Sistema inmunitario: todo lo que necesitás saber para cuidarlo

El sistema inmunitario es la base para evitar enfermedades y mantener una buena salud. Conocé su importancia y cómo protegerlo.

23 de octubre, 2020 | 09.48

La crisis mundial por el COVID-19 despertó las alertas de todo el mundo, destacando la importancia del sistema inmunitario en el organismo. Su correcto funcionamiento es esencial para la prevención y cura de enfermedades. 

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El sistema inmunitario es la principal barrera ante gérmenes, bacterias y agentes dañinos para el cuerpo. Nacemos con él y lo vamos desarrollando a lo largo del tiempo. Sin embargo, es clave mantenerlo saludable puesto que, con los años, su eficacia disminuirá. 

En esta nota, repasamos cómo funciona y cuáles son las claves para mantenerlo sano y fuerte durante toda la vida. También, te contamos cuáles son los síntomas de la inmunodeficiencia y sus posibles causas.  

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Todo sobre el sistema inmunitario

Nuestros cuerpos cuentan con un sistema inmunitario cuya función principal es proteger al organismo de la agresión de agentes extraños. Estos pueden ser virus, bacterias o moléculas que no integran la estructura biológica propia. 

 

 

Componentes 

Se trata de un sistema extraordinariamente complejo, integrado por órganos, tejidos, células y moléculas, relacionadas de manera interdependiente entre sí. Sus componentes más importantes son:

  • piel

  • mucosas

  • amígdalas

  • adenoides

  • bazo

  • timo

  • ganglios linfáticos del tejido pulmonar e intestinal

  • proteínas de la sangre

 

Clasificación de la inmunidad

La inmunidad del cuerpo puede clasificarse en dos tipos. Por un lado, el “natural'', que es con el que nacemos. 

Por otro lado, el “específico”, que es adquirido durante el crecimiento y adaptación al medio. Se obtiene luego de transitar por distintas enfermedades y desarrollar los anticuerpos necesarios. 

 

¿Qué pasa cuando falla?

Normalmente, este sistema se encarga de combatir cualquier antígeno que ingrese al cuerpo y amenace la salud. Sin embargo, pueden ocurrir fallas como que se encuentre debilitado o que se vuelva en contra del mismo cuerpo.

Este último caso es el de las enfermedades autoinmunes. Estas se desarrollan cuando el sistema no distingue las células ajenas de las propias y las ataca, afectando tejidos y células.

Hasta el momento, nadie sabe cuáles son las causas de esta clase de dolencias. Se cree que hay varios factores implicados: ambientales, fármacos, compuestos químicos, hormonas sexuales y virus. También, es posible que la herencia juegue un papel determinante.

 

¿Sistema inmunológico o inmunitario?

¿Sabías que los términos “inmunitario” e “inmunológico” no significan lo mismo? Muchos los utilizan como sinónimos, pero no lo son. ¡Averiguá por qué! 

A la hora de nombrar este sistema, una equivocación común —incluso en el ambiente médico y científico— es la de llamarlo “inmunológico”. Sin embargo, este término está relacionado con la ciencia de la inmunología como disciplina.

Por eso, la forma correcta de referirse al sistema que tienen los seres vivos para protegerse de las enfermedades y sustancias extrañas es el de “inmunitario”.

 

 

¿Cómo funciona?

A continuación, te explicamos, paso a paso, cómo es el proceso inmunitario del cuerpo.

  1. Ingreso del antígeno al cuerpo

Un agente infeccioso entra en el cuerpo. Puede tratarse, por ejemplo, de un virus que entra por la nariz o una bacteria que ingresa por sangre en una herida. 

Los agentes infecciosos, de cualquier naturaleza, se llaman antígenos. Las defensas del cuerpo siempre intentarán eliminarlos. 

  1. Primera defensa

La primera defensa del cuerpo es un grupo de células llamadas macrófagos. Se encuentran en la corriente sanguínea, circulando por los tejidos del cuerpo. 

Cuando un antígeno ingresa, el macrófago lo captura en la célula. Luego, lo  procesa en pedacitos llamados péptidos antigénicos. 

  1. Antígenos de leucocitos humanos

Después, estos péptidos se unen a moléculas llamadas antígenos de leucocitos humanos (HLA) y se libera. Aquí, entran en juego las células linfocitos de clase T, que reconocen e interactúan con el HLA.

