Los códigos QR falsos son una nueva vía para cometer estafas digitales en la Argentina. Mediante una técnica conocida como quishing, los delincuentes manipulan estos códigos para dirigir a las víctimas a páginas web fraudulentas que buscan robar contraseñas, datos de tarjetas bancarias o provocar transferencias de dinero a cuentas controladas por estafadores.
El riesgo no está solamente en escanear el código, sino en las acciones que se realizan después. Por eso, antes de pagar en un comercio, consultar una supuesta multa o acceder a una promoción, es fundamental comprobar que el QR sea legítimo, revisar el enlace al que dirige y verificar el destinatario antes de autorizar una operación.
Los ciberdelincuentes aprovechan la confianza y la rapidez de los pagos digitales para engañar a los usuarios. Entre las maniobras más frecuentes aparecen las calcomanías pegadas sobre códigos originales, las páginas que imitan a bancos y billeteras virtuales y los avisos falsos que exigen pagos inmediatos.
Qué señales permiten identificar un código QR falso
Una de las modalidades más habituales consiste en colocar un sticker con un código QR fraudulento encima del original. Puede ocurrir en mesas de restaurantes, cartas, mostradores, estacionamientos y carteles de cobro. Al escanearlo, la víctima puede terminar en una página falsa o transferir dinero a una cuenta equivocada.
También existen engaños que utilizan supuestas multas, facturas, deudas o beneficios económicos para apurar una decisión. En otros casos, los estafadores envían paquetes que la persona nunca compró e incluyen un QR que conduce a formularios fraudulentos o solicita instalar aplicaciones desconocidas.
Para reconocer estas amenazas, conviene prestar atención a las siguientes señales:
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Stickers superpuestos: si el código presenta bordes despegados, relieves o una impresión que cubre otra, no lo escanees.
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Enlaces sospechosos: revisá que el dominio no tenga errores ortográficos, letras repetidas o terminaciones extrañas.
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Solicitudes de información sensible: desconfiá si una página informativa pide contraseñas, datos bancarios o números completos de tarjetas.
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Descargas inesperadas: un QR de pago no debería exigir la instalación de archivos o aplicaciones desconocidas.
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Destinatarios incorrectos: antes de confirmar una transferencia, verificá que el nombre que aparece en la aplicación coincida con el comercio.
Cómo pagar con QR de forma segura
Para reducir el riesgo de una estafa, es importante revisar el código físico y la dirección web antes de continuar. La presencia de HTTPS o del candado en el navegador no garantiza, por sí sola, que una página sea legítima.
Además, nunca hay que compartir códigos de verificación ni ingresar credenciales bancarias en sitios abiertos desde enlaces sospechosos. También es recomendable mantener actualizado el teléfono y utilizar la autenticación en dos pasos.
Si ya ingresaste datos personales o autorizaste una transferencia, contactá de inmediato al banco o a la billetera virtual para bloquear accesos y tarjetas comprometidas. Cambiá las contraseñas desde un dispositivo confiable, revisá los movimientos y conservá capturas, enlaces y comprobantes para realizar la denuncia correspondiente.
