El día que un inodoro gigante eclipsó al Planetario

Por el Día del Inodoro, la ONG Módulo Sanitario intervino el planetario por una causa justa: visibilizar que 6 millones de personas en Argentina no tienen baño.

20 de noviembre, 2020 | 18.22

La pandemia puso en evidencia que contar con acceso a los servicios básicos es fundamental para la salud de la población. En el país hay seis millones de personas que no tienen baño. Con motivo del Día mundial del inodoro, el 19 de noviembre la ONG Módulo Sanitario realizó la campaña #NoMeAguanto para visibilizar esta triste realidad. Durante todo el jueves se lució, cual escultura sanitaria, un inodoro gigante a metros del Planetario. Completaban la instalación dos prototipos de baños: uno precario de madera, plástico y cartón, con un tacho de pintura para hacer necesidades y otro con inodoro, lavatorio, duchador y calefón eléctrico. Éste último es el que instala la ONG en casas donde el servicio sanitario es como el de al lado, o ni siquiera tienen uno. “No tener un baño es no tener el espacio para realizar tareas fundamentales de higiene que preservan la salud y dignifican: espacio para lavarse las manos, una ducha donde higienizarse y un inodoro con el tratamiento correspondiente de desechos”, explica Matías Nicolini, co-fundador de Módulo Sanitario que en un año, pandemia mediante, construyeron más de 550 baños.

Vicentin: de gran empresa a gran estafa

A los pies del gran retrete, un gazebo con unas cuatro mesas dispersas fue el punto de encuentro de un grupo de artistas entusiasmados por una propuesta inusual: intervenir inodoros que luego serán subastados online. Con música de fondo, pinceles y pintura a disposición, los artistas convocados llegaron alrededor de las cuatro de la tarde y enseguida se pusieron manos a la obra.

Cómo fue la intervención

Sobre un plástico en el pasto y bajo el sol, @difilitoral dibuja un Gauchito Gil sobre la mochila de un inodoro. “Soy de Goya, Corrientes, el Gauchito representa la cultura local y popular, ensambla lo gauchesco con lo religioso y es un colorido típico del litoral. Vine a Buenos Aires a estudiar y me quedé, pero en este año tan particular me dieron ganas de volver y estar más cerca de la naturaleza”, cuenta mientras transforma su nostalgia en un cuadro singular.

En sintonía litoraleña, @toiagrehan dibuja tramas vegetales y un delicado pajarito. Bajo el techo plegable, la diseñadora gráfica y artista visual @solegonzalezart improvisa un juego de bocas y trazos sobre un fondo rosa, “me salió medio ochentoso”, dice con una sonrisa. Sobre la misma mesa, en otra taza, @meri.wright dibuja grandes flores rojas de tallos largos. Enfrente, la tatuadora @jazmin.perfetti preparó un fondo azul para que su mano improvise con negro una suerte de flor heráldica. @martifiorentino, su compañera de mesa, dice que suele hacer flores pero que esta vez prefirió jugar con manchas y menos detalles, @ninja.arte improvisa trazos negros y fucsias: “Este es más descontrolado, hago lo que sale de mi cuerpo, está bueno para cuando uno quiere ir a rockear al baño”, y @tranquilo.arte le pone coronas al trono.

El artista visual urbano @gerdyharapos intervino una tapa con paste up de su propia autoría y el DJ @cucho.dub fue armando la propia con papel barrilete pegado con engrudo de fécula de mandioca; “siempre estuve relacionado con el arte urbano. La pandemia me dejó sin trabajo, y era hacer esto o matar personas. Como no puedo pasar música para la gente, la pego en las paredes, o en este caso, en la tapa de un inodoro, y de alguna forma estoy abriendo cabezas”. @maurobuscemi trabaja en el Museo de arte decorativo, se dedica a los murales y hace talleres y workshop. Su obra aquí tiene peces dentro de la taza del inodoro, peces en la tapa y un gato en la mochila. “El tuyo tiene narrativa, levantás la tapa y los peces se topan con el gato”, le dice un compañero.

Las construcciones sanitarias en pandemia

Hablando de pandemia, Tomás Sicouly, fundador junto a Matías Nicolini de la ONG convocante, cuenta que este año fue mucho más difícil llevar a cabo las construcciones sanitarias. Para hacer las obras, las personas interesadas se tienen que comprometer a cavar un pozo ciego y pagar el 10% del módulo. “Entre la cuarentena y los problemas económicos tuvimos que postergar las construcciones; pero en cuanto pudimos tratamos de seguir en contacto, les llevamos lavandina e implementos de higiene a las familias. La publicidad dice: “quédate en casa, lávate las manos” ¿y cómo van a hacerlo?… ahora más que nunca se plasma la necesidad de tener la infraestructura necesaria para instalar hábitos de higiene. No es lo mismo lavarte los dientes en tu casa que tener que ir a lo del vecino, incluso hay familias que no toman líquido a la noche para no molestar a quienes les prestan el baño”. Así, o con un receptáculo a la intemperie vive el 15% de la población en la Argentina.

Si bien hay varias empresas que apoyan a Módulo sanitario con materiales e infraestructura, lo cierto es que nunca alcanza y por ello los artistas allí presentes pusieron lo mejor de sí para subastarlos y mejorar la calidad de vida de otros. Además, como bien dice @maurobuscemi: “Dos obras del Siglo XX tienen que ver con la mierda: el mingitorio de Duchamp y la caca en lata que produjo y vendió el italiano Piero Mangoni en los años 60”.

Con la noche, el Planetario se enciende, la pintura se seca y el inodoro gigante se desinfla. En el ambiente se respira alegría, todos los presentes se sienten felices y satisfechos por haber puesto su granito de arena para mejorar la calidad de vida de otros y haberle rendido homenaje a uno de los mejores inventos del ser humano.

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