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El virus sincicial respiratorio ya supera a la gripe como causa de internación en menores

A pesar de que se introdujo una vacuna para embarazadas que lo previene, no es suficiente; existe una estrategia combinada más efectiva, pero por ahora el Estado nacional no la cubre

13 de agosto, 2026 | 19.19

Cuando hace dos años se anunció que había llegado la vacuna contra el virus sincicial respiratorio (VSR), causante de bronquiolitis y principal causa de internación por infección respiratoria aguda baja en niños pequeños, los pediatras se emocionaron. La bronquiolitis fue, durante décadas, la principal causa de muerte en el país después del primer mes de vida y hasta el año de edad.

Sin embargo, aunque ahora cuentan con herramientas para frenarlo, el microorganismo sigue generando hospitalizaciones en la población infantil. De acuerdo con el último Boletín Epidemiológico Nacional N° 819 (BEN), hasta la semana 28 se detectaron más de 65.000 casos de bronquiolitis y en lo que va de 2026, se notificaron 2.267 hospitalizaciones. El mayor número de casos positivos para VSR se registró en menores de cinco años y particularmente en los menores de uno. De hecho, las internaciones por este cuadro, que es la primera causa de muerte en esta franja de edad, superan a aquellas causadas por la gripe. Los datos de vigilancia epidemiológica muestran, además, que los menores de un año siguen presentando los mayores porcentajes de positividad para VSR, tanto entre los pacientes ambulatorios como en los internados. Recién después de los cuatro años la influenza empieza a igualarlo y luego a ser más preponderante.

"El VSR sigue siendo uno de los principales motivos de hospitalización por causas respiratorias en lactantes y continúa generando una importante carga de enfermedad en la población infantil –explica Néstor Vain, médico pediatra y neonatólogo, jefe de Neonatología y Pediatría de los Sanatorios de la Trinidad Palermo y Ramos Mejía–. Y hay que tener en cuenta que la mayoría de los niños que desarrollan enfermedad grave son nacidos sanos y a término, sin factores de riesgo conocidos. Es decir,  que todos los bebés pueden enfermarse, resulta imposible predecir qué lactantes desarrollarán enfermedad grave”.

Vain mencionó que este año la temporada empezó más tarde, no se sabe bien por qué. “En este momento, hay bastante más sincicial que cualquiera de los otros virus y por eso tuvimos bastantes internados por bronquiolitis, más que por influenza por lejos”, agrega.

La Argentina incorporó en 2024 la vacunación materna contra el VSR al Calendario Nacional, un avance importante para reducir las formas graves de la enfermedad. Sin embargo, los especialistas advierten que aún existe una proporción significativa de bebés que atraviesan desprotegidos su primera temporada de circulación viral: algunos porque nacieron fuera del período de vacunación de las embarazadas, otros porque sus madres no pudieron vacunarse, porque no transcurrió suficiente tiempo entre la vacunación y el parto para que recibieran una cantidad adecuada de anticuerpos, o porque al comenzar la temporada de VSR, ya habían pasado varios meses desde el nacimiento y la protección recibida durante el embarazo había disminuido, aunque los bebés seguían transitando su primer año de vida, que es la etapa en la que todavía existe riesgo de desarrollar cuadros graves.

“La vacuna materna es muy eficaz, pero solo para los bebés nacidos entre los meses en que la madre puede transferir anticuerpos con tiempo suficiente antes del pico estacional –detalla Vain–. Los chicos nacidos entre octubre y diciembre  no llegan a estar protegidos cuando se produce el pico de circulación del virus, que es entre mayo y junio, porque los anticuerpos recibidos de la mamá se van desvaneciendo más allá de los cinco o seis meses. A esto se suma que la adhesión a la vacunación en embarazadas ronda el 65-70%, muy por debajo de la cobertura en otros esquemas”.

Los especialistas recuerdan que durante años los pediatras enfrentaban epidemias de invierno "tremendas" por este virus, sin camas disponibles ni en el sistema público ni en el privado. Hoy, la situación es bien diferente, porque además de la vacuna, que protege a los chicos durante seis meses, existe un anticuerpo monoclonal de acción prolongada (el nirsevimab), que puede protegerlos durante el primero y segundo años de vida.

