Uspallata es una villa de montaña tranquila y amable, que tiene 12.000 habitantes y está al norte de la provincia de Mendoza, entre la precordillera y la Cordillera de los Andes. A una hora y 40 minutos de la capital, los locales dicen "bajamos" o "subimos" cada vez que quieren contar que van o vienen de la ciudad. Además es el último pueblo argentino antes de cruzar a Chile por el paso Cristo Redentor, el más importante de la cordillera.
Dicho pueblo suele agrupar una gran cantidad de camiones y motos. La amplitud térmica –tan de la montaña– se hace sentir, sobre todo en verano: de día remera, de noche campera.
Seis meses de rodaje que marcaron la historia local
Todos en el pueblo recuerdan y comparten anécdotas de los seis meses que Brad Pitt pasó en Uspallata para protagonizar Siete años en el Tíbet. La película se estrenó en 1997, pero se filmó un año antes.
La principal locación fue el cerro Tunduqueral y el elenco, directores, productores y crew se alojaban entre el Gran Hotel Uspallata y el Hotel Valle Andino.
Al rubio que en los '90 era furor, le asignaron una casa dentro del Regimiento de Infantería de Montaña 16 "Cazadores de los Andes". Y hasta acá venía a visitarlo su novia de entonces, Gwyneth Paltrow, con kilos y kilos de valijas.
Resabios de aquella experiencia trascendental para Uspallata –casi tan trascendental como el paso de la columna que comandó Las Heras– quedan en el bar Tíbet que expone sombrillas, lámparas, un buda y frisos de la escenografía de la película.
"El que mejor la hizo fue El Nani Martín", coinciden varios en relación con Fernando Miguel Martín, el uspallatino que surgió como doble de Brad y luego lo siguió por Europa. "Era muy parecido y se sabía mover en la montaña", agregan.
Las Bóvedas: el edificio más antiguo de Uspallata
"Las Bóvedas son la edificación más antigua de Uspallata. Fueron ideadas por los jesuitas a fines del siglo XVII y se levantaron con mano de obra huarpe. Servían para fundir cobre, oro, plata y hierro", detalla Verónica Sandez, guía de sitio de Las Bóvedas.
"Los metales eran traídos desde las minas de Paramillos, que están a 25 kilómetros de acá. Se molían, se fundían en los hornos, pasaban a las planchetas y salían para España, porque todavía éramos parte del Virreinato del Perú", agrega. El edificio está protegido por la Unesco desde 2018.
El Ejército de los Andes llegó a Uspallata en 1817, 50 años después de la expulsión de los jesuitas, cuando había quedado abandonado. Usaron los hornos para fundir algunos herrajes, pero las balas ya se habían confeccionado en El Plumerillo.
Antes del gran cruce, el general Las Heras acampó nueve días en lo que entonces era Estancia Uspallata. Conducía la segunda columna más importante después de la de San Martín, con 800 hombres. Y fue el líder de dos combates fundamentales: Picheuta y Guardia Vieja.
Dónde dormir y qué hacer en Uspallata
Los domos Cinco Cumbres sobresalen si hablamos de dónde dormir en Uspallata. Están muy bien equipados, acondicionados y a pocos minutos del centro de la localidad.
Una vez que se disfruta el desayuno –completísimo, según la gente del lugar–, se puede salir a hacer una excursión de alta montaña con guías locales. El recorrido incluye el puente colonial Picheuta, que era parte del Camino Real de la Capitanía General de Chile a fines del siglo XVIII y fue fortín de Las Heras.
Luego se llega al Puente del Inca, donde hay una feria espontánea de objetos "anaranjados" por los minerales del río. "Cuenta la leyenda que hasta acá vino un príncipe, hijo del Inca, que estaba enfermo. Llegó atraído por las aguas curativas de esta parte, la más austral, del imperio", relatan los guías.
Las aguas son termales y están cargadas de sulfatos que producen la costra de colores sobre la roca. Este sitio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2014.
Junto al puente quedan las ruinas de un complejo termal y los restos de un hotel y una iglesia, que se conserva erguida. El hotel, impulsado por Juan Domingo Perón, tenía 30 habitaciones, casino y una galería interna que lo comunicaba con los baños termales. Fue un éxito hasta 1965, cuando un alud se lo llevó puesto y mató a 10 personas. La capilla sobrevivió porque estaba tapada de nieve, y el alud la esquivó.
