El celular concentra buena parte de nuestra vida digital: desde fotos, contactos y conversaciones hasta contraseñas, correos electrónicos, documentos y aplicaciones bancarias. Por eso, algunos hábitos cotidianos que parecen inofensivos pueden dejar expuesta información sensible y facilitar accesos no autorizados, fraudes, malware o spyware.
Entre las principales malas costumbres con el celular aparecen dejarlo sin bloqueo, desactivar funciones de seguridad, postergar las actualizaciones, compartir cuentas, descargar aplicaciones desde sitios desconocidos, aceptar todos los permisos y conectarse a cualquier red WiFi. Corregir estas prácticas permite reducir buena parte de los riesgos de seguridad asociados al uso diario del smartphone.
Las malas costumbres que pueden comprometer la seguridad del celular
1. Dejar el teléfono sin bloqueo. No usar PIN, contraseña, patrón o identificación biométrica facilita que otra persona pueda acceder a la información del equipo, especialmente si hay sesiones abiertas en aplicaciones de correo, mensajería, redes sociales o servicios financieros.
2. Desactivar las funciones de seguridad. Quitar el bloqueo automático o la identificación biométrica reduce las barreras de protección. También es recomendable utilizar mecanismos como la verificación en dos pasos, que suma una instancia adicional para comprobar la identidad.
3. Postergar las actualizaciones. Dejar pasar semanas o meses sin actualizar el sistema operativo y las aplicaciones puede mantener expuesto el celular a vulnerabilidades conocidas. Las nuevas versiones incluyen correcciones de seguridad.
4. Compartir cuentas o dejar sesiones abiertas. Otras personas podrían acceder, modificar o eliminar información. También conviene revisar qué dispositivos tienen sesiones activas y cerrar las que ya no se utilizan o resulten desconocidas.
5. Descargar aplicaciones desde fuentes poco confiables. Instalar programas desde sitios desconocidos o enlaces dudosos aumenta el riesgo de incorporar malware o spyware capaces de obtener información o comprometer cuentas.
6. Aceptar todos los permisos. Una aplicación puede solicitar acceso a la cámara, micrófono, ubicación, contactos o archivos. Lo recomendable es habilitar únicamente los permisos relacionados con las funciones que realmente se utilizan.
7. Conectarse a cualquier red WiFi. Las redes públicas o abiertas pueden aumentar la exposición de las comunicaciones y los datos, especialmente al ingresar contraseñas, acceder a cuentas o manejar información sensible.
Qué hacer ante un posible acceso no autorizado
Si aparecen aplicaciones desconocidas, mensajes que no reconocés, cambios inesperados en las cuentas o dispositivos vinculados sin autorización, conviene actuar rápido. El primer paso es revisar las sesiones activas y cerrar las desconocidas. También se pueden comprobar los métodos de recuperación, eliminar accesos sospechosos de aplicaciones de terceros y cambiar las contraseñas comprometidas.
En Android, además, Play Protect permite analizar las aplicaciones instaladas para detectar posibles amenazas. Mantener el bloqueo activo, actualizar el software, controlar los permisos, descargar aplicaciones de fuentes confiables y conservar copias de seguridad son medidas simples para proteger el celular y los datos personales.