"Estamos en un escenario muy alentador, completamente distinto al de hace algunos años, porque contamos con herramientas eficaces que disminuyen el riesgo de formas graves y las internaciones por VSR. El desafío ahora consiste en lograr que todos los lactantes, independientemente del momento del año en que nacen, reciban la estrategia preventiva más adecuada y atraviesen protegidos su primera temporada de circulación del virus", destaca la Dra. Analía de Cristófano, jefa de la Sección de Infectología Pediátrica del Hospital Italiano de Buenos Aires.

De Cristófano coincide en que la vacunación materna logró bajar los casos graves, pero no tanto las internaciones en su conjunto. “Los anticuerpos transmitidos por la madre duran entre cinco y seis meses; pasado ese lapso, el bebé queda desprotegido, ya que no genera sus propios anticuerpos sino que recibe los transferidos. Por eso, los chicos nacidos hacia fines de año, cuando ya no llegan a estar cubiertos por la vacuna materna en la temporada de circulación viral, que en general va de abril a septiembre, llegan sin anticuerpos al pico de contagios –explica–. Allí es donde entra en juego el anticuerpo monoclonal, que hoy en el país está indicado solo para pacientes de riesgo a nivel nacional, aunque su indicación aprobada es para cualquier lactante”. En el Plan de Salud del Hospital Italiano, la especialista detectó que el 5% de los bebés menores de un año se internaba por VSR. Tras presentar los datos, logró que se aprobara la cobertura del anticuerpo monoclonal, lo que resultó costo-efectivo, ya que disminuyó las internaciones en un 80%.

La estrategia combinada en el Hospital Italiano

En el país, la provincia de Córdoba fue pionera en reconocer la necesidad de avanzar hacia una estrategia integrada de prevención del VSR para cerrar las brechas de protección que aún persisten. En ese marco, este año incorporó cerca de 10 mil dosis del anticuerpo para proteger a los bebés sanos y a quienes tengan condiciones de riesgo y no cuenten con protección efectiva frente al virus.

La estrategia cordobesa busca promover la equidad en el acceso a medidas de prevención de infecciones respiratorias agudas bajas en bebés. Consiste en la administración de nirsevimab a recién nacidos antes del alta de las maternidades y en vacunatorios habilitados, a niños nacidos desde el 1° de enero de 2026 que cumplan criterios de elegibilidad, y a aquellos con condiciones de riesgo nacidos desde el 1° de septiembre de 2025.

"La campaña está avanzando de manera muy satisfactoria en la provincia. Si bien es temprano para extraer conclusiones definitivas, los equipos de salud comienzan a observar señales que podrían ser consistentes con un impacto favorable de esta estrategia integrada de prevención", subraya María Soledad Álvarez, médica infectóloga y pediatra del Hospital Infantil Municipal de Córdoba. Y agrega Gabriela Barbás, exministra de Salud de la provincia: “La estrategia combinada se implementó este año y si bien se ve impacto, los datos todavía no fueron evaluados”.

Diversas sociedades científicas nacionales e internacionales, como la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP) y la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE), recomiendan avanzar hacia este tipo de estrategia combinada vacuna-anticuerpo monoclonal.

“La vacuna es excelente, pero el bebé en gestación no responde a la inmunización –afirma Vain–. La madre fabrica anticuerpos,  estos pasan al bebé principalmente después de las 32 semanas y duran un determinado tiempo. Entonces, no tiene sentido vacunar a las embarazadas que van a tener sus chicos entre octubre y diciembre, porque cuando llegan a mayo o junio, el pico de la temporada del sincicial, van a creer que están vacunados, pero no van a tener anticuerpos. El impacto real de la vacunación en la reducción total de la bronquiolitis es de entre el 25% y el 30%, mientras que las estrategias combinadas (vacuna más anticuerpo monoclonal para quienes no fueron alcanzados por ella) llevan la disminución al 80-90%, según la experiencia de otros países. En Chile, por ejemplo, que no utiliza la vacuna materna, sino que aplica el anticuerpo monoclonal al 100% de los chicos nacidos entre abril y octubre, en tres años lograron una reducción del 93% de la bronquiolitis y no registraron muertes por esta causa”.

Y concluye: “A los pediatras esto [que el anticuerpo no sea provisto en la salud pública] nos plantea un dilema ético. Si mi nieto nace en abril y la mamá no recibió la vacuna, yo ni lo pienso: le hago dar el anticuerpo. Pero con los chicos que vienen de un medio social más humilde y no lo pueden pagar, ¿qué hago? Encima, con el área de prevención de enfermedades infecciosas del Ministerio de Salud de la Nación desmantelada. Es injusto que haya chicos sanos que se van a pescar una enfermedad que es prevenible”.

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