Sirvió a su amante en un guiso: la historia de La Turca Basil, la "descuartizadora" de San Cristobal

Se trata de una de las historias reales más escalofriantes de la Ciudad de Buenos Aires.

23 de junio, 2026 | 18.14

Corría el año 1973 cuando el barrio de San Cristobal fue testigo de uno de los casos más escalofriantes de la historia de la Ciudad de Buenos Aires. Emilia "la turca" Basil tenia la fama de ser una de las mejores cocineras de la zona y su restaurante era uno de los más concurridos por aquel entonces.

Pero para entender esta historia real hay que viajar aún más al pasado, cuando la mujer que había llegado del Líbano en 1940 conoció a Felipe Coronel Rueda, compañero de trabajo en un frigorífico. Estos se casan y ponen un restaurante. Dada su situación económica no pueden afrontar el total del alquiler, por lo que dejan que el dueño, José Petriella, viva en el fondo del local.

Emilia "la turca" Basil es conocida como la descuartizadora de San Cristobal.

Amantes, extorsión, abuso y asesinato

Petriella y Emilia se vuelven amantes. Él le ofrece dinero a cambio de intimidad. Cansada de la situación, ella decide ponerle punto final, pero él comienza a extorsionarla: si no accede a intimar con él, contará toda la verdad.

Un día, a minutos de abrir el restaurante, Petriella le exije a Emilia intimar en la cocina. Pero esta vez, ella lo ahorca con el hilo de un matambre que está preparando. Esconde el cuerpo entre cajones y durante los próximos días se encargará de hervirlo y servirlo en guisos, empanadas y estofados a los comensales, recordando su tiempo en el frigorífico.

Sin embargo, el torso queda entre las verduras y frutas de un cajón que es arrojado a la vereda. Para la mala suerte de Emilia, los recolectores de residuos se encontraban en huelga, por lo que a los días los vecinos comienzan a sentir un olor putrefacto que provenía de la puerta del restaurante y deciden llamar a la policía.

Las autoridades se apersonaron en el local y preguntaron por el paradero de Petriella, quien hace días no era visto. La turca aseguró desconocer qué sucedió con aquel y por qué había un torso en la basura. Sin tener pruebas para incriminarla, los oficiales comienzan a retirarse, pero es en ese momento que uno de ellos nota una pelota extraña sobre la mesada: era el craneo de Petriella, que había sido hervido durante días y envuelto en papeles.

Finalmente, Emilia "la turca" Basil fue condenada a diez años de prisión por homicidio simple. Sin embargo, luego de seis años fue puesta en libertad condicional y nunca más se supo de ella.