  1. Citocinas

Una vez reconocido el complejo HLA, los linfocitos T envían señales químicas a las citocinas. Estas, a su vez, atraen más linfocitos T y alertan a los de la clase B. Estos últimos producirán los anticuerpos. 

  1. Liberación de anticuerpos

Se liberan anticuerpos a la circulación sanguínea para encontrar más antígenos. De esta forma, garantizan que los invasores no puedan multiplicarse y enfermar al organismo. 

En este último paso, una célula llamada fagocito, se encarga de remover el antígeno del cuerpo. Los anticuerpos en contra del antígeno no desaparecen. Esa es la razón por la cual algunas enfermedades no nos afectan dos veces, como es el caso de la varicela.

 

¿Cómo se desarrolla?

La inmunidad se desarrolla a partir de los primeros años de vida. Desde que un bebé nace, ya cuenta con defensas que le permitirán enfrentarse a virus y bacterias.

Las defensas se adquieren desde la infancia. Su desarrollo dependerá de la predisposición de cada niño y de su forma de vivir. En principio, la leche materna previene las infecciones intestinales. 

Las vacunas también son grandes aliadas del sistema inmunitario. Gracias a ellas se pueden prevenir enfermedades graves. 

Cuantas más enfermedades benignas padece y supera un organismo, más anticuerpos acumula. De esta manera, al llegar a la edad escolar, una persona habrá desarrollado inmunidad contra los gérmenes de circulación habitual. 

Con los años, el sistema inmunitario presenta algunos cambios. Para empezar, su respuesta se vuelve más lenta, aumentando el riesgo de enfermedad. 

Además, es más probable desarrollar condiciones autoinmunitarias y cáncer. Por último, el cuerpo sana más lentamente puesto que hay menos células.

 

¿Qué es un sistema inmunitario débil?

Como vimos, contar con un sistema inmunitario desarrollado y fuerte es esencial para evitar enfermedades. Sin embargo, algunas veces, esto no sucede y se provoca la inmunodeficiencia.

Causas de inmunodeficiencia

Existen diversas razones por las que las defensas inmunológicas se encuentran débiles. Entre ellas, podemos reconocer: 

  • La edad: bebés que todavía no lo desarrollaron y ancianos que tienen menos anticuerpos y respuestas más lentas.

  • Algunos virus que provocan debilitamiento irreversible del sistema, como el de la gripe aviar.

  • Embarazos

  • Inmunodeficiencias congénitas

  • Estilos de vida poco saludables

Este último es el factor más común de debilitamiento del sistema inmune y también el más fácil de revertir. Las personas que sufren de estrés, que duermen poco y tienen alimentaciones pobres en nutrientes, son más propensas a enfermarse.

 

Síntomas de inmunodeficiencia

Al igual que sus causas, los síntomas de un sistema inmunitario debilitado pueden ser de diversa naturaleza. Los signos más comunes de inmunodeficiencia son el cansancio y el agotamiento permanentes, así como la susceptibilidad a las infecciones. 

Además de los síntomas de resfriados —tos, dolor de garganta, fiebre—, existen otros signos que indican inmunodeficiencia. Estos son:

  • caída del pelo

  • irritaciones en la piel 

  • reacciones alérgicas

  • herpes

  • gingivitis

  • retraso de la cicatrización

  • problemas de concentración

 

¿Cómo fortalecer el sistema inmunitario?

Existen diversas maneras de fortalecer nuestro sistema de defensa, evitando la inmunodeficiencia y sus consecuencias. A continuación, te contamos cuáles son y cómo incorporarlas en tu rutina diaria.

Alimentos para fortalecer las defensas inmunitarias

¿Sabías que el 80% del sistema inmunitario se encuentra en el intestino? Allí, el tejido linfoide discrimina, de forma eficaz, entre patógenos invasivos y antígenos inocuos. 

 

 

Por esta razón, los alimentos que ingerimos son claves en el proceso de fortalecer nuestro sistema. Esto se logra cumpliendo con los requerimientos nutricionales que necesita nuestro organismo para funcionar correctamente. Te dejamos algunos consejos: 

  • Ingerir las porciones diarias de frutas y verduras recomendadas.

  • Consumir carne de forma moderada.

  • Elegir las grasas sanas: aceite de oliva, coco, palta, nueces y salmón.

  • Evitar exceso de carbohidratos: pan, papa, arroz, maíz y azúcar.

