Es innecesario repetirlo: los recortes siguen haciendo estragos en el ecosistema científico nacional. No hay organismo que se salve del estrangulamiento generalizado y el Conicet es uno de los que está acusando el impacto en múltiples frentes. Al desguace la Agencia I+D+i y la eliminación del financiamiento de proyectos científico-tecnológicos que evaluaba, seleccionaba y administraba, se suma la reducción a la mitad los cupos para el ingreso a la Carrera del Investigador, que pasaron de 800 a 400, y dos años sin convocatorias para ese concurso. El último golpe es que alrededor de 375 becarios posdoctorales de todo el país terminaron sus becas de tres años sin que estuviera resuelto su pase a planta permanente. Quedaron, como suele decirse, “en el limbo”. Ahora, desde las universidades nacionales están intentando buscar soluciones transitorias para evitar perderlos.
Tradicionalmente, el tránsito entre el posdoctorado y el ingreso a carrera se cubría prorrogando las becas hasta que se hiciera efectiva su incorporación o se diera a conocer una evaluación negativa. Pero este año, los contratos vencieron el 31 de julio y la Jefatura de Gabinete, en manos de Diego Santilli, decidió no autorizar una partida de unos 3.000 millones de pesos para extenderlas. Cinco de los ocho miembros del Directorio del Conicet se manifestaron a favor de otorgar las prórrogas y recibieron a los becarios, pero el presidente, Daniel Salamone, no se presentó. Tanto él como los gerentes dijeron que eso no estaba en el presupuesto y que por lo tanto no se podía financiar.
Después de haber realizado gestiones desde abril, Alberto Baruj, Claudia Capurro, Alberto Rivarola, Mario Pecheny y Jorge Aliaga publicaron una declaración en la que manifiestan que no solo es conveniente, sino "necesario para sostener el desarrollo del sistema científico nacional, otorgar prórrogas a las becarias y los becarios posdoctorales cuyas becas finalizan el 31 de julio de 2026, y que se han presentado a la convocatoria de ingreso a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CICyT) 2025, hasta tanto se resuelva dicho concurso". Sin embargo, nunca se instrumentaron los créditos necesarios, que dependen del Poder Ejecutivo.
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Como resultado, investigadores en su etapa más productiva, con hasta ocho años de formación financiada por el Estado, quedaron de un día para el otro sin estipendio, sin obra social y ante la disyuntiva de esperar el resultado del concurso recién previsto para 2027, buscar una posición fuera del país o abandonar la vida académica para irse a trabajar al sector privado. Legisladores de varios bloques (Alejandra Vigo, Carlos Espínola, Edith Terenzi y Beatriz Ávila) presentaron un proyecto en el Congreso para forzar la prórroga por ley, y colectivos de becarios autoconvocados vienen movilizándose desde julio, con denuncias de una nueva "fuga de cerebros" hacia centros europeos o estadounidenses.
De acuerdo con un análisis de Jorge Aliaga, representante electo por las universidades en el Directorio del Conicet, los becarios que se habían presentado a la carrera en 2025 se distribuyen de la siguiente forma: nueve postulantes por organismos no Conicet (INTA, CNEA, Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, Inapl y Citedef); 35 del Conicet, 318 de las universidades nacionales y 13 de universidades privadas.
En la emergencia, distintas universidades nacionales pusieron en marcha un salvataje para evitar esta sangría que expulsa del sistema a jóvenes ya formados. “Todo el tiempo estamos poniendo parches, pero la cantidad de ‘salvavidas’ es finita y las universidades nos vemos en la necesidad de dejar de hacer otras cosas, como entregar más subsidios a la investigación u organizar eventos científicos”, comentó Guillermo Durán, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. De los 63 que corresponden a la UBA, calculan que eventualmente solo podrán “salvar” a alrededor de la mitad, porque el resto ya optó por dejar el país o irse a trabajar a empresas. “Son gente muy preparada –agrega el virólogo y ex decano de la Universidad Nacional de Quilmes (Unqui), Mario Lozano–. En particular, la Unqui es muy reconocida en biotecnología y la mayoría son de esa área”.
De acuerdo con Sandra Goñi, secretaria de investigaciones de esa misma universidad, en primer término, están “relevando la situación de todos los afectados para delinear la mejor estrategia posible y dar respuesta en esta difícil coyuntura”.
Roberto Salvarezza, presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la Provincia de Buenos Aires, comenta que el gobernador Axel Kicillof, manifestó su consternación por la incomprensible actitud del gobierno nacional de expulsar personal científico altamente calificado; en particular, truncando trayectorias de jóvenes con formacion posdoctoral. En este context, están trabajando junto a las universidades bonaerenses para implementar un cupo de becas posdoctorales que faciliten la inserción de aquellos cuyas trayectorias fueron discontinuadas por el Conicet el 31 de julio y cuyas áreas de investigación sean de interés para la Provincia.
Por su parte, el rector de la Universidad Nacional de Córdoba, Jhon Boretto confirmó un fondo de emergencia para 29 becarios y becarias posdoctorales vinculados a institutos y unidades académicas de esa casa de estudios.
La medida contempla un estipendio mensual cercano a $1.200.000, equivalente a una beca doctoral universitaria, hasta agosto de 2027, cuando se espera que se resuelva el ingreso a la carrera científica. Quienes no tengan cargo docente en la UNC cobrarán el monto completo; quienes sí lo tengan recibirán un complemento hasta alcanzar esa cifra. La universidad también garantizó la continuidad de la cobertura médica a través de la obra social Daspu. En términos presupuestarios, la iniciativa le representará a la UNC una erogación cercana a los $324 millones anuales, que financiará con fondos propios.
“Se ha generado una situación complicada porque se han quedado sin financiamiento. Son personas altamente calificadas, formadas; por eso hemos considerado prioritario dar una respuesta”, explicó Boretto. El director del CCT Conicet Córdoba, Sergio Dassie, afirmó que las finanzas del Conicet no permiten ese compromiso.
Oscar Alpa, exrector de la Universidad Nacional de La Pampa y actual presidente del Consejo Interuniversitario Nacional, consideró que esta estrategia “dependerá de los recursos que tenga cada universidad, ya que el gobierno todavía no transfirió el aumento del 20% para gastos de funcionamiento”. Y agregó: “Todavía no tengo el panorama completo. La semana que viene tenemos plenario del CIN y podremos hacernos una idea más precisa [de la extensión de estos salvatajes]”.
