Chantal “Tati” Leclercq, una de las residentes de anestesiología mencionadas durante la investigación por el robo de propofol y fentanilo de hospitales, publicó un descargo en su cuenta de Instagram y se refirió al impacto que tuvo el caso en su vida; además, cuestionó a quienes la señalaron públicamente. "De la nada, la peligrosa era yo", se defendió en el posteo.
“Este año pasé días enteros con psicólogos, psiquiatras y abogados. Días en los que mi vida parecía haber sido repartida entre consultorios y expedientes. Días en los que otras personas hablaban de mí mientras apenas conseguía levantarme de la cama", comenzaba el descargo de Leclercq, que había posteado de manera pública en su cuenta y que luego debió cambiar a modo privado ante la viralización.
Durante estos meses, la joven anestesista contó que se hizo "más creyente, más artista", que escribió "a lo loco" y que pensó mucho aunque no siempre lo hizo "bien". El mensaje estaba acompañado por fotos personales y con sus amigos.
¿Qué dijo Chantal “Tati” Leclercq?
"Me equivoqué más que nunca y aprendí en su misma medida; me volví a enamorar; abracé muchos perros y les hice mimos a todos los gatos que encontré; perdí amistades, pero las que quedaron hoy valen mucho más que cualquier otra cosa. Extrañé a una persona y la soñé todas las noches y, después de darle tantas vueltas a lo mismo, sigo sin terminar de entender cómo pudo pasar eso que pasó”, expresó sin indicar a quién se refería.
La exresidente del Hospital Rivadavia también contó que se había obsesionado con el yoga y que pensó en seguir los pasos de su abuela, quien se fue a la India y rehízo su vida como monje budista. "Me negué a aceptar que el peor relato que alguien hubiera construido sobre mí fuera también el último. Porque me llamaron tantas cosas que incluso mi nombre dejó de pertenecerme”, sostuvo.
En este sentido, planteó que su nombre antes "aparecía escrito en guardapolvos, exámenes, historias clínicas. Estudié durante años para aprender ese extraño oficio de mantener a otro ser humano de este lado de la vida. Pero, de la nada, la peligrosa era yo. Qué risa. Y me río de eso porque hubo un momento en que reírme fue una de las pocas cosas que no pudieron sacarme”.
¿Cómo sigue la causa por la "propofest"?
Leclercq está bajo investigación por la presunta sustracción de propofol en el Hospital Rivadavia. El proceso judicial apunta a esclarecer si hubo robo de medicamentos anestésicos e identificar responsabilidades. También es testigo en la causa que tiene imputada a su colega Delfina “Fini” Lanusse y al anestesiólogo Hernán Boveri, ambos procesados por la Justicia por el robo de fármacos, entre ellos propofol y fentanilo, del Hospital Italiano, donde ambos trabajaban hasta que la primera fue desafectada al conocerse la sustracción de dichas drogas y el segundo renunció.
El caso se viralizó a partir de un audio que circuló en grupos de WhatsApp de médicos y anestesiólogos de la Ciudad de Buenos Aires por la muerte de Alejandro Zalazar, quien fue hallado muerto en su departamento de Palermo en febrero de este año. En el lugar hallaron frascos catalogados como fentanilo y propofol cuya trazabilidad podría llegar hasta el Hospital Italiano. En paralelo, la institución médica realizó una denuncia formal por el robo de fármacos. Lanusse era una residente de tercer año y había cursado la carrera de medicina junto a Leclercq en la Universidad Austral.
Según una denuncia presentada el 9 de marzo por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA), Leclercq había reconocido en una entrevista realizada en la institución haber consumido propofol, ketamina, fentanilo y midazolam, y que las habría obtenido en el Hospital Rivadavia, aunque aclaró que su consumo se producía fuera del ámbito institucional.
En la misma entrevista, había reconocido frente al doctor Manuel Carcar, jefe del servicio de su hospital, que consumió propofol en "una oportunidad" junto a Zalazar y que sostenía este consumo problemático desde septiembre de 2025.
