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El truco que pocos conocen con tapitas de gaseosa para proteger de las plagas a una popular planta del hogar

La lengua de suegra es una planta ideal para interiores por su resistencia, pero ¿pueden las tapitas evitar hormigas y babosas? Te contamos cómo funciona este método y qué cuidados clave necesita esta planta para no morir por exceso de agua.

09 de octubre, 2026 | 10.00
El truco que pocos conocen con tapitas de gaseosa para proteger de las plagas a una popular planta del hogar

La lengua de suegra, conocida científicamente como Dracaena trifasciata, es una de las plantas de interior más valoradas por su capacidad para resistir largos períodos sin riego y adaptarse a distintos ambientes. En los últimos tiempos, un truco que se difundió en redes sociales propone usar tapitas de gaseosa colocándolas sobre la tierra para protegerla de plagas como hormigas, caracoles y babosas.

La idea consiste en colocar una o varias tapitas sobre el sustrato, añadiendo un poco de agua o, según algunas versiones, aceite. Esto busca crear pequeñas barreras físicas que dificulten el acceso de ciertos insectos y moluscos a las hojas y brotes. El principio detrás de este método tiene sentido, ya que las barreras pueden limitar el movimiento de plagas rastreras.

De hecho, universidades como las de Oregon, Minnesota y California incluyen el uso de barreras alrededor de plantas como una estrategia válida para combatir caracoles y babosas. Sin embargo, una tapita no forma un círculo cerrado, por lo que su eficacia es limitada y debe complementarse con otras medidas de control.

Un aspecto fundamental para el cuidado de la lengua de suegra es el riego. Sus hojas carnosas le permiten soportar sequías, pero el verdadero enemigo es el exceso de agua. La Universidad Estatal de Carolina del Norte recomienda emplear un sustrato con buen drenaje y dejar que se seque entre riegos, ya que el exceso puede causar pudrición en las raíces.

Además, esta planta suele presentar pocos problemas de plagas, aunque en ocasiones pueden aparecer cochinillas y ácaros. Para tratarlos, se aconseja utilizar un rociador con jabón potásico mezclado con agua caliente y fría. De esta forma se controla la infestación sin dañar la planta.

La denominada como "lengua de suegra" tiene hojas gruesas que le permiten soportar períodos secos.

La Universidad de Illinois coincide en que el exceso de riego es una de las principales causas de problemas en la lengua de suegra. Para combatir caracoles y babosas, aconseja mejorar el drenaje, reducir lugares húmedos donde se esconden y evitar mantener el suelo constantemente mojado.

Las claves para que el truco funcione y cómo cuidar la planta

Si decidís probar el truco de las tapitas, lo más prudente es usarlas como pequeños recipientes independientes sobre la tierra, evitando que su contenido se derrame y sin pegarlas a las hojas ni enterrarlas junto a las raíces. Este método es solo un complemento dentro de una estrategia más amplia de cuidado.

Ante la presencia de signos evidentes de plagas -como manchas, hojas dañadas, telarañas diminutas, masas algodonosas o insectos visibles- lo más recomendable es identificar el tipo de organismo que afecta la planta, ya que no todos responden igual a los tratamientos y las tapitas difícilmente solucionen infestaciones más graves.

Un punto a favor de esta técnica es que permite reutilizar un objeto que normalmente se desecharía, sumando un gesto ecológico al cuidado de la planta. Sin embargo, no es un remedio milagroso y debe integrarse a otras prácticas de mantenimiento.

Además, hay que prestar atención al lugar donde se ubica la lengua de suegra. Si está en un balcón, terraza o patio, lo ideal es protegerla de lluvias constantes que mantengan el sustrato mojado por días, ya que esto puede dañar las raíces si la maceta no tiene buen drenaje.

Por eso, cuando se pronostiquen lluvias fuertes, conviene mover la planta a un lugar techado y evitar regarla justo después de la tormenta. Primero hay que asegurarse de que la tierra esté seca para no provocar daños con el exceso de humedad.

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