, tuberías de agua o sistemas de telecomunicaciones, hoy es posible seguir en vivo variables como presión, temperatura o carga. Esa información se convierte en una alerta temprana: si algo empieza a desviarse de lo normal, el sistema lo detecta antes de que se traduzca en un corte real. La inteligencia artificial suma una capa extra al cruzar esos datos con el historial operativo, lo que permite identificar patrones que suelen anticipar una falla y priorizar dónde intervenir primero.

Cuánto tiempo de corte se puede evitar

El impacto no es menor. Según un dato de McKinsey citado en el sector, las soluciones de mantenimiento predictivo pueden reducir entre un 30% y un 50% el tiempo de inactividad no planificado en activos críticos. Eso significa menos horas sin servicio y, en términos prácticos, menos reclamos y menos pérdidas para empresas y usuarios.

Menos reacción, más prevención

El otro cambio de fondo está en cómo se organiza el mantenimiento. En lugar de revisiones generales y programadas, las compañías pueden enfocar sus recursos técnicos en los puntos con mayor probabilidad de fallar, algo que ordena presupuestos y reduce interrupciones. Y cuando la falla ocurre igual, los sistemas automatizados permiten reaccionar en segundos: redistribuir cargas o aislar la zona afectada para que el corte no se extienda.

El desafío, reconoce el sector, sigue siendo la modernización de infraestructura y la capacitación de personal especializado. Pero la dirección está marcada: menos apagones sorpresa y más sistemas capaces de anticiparse a sus propios problemas.

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