  • Evitar comidas procesadas o instantáneas, ya que incluyen aditivos, grasas, azúcar y sales agregadas. No ofrecen ningún aporte nutricional significativo y favorecen el sobrepeso, diabetes e hipertensión.

 

Higiene personal

Con la crisis del COVID-19, muchos tomamos conciencia de la importancia que tiene la higiene en la vida diaria. Los virus y bacterias pueden permanecer en nuestros cuerpos e ingresar por las mucosas o lastimaduras.

Por ello, es esencial la higiene personal, especialmente el lavado de manos constante. Esto es fundamental, puesto que con ellas no solo tocamos todo lo que nos rodea, sino que también las llevamos permanentemente al rostro. 

Además, la limpieza y desinfección de los ambientes en que nos movemos resulta clave para evitar riesgos innecesarios.

Actividad física

Otra manera de mantener nuestro organismo saludable, es hacer actividad física o ejercicio. Esto provoca que los anticuerpos y glóbulos blancos circulen más rápido en la sangre, permitiendo que los antígenos sean detectados inmediatamente. 

Además, se ha demostrado que la elevación de la temperatura corporal producto del ejercicio, contribuye a eliminar gérmenes. La Organización Mundial de la Salud recomienda realizar actividad física de 3 a 5 veces por semana, durante 30 minutos como mínimo.

La importancia del sueño

Nuestro cuerpo necesita del sueño para recuperarse y recargar energías. Por esta razón, si queremos cuidar nuestras defensas, será clave respetar las horas de sueño.

De lo contrario, el cuerpo puede generar hormonas estresantes como el cortisol, afectando directamente al sistema de protección del organismo. Por eso, cuidar la rutina del sueño es tan importante como los demás factores.

Vacunación

Las vacunas constituyen uno de los avances históricos más importantes de la medicina. Estas permitieron la erradicación y control de enfermedades como la lepra o la polio. 

La función principal de las vacunas es la de prevenir las enfermedades, dándole las herramientas al organismo para que pueda y sepa defenderse. Esto se logra ingresando al cuerpo versiones debilitadas o muertas de los antígenos, para que desarrolle los anticuerpos necesarios. 

Sin embargo, algunas veces, los anticuerpos desarrollados por las vacunas no perduran tanto como los naturales. Por ello, en muchos casos, es necesario reforzar las dosis y llevar el registro de las mismas.

¿Qué afecta a las defensas del cuerpo? 

Existen, además, diversos factores que pueden afectar el sistema inmunitario de las personas. Estos, tienen que ver, generalmente, con hábitos poco saludables que perjudican nuestro cuerpo. 

Fumar

El humo del cigarrillo provoca que los pulmones se inflamen de manera crónica. De esta manera, se afecta la respuesta inmunitaria aumentando el riesgo de contraer influenza o neumonía. 

A su vez, prolonga la duración de las enfermedades debido a la inmunodeficiencia.

Alcohol

Como ya dijimos, es muy importante controlar lo que ingerimos. Las bebidas alcohólicas promueven la inflamación del intestino, destruyendo microorganismos benéficos para mantener la salud del cuerpo y sus defensas.

Estrés

La mente y el cuerpo están interconectados y ambos se afectan mutuamente. Por esta razón, el estrés puede provocar síntomas físicos como malestar estomacal, urticaria, problemas cardíacos, etc. 

Estos signos son consecuencia directa del debilitamiento de las defensas inmunitarias. 

Conclusión

El sistema inmunitario es nuestra principal defensa contra las enfermedades. Por esto, resulta fundamental desarrollarlo, cuidarlo y mantenerlo a lo largo de toda nuestra vida.

Cuando nacemos, contamos con un sistema sin experiencia, que se nutrirá de la leche materna y de los alimentos y cuidados para desarrollarse. Además, superar las diversas enfermedades benignas lo fortalecerán, al igual que un calendario de vacunación completo. 

En la adultez, tendremos que incorporar hábitos saludables, evitando la ingesta excesiva de alcohol, el cigarrillo y el estrés. En este punto, una buena alimentación será fundamental, así como también la actividad física, la higiene y el sueño. 

El cuidado de nuestro organismo empieza en nosotros y conocer su funcionamiento es el primer paso. Por eso, te invitamos a seguir leyendo el contenido de El Destape dedicado a tu salud y su cuidado. ¡No te lo pierdas!

 

 

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