La provincia de Buenos Aires tiene una infinidad de localidades desconocidas por el turismo que son económicas, accesibles y especiales para disfrutar de un fin de semana de descanso. Entre ellas se encuentra Hale, dentro del partido de Bolívar y a solo 300 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Con una fuerte presencia de espacios verdes y calles tranquilas, el pueblo cuenta con apenas 200 habitantes. Gracias a su cercanía a la Ruta 205 se volvió accesible para quienes vayan desde CABA por la autopista Riccheri, empalmando con la Ezeiza-Cañuelas. Tras finalizar ese tramo, se continúa por la Ruta 205 hasta el kilómetro 275 y se ingresa al acceso a Hale. Se trata de un viaje de aproximadamente 4 horas en auto.
En sus cercanías se encuentran las localidades de Gral Alvear al este, Pehuajó al oeste y 9 de Julio hacia el norte.
Qué se puede hacer un fin de semana en Hale
Uno de los principales atractivos de Hale es la gastronomia, la localidad cuenta con dos prestigiosos bodegones de campo. El primero de ellos funciona en la vieja panadería del pueblo, y se destaca por sus carnes asadas, hamburguesas veganas, postres caseros y un menú de autor que cambia de acuerdo a las estaciones. Además, cuenta con reservas de vinos de todo el pais y una destacada selección de postres.
El segundo bodegón se encuentra en un viejo almacén de ramos y se destaca por sus pastas de estilo italiano, acompañadas de las clásicas minutas. Ambos lugares cuentan con recetas familiares que se fueron pasando de generación en generación.
Otro de los grandes atractivos de Hale son los espacios verdes, la arquitectura antigua y sus calles coloniales. Por otro lado, se encuentra la capilla dedicada a la Virgen de Luján, la vieja estación de tren que hoy funciona como museo, las construcciones de estilo campestre y el clásico Club de Hale.
Pero lo más atractivo, para ir en pareja, familia o amigos es la posibilidad de conectar con la naturaleza en toda época del año. Su frondosidad lo hace fresco en verano y muy pintoresco en primavera y otoño. Además, el camping municipal, es ideal para pasar la noche abajo de un cielo inmensamente estrellado.
