Dejar de scrollear no siempre exige comprar algo. Hay un gadget de 59 dólares llamado Brick que se volvió popular para cortar el hábito, pero lo que vende es, en el fondo, un chip NFC: el mismo tipo de tecnología que llevan una tarjeta de crédito o un pasaporte.
El truco consiste en interponer un obstáculo físico. Para volver a abrir Instagram, hay que levantarse, buscar el objeto y apoyar el celular contra él. Esa pequeña fricción alcanza para interrumpir el impulso, y se puede replicar con un chip en blanco de aproximadamente un dólar o con un código QR impreso.
Foqos, la opción para iPhone
Foqos es una aplicación gratuita y de código abierto para iOS, creada por el desarrollador canadiense Ali Waseem. Su configuración es guiada: se otorgan los permisos, se arma un perfil y se eligen las apps a bloquear.
Para iniciar y detener las sesiones se puede usar una etiqueta NFC, un código QR, un horario diario o cualquier código de barras, como el de un libro o una botella que ya haya en casa. Además, impide desinstalar la app mientras un perfil está activo, un detalle clave para quien pelea contra sus propios impulsos, y su política de privacidad indica que ningún dato sale del dispositivo.
Switchly, para Android
En Android, la opción más completa es Switchly, del desarrollador Saltyy, con sede en Viena. Pide dedicarle un rato a la configuración y leer con atención el asistente inicial, pero permite bloquear apps y direcciones web, activarse con NFC o QR, y hasta bloquear funciones puntuales dentro de una aplicación, como los Reels, aunque esa opción figura como experimental.
Hay un matiz importante: como Android varía según cada fabricante, el funcionamiento puede depender del modelo de teléfono, algo que el propio desarrollador reconoce. La versión gratuita, de todos modos, alcanza para la mayoría de los usuarios.
